Comentario del licenciado Jesús Baman Jiménez Zacarías

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Semblanza de litigante No. 29

Mtro. en D. C. Gerardo Francisco López Thomas

“En verdad es difícil hacer un recuento total de lo vivido en los últimos cinco años de mi vida en el Despacho Jurídico López Thomas.  Y lo es todavía más cuando en la opinión de quien escribe, no puedo  abstenerme de hablar en primera persona y dejar de lado las  emociones  que he experimentado en el quehacer diario en los asuntos que me tocan.

La distribución de actividades o áreas en el despacho están perfectamente limitadas y cada uno tiene su espacio de funcionamiento. Se respira un ambiente de camaradería y respeto.  Atiendo desde el día primero de septiembre del año  dos mil doce el área penal y su tramitación bajo el procedimiento tradicional  o también llamado inquisitivo para diferenciarlo del procedimiento penal acusatorio.

Lo primero que se me ocurre al redactar las presentes líneas es la sinceridad con la que tengo que escribir, pues alejarme de esta vertical atentaría contra mis principios de honestidad y congruencia. Es por ello que tengo que comentar con mis lectores que siendo trabajador de la Educación  como Terapista de Lenguaje, trabajé en la Unidad 03 de lo que fueron los Grupos  Integrados y combiné mis tiempos para estudiar primeramente en  la Preparatoria  número siete  de la UABJO y posteriormente  terminé la carrera de Abogado  en el año 1998.  Por los azares del destino estuve muy alejado de la práctica jurídica  desde entonces hasta el año dos mil doce  en que presenté mi examen  y obtuve mi cédula  profesional 8359666. Si bien había tenido  en mis manos el manejo de asuntos que tenían que ver forzosamente con el derecho, más bien, las definiciones  se iban  más hacia la amigable composición  en la mayoría de las veces, y bajo esta tesitura se arreglaron muchos de los asuntos que tuve en mis manos en mi calidad de  Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la  Radio y Televisión Sección Oaxaca, teniendo como marco normativo el Contrato Ley que rige  a la industria.  Por cierto el haber desempeñado este cargo ha sido  el más alto honor que la vida me ha dado y en  el que puse todo mi empeño al lado de mis compañeros con quienes construimos  una parte de la historia de esta gloriosa organización que enarbola el respeto a los valores de pluralidad política y democrática  de sus agremiados. Y ahí radica la esencia y fortaleza de esta organización sindical.

He mencionado lo anterior porque la vida es una secuencia de sucesos que te van marcando día con día y cada uno es el antecedente del futuro que te espera sin que logres descubrir cuán difícil será la senda por la que habrás de caminar. Y si la vida es así me hizo ver la posibilidad de hacer realidad uno de mis sueños: estar en los tribunales  donde se defienden los derechos y ejerciendo como abogado.

No ha sido fácil para mí, lo confieso con la mayor sinceridad. En primer lugar porque el derecho que estudié  había cambiado con la sociedad  que conocimos a fines del siglo pasado.  He tenido la necesidad de actualizarme cada día por la exigencia misma de la práctica,  encontrar el hilo conductor  de los cambios constitucionales, la teoría del delito, los derechos humanos, las garantías constitucionales, la nuevas aportaciones de la  teoría jurídica  y para estar actuante, ha surgido  la necesidad de la actualización permanente. Más cuando un planteamiento cualquiera que sea es visto desde múltiples aristas para construir la estrategia de defensa.  Es como un juego de ajedrez donde se mueven las piezas con una doble jugada pensando en que la próxima jugada será la apelación  o el amparo y si el destino nos va jugando las contras, la revisión como recursos válidos. Y el acierto del argumento te da la razón.

Las satisfacciones en el ejercicio profesional: libertades, apelaciones, amparos, revisiones triunfos  que en mi caso,  no son totalmente  propios sino  compartidos con el Mtro. Gerardo Francisco López Thomas, artífice de la estrategia y el punto fino del análisis jurídico.

Sin temor a equivocarme  el estar en este despacho jurídico me ha dado la oportunidad de conocer de cerca la angustia y dolor  de los hombres  solos, atrapados por sus circunstancias en las acusaciones penales,  enclavados en esos enormes muros, moles de tristeza que se esconden en los centros de readaptación y he visto caer al más valiente y poderoso cuando la acusación lo lleva al presidio. Justo o injusto, lo que tiene el expediente vale y sobre ello va la defensa.

También  he visto de cerca el actuar  de algunos Agentes del Ministerio Público  cobijados en sus facultades investigadoras, prepotentes,  que  ven  con  indiferencia   a quienes llegan a esas oficinas frías a ver cómo van sus trámites eternos que se embalsaman con el tiempo. Pero sería injusto no decir que hay  quienes en verdad rebasando el límite de sus recursos, actúan de manera inmediata, acordando,  solicitando  peritajes, disponiendo diligencias y en el menor tiempo posible tener una averiguación completa. En ambas circunstancias, por norma  del despacho jamás he recurrido al soborno para obtener   una prebenda ni ha sido requisito de procedibilidad de trámite.

Critico desde mi óptica que los Secretarios Judiciales no tengan  hojas de papel para capturar sus diligencias, ni  cintas, ni  máquinas o computadoras  en buen estado, y  para que funcionen les adaptan fierritos  y alambres para que detengan partes de máquinas obsoletas. La incomodidad en que trabaja el poder judicial es aberrante y es más en los propios edificios de los juzgados penales  de la ciudad capital se violan derechos humanos pues no hay espacios dignos para realizar   las labores diarias, ya no digamos que los sanitarios mantienen el status de exclusividad para trabajadores y  no posibles ni para abogados litigantes ni para las personas que llegan todos los días a realizar sus trámites. Ojala que estas condiciones cambien algún día.

No sé si  valga mi opinión y mi experiencia, pero siendo como es, el XXX Aniversario del Despacho, bien vale la pena decir lo que he aprendido.

Y ya para finalizar estas palabras  veo en todos los sentidos el reclamo de la sociedad en todas sus expresiones  que  exige la lealtad de sus profesionistas, la honestidad y la ética como valores fundamentales del quehacer cotidiano en la esfera pública y privada.”

 

Gracias

 

Esta columna se reproduce en este medio informativo tal cual ha sido concebida por su autor. Las opiniones en ella expresadas no son necesariamente compartidas por este portal.

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