El que crea que lo que ve es la realidad, simplemente vive fuera de ella…

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Sin Concesiones

Humberto Ferrusca

Cuando en política se pierde la objetividad, seguramente quedan muy pocas cosas por perder, y cuando se pierde la vergüenza, pues definitivamente, ya no queda nada más que perder, en lo político sabemos todos que hay muchas mentiras, muchos intereses contrapuestos, prácticamente ninguna neutralidad y objetividad y evidentemente decir dos mentiras, o tres, o más, no harán de manera alguna una verdad.

Aparentemente en la política la verdad no parece ser necesaria ni importante, y quizá resulte incluso contraproducente, pero la verdad es esencial en una política que busque realmente el bien común; entendemos la utopía, pues mientras no lleguemos a crear y desarrollar un nuevo concepto de política en nuestros pueblos y país, y que ésta sea al menos éticamente superior a la que padecemos actualmente con “nuestros” políticos que solo buscan su bien a costa de lo común, no dejaremos de sufrir lo que aparentemente nos somete, y digo aparentemente porque estamos tan imbuidos del perverso espíritu que mueve nuestra tropicalizada política regional y nacional que nos hemos vuelto comparsas y en muchas ocasiones cómplices de lo que nos aqueja, entiendo que es un proemio largo, pero simpático y lo motiva tanto las campañas de AMLO, como la de Anaya, por supuesto la de Moreno Valle y otros aspirantes, pero, ellos están al cobijo de algún cargo en sus partidos o como aspirantes y por supuesto sin cargo público, pero en nuestra surrealista política estatal el flamante delegado de SEDESOL, utilizó su nombramiento para organizar un evento político a la vieja usanza, un acto multitudinario, con besamano, con movilización, con la presencia de tirios y troyanos, amigos y enemigos, líderes y farsantes, politiquillos ávidos de foto y exhibición pública, de dar la imagen de estar cerca de quien se debe estar, asumiendo que el que se mueve no sale en la foto y en esa foto había que estar, y, de esa decadente “clase” política, no sorprende ni su presencia, ni su “docilidad”, ni su ambición, ni mostrar su hambre, y de los acarreados no sorprende nada porque sus “lideres” además del viajecito, la torta y refresco y en muchos casos algún e$timulo adicional, “logran” que converjan los intereses de la ciudadanía con las tareas que habrá de emprender el redentor de los más necesitados del estado. Cuenta aparte es la cobertura, que por el superior interés de mantener informada a la ciudadanía de tan relevante evento, acudieron al mismo a recoger los detalles del acto y la presencia de invitados y colados, dando una difusión destacada a tan soberbio, histórico e importante evento en el presente y para el futuro del estado y adicionalmente para el futuro de los políticos del estado.

Sin embargo, la pretendida relevancia de ese evento y de los similares eventos por venir, ni mejoraran la moral del personaje que salió de la administración estatal por un acto de corrupción, de esos, de esos a los que estamos acostumbrados en Oaxaca, de esos a los que estamos acostumbrados a ver que se cometen pero no se sancionan, de esos que nos muestran a un tipo cínico y a un gobierno tembeleque y medroso, y que por falta de acción u omisión la ciudadanía se vuelve cómplice o comparsa, que nos muestra también que nuestra memoria colectiva es de una levedad sorprendentemente corta y que cualquier cosa se puede dejar pasar, por que seguramente algo se obtendrá si no se actúa o se sanciona o al menos se denuncia, pero, siempre hay un pero, ni el personaje, ni la marca que lo abandera partidistamente, ni el gobierno que sumisamente lo acompañará en la aventura, tienen en el futuro cercano un horizonte promisorio, su partido sufre uno de los mayores índices de rechazo en la historia reciente, tanto a nivel nacional como estatal, el personaje cuenta con lealtades que ha comprado, no construido y una importante falta de credibilidad publica en la sociedad oaxaqueña, vender imagen y no actuar a favor de la sociedad como obliga el cargo y como seguramente se actuará va a tener costos elevados, ni para la “operación política” ni para la legitimación de las aspiraciones alcanzará en estos momentos, el costo de vivir en la mentira y en la simulación o vivir de ellas, se paga, los acreedores son los oaxaqueños y me parece que el pagaré está próximo a ser cobrado, faltan escasos 300 días para el desengaño o para despertar del sueño en una pesadilla, al tiempo…

De manera alguna trato de componer un crucigrama tomando partes de cada acto o discurso y buscando mostrar las incoherencias, ni me auto engaño, ni me asumo como oráculo, solo espero que dejemos de ser comparsas, que asumamos la responsabilidad de determinar con firmeza y responsabilidad a quien o a quienes queremos en cargos públicos y de elección, que hagamos valer ese derecho y que además exijamos, no el cumplimiento de compromisos, sino la responsabilidad de cumplir con las obligaciones contraídas al asumir los cargos, dejar pasar las cosas por algún apoyo de la naturaleza que este sea, dejar el autoengaño en el que caemos después de cada elección, el espejismo que ahora proyectan es solo eso, un espejismo, esperemos no vivir en él todos, el que crea que lo que ve es la realidad, simplemente vive fuera de ella.

Esta desordenada y quizá simplista exposición tiene como objetivo destacar que nuestro gobierno estatal se empequeñece conforme pasan los días y sobre todo conforme pasan los hechos que evidencian la falta de rumbo administrativo y político, en el que personajes que tienen en su haber muchas historias que quizá no sean totalmente ciertas pero tampoco totalmente falsas, que se autocalifican como destacados personajes de la vida política, pero que sus realidades los descalifican, de personas caradura que creen que se pueden burlar de la sociedad después de ser evidenciados por actos de corrupción, sin importar el tamaño, sino solo el acto y que restriegan en la nariz de la sociedad su desprecio por la ley y su cumplimiento contando con el cinismo y la complicidad del gobierno federal y estatal, como si los oaxaqueños solo fueran el medio para empoderar personajes, en lugar de ser los sujetos a los que los personajes de la vida política empoderen para su progreso y justicia. Es irrisoria y decadente, es simplemente una vergüenza, y es alarmante nuestra indolencia, nuestro mutismo, nuestra docilidad y nuestra irresponsabilidad sobre el parco futuro que heredaremos a las jóvenes y futuras generaciones, y como dice el refrán; la palabra convence, pero el ejemplo arrastra, más allá de las condiciones en las que nuestra apatía deje a nuestro estado, avergüenza el ejemplo que dejamos y que muchos seguirán en el futuro, vamos mal, creo que muy mal, ya no podemos ni debemos responsabilizar a otros de los problemas del estado, debemos asumir nuestra responsabilidad y reconocer que nosotros somos quienes hemos dejado que las cosas lleguen hasta donde han llegado, dejemos de rendir culto y pleitesía a cualquier individuo por su supuesto poder o por su cargo, sin nosotros no tendrían ni poder ni cargo esos personajes, no son sus capacidades los que los empoderan sino nuestra laxitud y falta de interés, nuestro valemadrismo ha hecho que crezcan los enanos de la política del estado y ha encumbrado a payasos del circo político de Oaxaca y destaca que su único talento ha sido aprovechar nuestra indolencia, más allá de a quien decidamos entregar nuestra decisión electoral en 2018, si debemos decidir bien a quienes no debemos entregarla, y por qué, abur.

@FerruscaOax

 

Esta columna es reproducida en este medio informativo tal cual ha sido concebida por su autor.

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