Ambientalismo feminista para el buen vivir

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“Sólo la ignorancia o la adopción de una actitud tecno-entusiasta ciega puede hoy en día hacer que miremos hacia otro lado cuando los signos de peligro son tan claros”.

Alicia Puleo, 2013.

Las mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes que viven en economías de subsistencia han visto disminuir su calidad de vida debido a la explotación del ambiente causada por el mercado internacional. Pero también por la inconsciencia de quienes cada día tiran y queman basura, contaminan ríos, talan árboles y utilizan pesticidas, entre otras cosas.

Bina Agarwal sugiere un marco alternativo, el cual llama Ambientalismo Feminista. En este marco se entiende la relación de las mujeres y de los hombres con la naturaleza, enraizada en su realidad material y en sus formas específicas de interacción con el medio ambiente. El enfoque sugerido por el Ambientalismo Feminista requiere de cambios complejos e interrelacionados en la composición de la producción, en las tecnologías que se usan para la producción, los sistemas de conocimiento sobre los cuales se basan las decisiones y la distribución de los productos y las tareas por clase y por género.

En este sentido quiero poner como ejemplo a mi comunidad, San Bartolo Coyotepec, que en el año 2008 inició con el reciclaje de basura y la capacitación en temas ambientales, esto como parte de una política pública municipal que debería ser ejemplo para la ciudad de Oaxaca de Juárez.

Para su ejecución fue necesario el consenso, la participación de niñas, niños, jóvenes, hombres y mujeres; éstas últimas fueron en su mayoría las que capacitaron a todos los comités, escuelas y cofradías del municipio. Esto permitió crear un centro de acopio, eliminar el uso de unicel, disminuir la contaminación de las presas y contribuir a la reforestación de los terrenos comunales.

El proceso de capacitación y sensibilización es muy importante para que las personas tomen conciencia del problema de la contaminación ambiental y lograr un buen vivir. Quiero agregar una reflexión muy particular:

“La lluvia se va evaporando en las calles

el agua se pierde en las orillas de las banquetas

el verde de las hojas desaparece en la oscuridad

mientras un hombre-mujer camina descalzo en un suelo artificial

a su paso ve morir una jacaranda, un ciruelo, una ceiba

no es otoño, no es invierno

es una masacre” .

Rosie Simón.

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