Debemos resolver lo interno

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Sin Concesiones

Humberto Ferrusca

Inmersos en la renegociación del TLCAN, los gobiernos de las tres naciones involucradas iniciaron una partida que puede modificar el mapa comercial de una de las zonas económicas más poderosas y valiosas del mundo, llegamos a enterarnos que la delegación estadounidense pretende no solo reducir el déficit de su balanza con México sino también suprimir el capítulo 19 del tratado que tiene que ver con la revisión y solución de controversias en materia de Cuotas Antidumping y Compensatorias así como asuntos salariales entre otras cosas; que Canadá incluye el tema laboral y ambiental en su agenda para  la negociación, y México según dicen los delegados que nos representan el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo y Kenneth Smith Ramos como jefe de la delegación para la negociación técnica, no descartan si el equipo de Trump insiste en hacerle bullyng a nuestro país, en levantarse de la mesa de negociaciones, Canadá tiene una postura inocua en las mesas pues no es el objeto de los ataques del arrogante equipo de los Estados Unidos, y México llega a la mesa como la selección nacional a los mundiales de futbol, a ver si logran llegar al quinto partido como la mayor aspiración y el mejor logro del llamado deporte de las multitudes, es decir, ir a la suprema justa deportiva en la que ya sabemos que perderemos, pero nos quedará el orgullo, de, a pesar de no ganar nada… llegar al quinto partido, esa visión reducida y de sempiternos perdedores, aparentemente nos acompaña desde hace 23 años en la aventura comercial más importante de nuestra historia, las expectativas que la negociación y establecimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) por sus siglas en inglés, en 1994 genero grandilocuentes discursos, fue venero de grandes expectativas y un sinnúmero de promesas relativas al bienestar que alcanzaría la sociedad mexicana, una vez firmado y ratificado dicho tratado y como en los partidos de selección nacional, vimos como esperanza la posibilidad de alcanzar bienestar y niveles de vida no vistos hasta ese entonces en nuestro país, y dejamos en manos de los negociadores, de los políticos, de los industriales y proveedores de servicios, es decir de los dueños del dinero, todo lo relativo al multicitado tratado, y… nos pasó lo mismo que con la selección de futbol, seguimos esperando que los resultados lleguen, no los que nos pongan en la línea de los países desarrollados, con una economía sólida, una industria altamente competitiva, servicios de clase mundial y sociedades con pocas carencias, con seguridad y servicios a la altura de las expectativas de todos los ciudadanos, sino simplemente a alcanzar un mejor nivel de vida, empleos dignos y justamente retribuidos, seguridad social y servicios de mejor calidad que los que hemos, mas padecido, que gozado y nada, no ha pasado gran cosa, los beneficiarios del tratado hasta ahora han sido un  puñado de empresarios, políticos de alto nivel y el fisco, pero la sociedad ha incluso perdido poder adquisitivo respecto a su capacidad de compra en 1994, y nos seguimos preocupando por el tratado con los gringos, si somos el país con más tratados comerciales suscritos, y con todos ellos, la sociedad mexicana no ha sentido que en algo, aun mínimo, se haya visto beneficiada, el gobierno, de acuerdo a sus obligaciones y a sus alcances, hará todo lo posible por alcanzar un buen trato (al menos eso esperamos) no lo sabremos de inmediato pero creo que trataran de alcanzar algo bueno y esperemos que no a costa de la dignidad nacional.

No podremos decir que tan bueno fue o será el tratado porque los mexicanos como sociedad no han palpado directamente los beneficios, y sin restarle importancia a esa relación tripartita, a su valor de mercado, a las sinergias que genera en diversos campos de la vida comercial e industrial, a la investigación científica y tecnológica que casualmente casi no se efectúa en el territorio de país más austral de los integrantes del TLCAN, a las cadenas de valor y de mercado, sin dejar de lado que se han adquirido beneficios basados en esta relación, la sociedad mexicana en general ha permanecido excluida de ellos, no podemos poner como estándar de comparación los salarios que se perciben en los tres países, pues en los EEUU el salario mínimo en general es de 7.25 US dlls por hora, en Canadá es de entre 10 y 13 dólares canadienses por hora, es decir de $128.00 pesos por hora en EU, entre $140.00 y $182.00 pesos por hora en Canadá y de $80.04 pesos diarios en México, $1,028.00 la jornada de 8 horas en EU, entre $1,120.00 y $1,456.00 la jornada de ocho horas en Canadá y de cualquier forma de $80.04 por jornada de ocho horas en México, pero también en comparación, comer en Estados Unidos es 222% y en Canadá 112% en promedio más caro que en México, el transporte es 880% y 450% más caro que en México y las rentas son 500% y 450% más caras que acá, esas diferencias justifican los ingresos, lo que no se justifica es que lo que aquí se gana no alcance para comer, considerando que una familia promedio de cuatro miembros en zona urbana requiere más o menos $12,000.00 mensuales para superar la línea de bienestar mínimo según CONEVAL, eso obligaría a los cuatro miembros de la familia a trabajar jornadas completas de ocho horas cada uno de los cuatro y aun así no alcanzaría con el sueldo mínimo para obtener esa cantidad, nuestros servicios municipales son de baja calidad o en muchos casos prácticamente inexistentes, los de seguridad social son simplemente una excesivamente obesa burocracia sin demeritar lo poco o mucho que pueden hacer los servicios médicos, de enfermería y mantenimiento de hospitales públicos, clínicas y casas de salud, que intentan lo humanamente posible para otorgar el servicio con las destacadas excepciones que dan la nota por su irresponsabilidad y omisiones; pero sin compararnos con nuestros socios y vecinos del norte, nosotros debemos resolver lo interno, llevamos todos los gobiernos emanados de la revolución y dos panistas esperando no que suceda un milagro, sino que la justicia y la equidad lleguen a los más vulnerables de la sociedad, y ahora hasta ya importantes sectores de la otrora pujante clase media, que actualmente ya carece de clase y de medios ha ido engrosando las filas de pobreza en cualquiera de las acepciones que la oficialidad le ha dado, seguimos esperando que las inversiones millonarias ejercidas en educación en la que se paga a maestros que no dan clases y obviamente se construyen o remodelan a escuelas que no funcionan y que la cobertura en educación básica tan cacareada rinda frutos, vemos ahora con expectativa que el inglés será clase obligada y que tendremos orgullosamente en el futuro a millones de mexicanos bilingües igual de jodidos que los que actualmente no hablan inglés, que mantendremos hasta que se extingan a miles de trabajadores de PEMEX que en el futuro tendrán derechos laborales pero ninguna labor que hacer a cambio de lo que seguirán ganando y enriqueciendo a sus líderes sindicales y a los directivos de la paraestatal por virtud de la reforma energética, tendremos más contenidos vacuos en las televisoras abiertas y de paga que entretengan y enajenen no solo a las futuras generaciones sino también a las actuales, más servicios y mejor conectividad a nivel nacional para acceder a la información que en algunos casos puede educar pero que en la mayoría solo embota los sentidos y logra una sociedad llena de aspiraciones de bienes y servicios a los que no puede acceder y que se conforma con aspirar a ser policías o narcos y a comprar ropa pirata de “diseñador” y teléfonos celulares de última generación para alcanzar un estatus que ni se tiene ni puede alcanzar, eso por la reforma el telecomunicaciones, es decir la clase política se llena la boca de decir que estamos en la vanguardia, que las reformas empiezan a rendir frutos, que el futuro es promisorio, pero ese futuro promisorio es el mismo, así ha sido desde el quinto sol donde esperamos que “Esos movimientos son los que darán inició a una nueva era, un nuevo Sol, una nueva Tierra. Los habitantes de la Tierra se moverán a nuevas tierras, se volverán a unir los pueblos y sus diferentes razas” y lo esperamos de la independencia y de la reforma y de la revolución y lo seguimos esperando, pero todo es futuro promisorio, los mexicanos requieren de justicia, no de andar futurizando, requieren servicios y realidades, no promesas, el tratado de libre comercio se debe firmar primero con los mexicanos y luego con nuestros socios comerciales, se debe asegurar en él, que los beneficios, la justicia y la seguridad pública y social sean una realidad para todos, que los trabajos sean dignos y bien remunerados más allá del oficio o profesión que cada uno tenga, que los niños reciban una educación útil y que se impulse un mercado laboral que los pueda ocupar aunque no hablen inglés cuando concluyan sus estudios, en todo nos quedamos en la forma, pero no llegamos al fondo, con o sin tratado México requiere justicia, requiere una realidad que lo saque de su embotamiento, pues nuestra progresión hacia el consumismo, hacia los estándares de comunicación y moda, simplemente nos han embotado, todos hablan particularmente en las redes de los gobiernos indeseables que tenemos, de los corruptos que sin excepción se encuentran en el mundillo de la política, de la necesidad de justicia y de la pobreza ofensiva de millones de mexicanos, pero son simplemente “trending topic”, a los que nos sumamos, seguimos, nos gusta y “retuiteamos”, utilizamos “#hashtag”, nos vemos en atractivas y sensuales fotos de perfil, degustando opíparos manjares y libando deliciosos vinos en exclusivos lugares o elegantes reuniones, simplemente estamos embotados, la sociedad se mueve hacia la inmovilidad social, los medios la impulsan, los gobiernos la proveen de medios para tal fin y las familias mexicanas hacemos nuestra parte, nutriendo las filas de inconscientes felices de querer tener lo que no es suyo, de aspirar a ser o tener lo que no alcanzaran y de vivir una realidad irreal.

Moro y su “Utopía”, George Orwell y su “1984”, Aldous Huxley y su “Mundo Feliz”, Harry Harrison y su “¡Hagan sitio!” que Richard Fleischer dirigió como película cuyo título fue “Cuando el destino nos alcance”.

Nuestro trato es con un estado controlador que no se controla ni a sí mismo, con una sociedad enajenada y una juventud despreocupada.

Requerimos un tratado interior de libertades plenas, de derechos plenos, de compromisos colectivos, de responsabilidad social, de gobiernos responsables, de pillos en la cárcel, sin estereotipos, con la expectativa simple y sencilla de ser mejores por ser más solidarios, por tener menos pobres pero también menos personas tan escandalosamente ricas en una sociedad depauperada, ese es el Tratado que debemos firmar, al que debemos acceder y al que el gobierno se tiene que comprometer del brazo con la sociedad de todos los Méxicos, de todos los estados, de todos los colores y de todos los credos.

@FerruscaOax

Esta columna se reproduce en este medio informativo tal cual ha sido concebida por su autor. Las opiniones en ella expresadas no son necesariamente compartidas por este portal.

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