Columna | Migración y racismo

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Opinión | Marco Antonio Baños Avendaño.

Mucho se especula sobre los Migrantes hondureños en nuestro país, existen apoyos diversos de comida y agua hacia este sector poblacional que transita de México a Estados Unidos, pero la realidad es que en La Ley General de Población están abrogadas las disposiciones de los migrantes, sin embargo, el artículo 1° Constitucional, relativo a los Derechos Humanos dispone:

“En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado
deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes. Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”

Por otra parte, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en su carácter de Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, se ha
comprometido con ayudar a los gobiernos en el cumplimiento de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS). Aunque en la práctica actual no es visible esta
Organización en México, ante el problema de los miles de hondureños que pasan
por nuestro territorio nacional por el sueño americano de ganar dólares.

Se supone que, en Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, la OIM trabaja para asegurar que los objetivos vinculados al acceso a los derechos de las personas
migrantes formen parte de las agendas de los gobiernos, fortaleciendo a su vez
las capacidades nacionales y regionales en materia de recopilación, análisis y
diseminación de datos migratorios, con énfasis en la recolección de datos sobre el
acceso a los derechos de las personas migrantes.

Parece ser que el Presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, no ha podido
sacar adelante a su país de la pobreza, lo mismo ocurre con México ante un Presidente que no supo responder con programas gubernamentales a quienes partieron por el mismo sueño a Norteamérica.

Los mexicanos no son discriminatorios, mucho menos odiamos por motivos de
raza, por ser nuestra nación un híbrido americano europeo de razas, por lo que, si
atendemos a los distintos tipos de discriminación que existen, aunque muchos de ellos están estrictamente relacionados. Veamos cuantos tipos existen

de este problema:

1. Racismo biológico: Este tipo de racismo es el más común, y es que la
discriminación se produce en relación con las diferencias biológicas entre
individuos. Por lo tanto, defiende que hay razas superiores a otras en varios
aspectos, como la capacidad intelectual o la condición física.

2. Racismo por el color de piel. Se trata de un racismo puramente físico y muy
superficial, basado en el color de la piel. Por lo general, este odio irracional se
solapa con otros tipos de racismo como el biológico o el sexual. Dentro de esta
discriminación encontramos el colorismo, que se da entre individuos con un
mismo color de piel. Por ejemplo, hay comunidades africanas que expulsan a
aquellas personas que son “demasiado negras”.

3. Xenofobia. La gente suele identificar este término como un sinónimo de
“racismo”, pero lo cierto es que la xenofobia tiene que ver con una región o con un país en particular. En este sentido, se basa en la superioridad de un colectivo
originario de un lugar sobre los extranjeros que llegan de otra región o país.

4. Racismo sexual. Tipo de racismo que discrimina un género o una
orientación sexual. La discriminación más común es la del género masculino
sobre el femenino, aunque puede darse a la inversa. El racismo biológico o por el
color de piel suele ir de la mano con el racismo sexual.

5. Racismo social. Se trata del rechazo de un colectivo por su pertenencia a un
estrato social. Las personas con menos recursos económicos son las víctimas
más habituales de esta discriminación. Este racismo social provoca que se
ensanche la diferencia de clases.

6. Racismo cultural. Defiende que una raza o colectivo es superior a otro por motivos histórico-culturales. No trata de demostrar la superioridad de una cultura
respecto a otra, sino que establece una relación entre un colectivo y su
capacidad cultural, como por ejemplo pensar que la población negra es incapaz
de desarrollar buena literatura.

7. Racismo religioso. Este racismo establece una jerarquía entre personas de
distinta religión. Cabe destacar que esto ha dado lugar a algunos de los conflictos más importantes que sacuden el mundo en la actualidad. Es uno de los tipos de racismo más habituales y antiguos, por desgracia.

8. Racismo por discapacidad. Podemos hablar de odio irracional a alguien por
su movilidad reducida, discapacidad psíquica o cualquier tipo de característica
especial que posea. No es demasiado habitual, aunque se han dado algunos
casos importantes a lo largo de la historia (el nazismo lo ejercía).

9. Racismo internalizado. Cuando los individuos discriminados interiorizan el
mensaje racista hasta el punto de darlo por válido, llegan a sentirse avergonzados de su “diferencia” o “condición”. Esto es lo que se conoce como
racismo internalizado, y da lugar a una autoestima muy baja.

10. Racismo a la inversa. Más que un tipo de racismo, es una respuesta a él.
Trata de redirigir una conducta racista a un colectivo que no está acostumbrado a él. Por ejemplo, ejercer el racismo sobre una persona blanca y de clase alta. En este caso, el objetivo no sería demostrar la superioridad de una raza sobre otra,
sino poner en evidencia la contradicción del propio racismo.

Hay tantos tipos de racismo como aspectos susceptibles de ser discriminados. En este sentido, podemos encontrar el racismo por edad o el racismo según la vestimenta.

Mientras tanto, nuestra Constitución los reconoce como “esclavos del extranjero” estando garantizados su libertad y la protección de las leyes en nuestra tierra mexicana.

La expresión constitucional prohibitiva de toda discriminación debe entonces reconocer la dignidad humana y garantizar los derechos y libertades de las personas, por lo que quien haga uso indebido de estas noticias, de los malos comentarios, de quienes sean tendenciosos con los migrantes y su marcha hacia el sueño de liberarse de su esclavitud y pobreza, atenta contra la dignidad del pueblo hondureño, contra nuestra constitución y nuestra cultura constitucional.

Nuestra solidaridad a quien comparta un sueño de liberación, por lo que corresponde a nuestros connacionales, la culpa solamente recae en un solo
hombre que no llevó el país a buen estatus económico y que está por dejar la
Presidencia de la República.

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