2017-2018: ESLABONES DE LA MISMA CADENA

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El viejo 2017 hoy se mira al espejo, visualiza sus arrugas como consecuencia de lo vivido en 12 meses y 364 días, piensa en sus ultimas veinticuatro horas y se dispone a vivirlas a plenitud, no podrá cambiar la realidad construida, pero si se vestirá de la mejor actitud para entregar la estafeta al nuevo año; buscará ser, ya situado en el baúl de los recuerdos, parte de una diferencia que no lo condene al olvido sino que lo tenga como referente, se consuela al pensar que si no pudo cosechar felicidad, bienestar, unidad, si fue tierra de cultivo, donde se sembró todo lo que hace a un año excepcional y que las bondades están por venir.

Es la realidad del último día del año, lleva implícita la expectativa del que ha de llegar en el primer segundo del nuevo día,  a pesar de cargar con un cúmulo de promesas incumplidas en lo personal y colectivo, los seres humanos le damos un valor incalculable a la posibilidad de reinventarnos, de reiniciar, de comenzar de nuevo para concluir lo añejamente anhelado, lo construido de antaño, lo imaginado de siempre.

El año que esta por terminar fue de los más complicados en la memoria colectiva , crisis económicas, desastres naturales, confrontaciones políticas, inseguridad, marcaron gran parte del año 2017; tuvimos la posibilidad de “tocar fondo”, vivimos circunstancias que nos permitieron darnos cuenta de nuestras debilidades y cómo superarlas.

Gracias a lo vivido, la humanidad tiene el  análisis integral de su entorno, de sus problemas, pero también encontró las herramientas para superarlas. El desarrollarnos o estancarnos, será en el año venidero, más que una posibilidad, una determinación que nos haga actuar con contundencia, si es que así se quiere.

La hambruna, las diferencias étnicas o raciales, las confrontaciones bélicas, los desencuentros diplomáticos que generan tensión internacional, deben ir mermando, dando paso a la conciliación, al acuerdo perdurable, a la cooperación humanitaria efectiva, al intercambio de experiencias exitosas en el combate a la pobreza.

La idea de comunidad debe permear en el actuar individual de la humanidad, solo así la predica de hace más de dos mil años: “amaos los unos a los otros” podrá concretarse paulatinamente.

Los reacomodos globales suscitados en el año por terminar, nos ponen en una situación de difícil manejo en las relaciones internacionales, como nunca y como siempre la dificultad de acuerdos diplomáticos, termina afectando a los que menos tienen, condena a los países subdesarrollados en más pobreza y provoca que las economías experimenten desequilibrios que hacen que la vida sea cada  vez más cara de vivirla; lo neoliberal de la economía, muy pocas veces generaliza los beneficios y si globaliza las afectaciones, en 2017 esta realidad económica se dejó sentir en todo el mundo.

América Latina vive momentos de amplias expectativas hacia el futuro, con algunos puntos muy focalizados donde permean prácticas que obstaculizan el desarrollo de los pueblos, las naciones de este continente se preparan para hacer frente a los retos del 2018; con Estados Unidos con cada vez menos dirección y  más ocurrencias de su Presidente Donald Trump, malas decisiones y desatinos que nos deben hacer trabajar en fortalecer lo interno, reforzando la identidad.

México vivirá lo que ha preparado todo el 2017, la contienda democrática más determinante desde el proceso electoral de 1910, no es solamente cuestión de votos, de votantes o lideres, lo que se vivirá en el país es el contraste de visiones, los proyectos con rumbos distintos, cada uno con sus aciertos y desaciertos, el año que esta mirándose al espejo en el último día, lleva en su memoria los preparativos y el prólogo de la historia que nos tocará escribir en el 2018.

Como eslabones que se entrelazan, 2017 y 2018 parecen unirse como nunca en la historia, lo que hicimos este año tendrá sus consecuencias en el próximo, las fortalezas adquiridas harán frente a los problemas que se avecinan, la parcialidad o totalidad de la unidad nacional, tendrá como consecuencia el Modelo de País que nos marcará el rumbo durante las próximas décadas.

En lo social, han sido doce meses de continuo aprendizaje, de sobreponerse a obstáculos, todo eso que mediáticamente vende la idea de que los mexicanos nos engrandecemos ante la adversidad, sacamos fuerzas de flaquezas, estuvo presente en la realidad, por fenómenos naturales que necesitaron de la participación de todos los mexicanos para lograr ir superando sus secuelas.

A partir de hoy y durante las primeras horas del nuevo año, seremos testigos de múltiples pronósticos en todos los ámbitos, escucharemos análisis de lo que fue y de lo que puede venir, los deseos de buena voluntad saturarán las redes sociales y los mensajes por las diferentes plataformas digitales.

Lo importante será cuando tengamos que ponerle trabajo a los pronósticos, ganas a las buenas voluntades, convicción a las metas pensadas, el año 2017 nos dejó lo que es necesario para triunfar personal y colectivamente en el próximo año.

Estas últimas horas del “año viejo” son el preámbulo de un gran 2018, la frase “rumbo a…” se materializa en un “estamos en…”, es ahí donde se encuentra  la posibilidad de cambiar la realidad que hoy ostentamos, pretextos para sonreír habrá  de sobra, momentos de reflexión serán constantes, oportunidades para mejorar estarán desde el primer momento, solo la voluntad de querer hacerlo nos pondrá en la ruta de las mejoras sustanciales.

Oaxaca vive momentos de incertidumbre a causa de los fenómenos naturales que se dejaron sentir en el mes de Septiembre, será un fin de año distinto, la región del Istmo principalmente recibirá el nuevo año entre escombros, casas total o parcialmente destruidas, esfuerzos por reconstruirlas en el menor tiempo posible, con la nostalgia de lo que físicamente ya no se encuentra, pero con la voluntad y convicción de que saldrán delante de esta dura adversidad.

Lo material será sustituido en la celebración, por la calidez y calidad de la unidad familiar y regional, ese puede ser el mejor argumento para un 2018 diferente y mejor.

Con todas la vicisitudes, complejidades, complicaciones, termina un año más, distinto como todos y con las peculiaridades que la propia modernidad impone, el que estamos por iniciar tendrá las mismas o más complejas circunstancias, solamente la actitud y la determinación a mejorar lo podrán hacer significativamente diferente.

Que los buenos deseos, con trabajo se vayan materializando en lo personal y colectivo, la posibilidad de mejorar está en cada ser humano, las circunstancias buenas y malas solo son herramientas que la vida pone a nuestro alcance para salir adelante, que el 2018 sea un año de COINCIDENCIAS que nos permita encontrarnos en las sendas del éxito y bienestar humano, profesional, familiar, social, con la convicción puesta en la fe, el trabajo y la constancia.

Despidamos al año viejo en estas últimas horas con la actitud que sea la antesala del mejor 2018 en sus vidas….

FELIZ 2018, lo demás son solo COINCIDENCIAS…

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