ELECCIÓN DE FUTURO EN TIEMPO REAL

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Bersahin López

La efervescencia política en este año ha llevado a analistas, periodistas, actores políticos y ciudadanos, a visualizar sucesiones adelantadas, pronósticos aventurados, campañas centradas más en lo que viene que en la realidad actual, atribuyéndole a un voto de hoy, capacidad de definición futura.

Es correcto pensar que cualquier campaña que no se visualice más allá del momento actual está condenada de ser exitosa, a no concretar beneficios de mediano o largo plazo para los ciudadanos, pero también es importante recalcar que las necesidades actuales pueden cambiar o variar en su importancia de aquí a un periodo de tiempo muy corto; fenómenos naturales, dinámica social, coyunturas políticas hacen variar no sólo las circunstancias, sino la realidad que necesitará de acciones de momento, dejando de lado lo planeado, sustituyendo lo visualizado por decisiones precisas en tiempo real.

Coahuila, Estado de México, Veracruz y Nayarit son las entidades donde hay elecciones el día de hoy, tres gubernaturas en disputa, congresos locales y presidencias municipales serán renovadas por el voto de los ciudadanos, todas ellas con características, carencias, riquezas, circunstancias propias, pero con el mediático común denominador que se les ha otorgado: decisión de futuro.

Esta elección ha tenido múltiples ingredientes que hacen pensar en que el resultado de hoy nos va a mostrar la realidad del próximo año por lo abultado de la lista nominal convocada a ejercer su derecho al voto, por los actores políticos que directa o indirectamente están participando, por resultados que modifican el mapa electoral del país, por todos los sucesos que aumentan el interés político, dejando de lado la verdadera repercusión que este domingo 4 de junio dejará a millones de mexicanos y que tiene que ver con la calidad de servidores públicos que durante los próximos años tomarán decisiones que afectan directamente su vida diaria en seguridad, servicios, transporte, empleos, desarrollo, ejerciendo un cargo donde no es su denominación política lo que importa, sino los resultados en la encomienda para la que fueron electos.

Es importante vivir un proceso electoral a plenitud, estar inmersos en el conocimiento de los candidatos, conocer beneficios o perjuicios de distintas propuestas, apoyar apasionada y decididamente a un candidato, promover el voto por algún partido político, pero mediatizar el futuro en una elección es algo que suena descabellado, más en nuestros días de avance tecnológico e inmensa información, los villanos de hoy pueden ser los redentores del mañana, los buenos de la actualidad pueden estar fuera de escena en las contiendas futuras, las causas que mueven conciencias en este momento, pueden ser sustituidas por otras realidades en lo futuro, lo que no cambia son los valores, la esencia, la integridad de aquellos que nos quieran representar y que pase lo que pase no cambia ni en el presente ni en lo futuro.

El día que acudimos al cine, al restaurant, a alguna plaza comercial, cuando hacemos compras de cualquier tipo, tomamos decisiones de acuerdo al momento, no compramos a futuro, porque nuestras necesidades y la forma de solventarlas tiene valor en tiempo real; las elecciones tienen algo de eso, nuestro voto define un momento con una circunstancia, los resultados de esa decisión en corto tiempo harán que se reafirme o se modifique la misma determinación en otro contexto, el voto de hoy no tiene vigencia permanente, porque nuestras percepciones tienen la movilidad que distintos incentivos nos provocan a cada momento.

Por supuesto que es una elección que tiene que ver con el futuro, pero el de buenas o malas administraciones, el de bastos o nulos resultados, el de cambios positivos o mismas realidades, tiene que ver con el futuro de políticas publicas, de acciones de gobierno o legislativas, de formas de afrontar retos públicos, pero las simpatías políticas tomarán en cuenta esas o algunas otras variables que se encuentren en la ecuación del momento preciso, en la campaña determinada, con los escenarios presentados por el tiempo y la forma.

Los ciudadanos de estos estados deben ejercer su derecho de votar, deben de participar civilizadamente el día de la elección, deben de razonar su voto de acuerdo a lo que proponen los candidatos para su entorno y el de sus familias; que el futurismo sea alentador o demasiado trágico es sólo expectativa, que indudablemente podrá modificarse con la participación de todos los ciudadanos, no dejen en la decisión de unos pocos lo que pueden construir entre todos, con un sinfín de beneficios y con menos margen para la equivocación.

Todos los ciudadanos que estarán expectantes de los resultados, que esta jornada sea una muestra de lo que la participación ciudadana puede lograr, indistintamente de a quien beneficie o perjudique políticamente el resultado, debemos estar expectantes más que por la definición del futuro, por las lecciones del presente, que entonces nos preparen para hacer frente a los retos democráticos que están por venir.

Nos inundamos de pronósticos, encuestas, sondeos, en algunos casos la tendencia o la lógica se mantendrá, pero en la mayoría la definición de ultimo minuto a un dentro de la casilla, respecto a cómo o por quién votar, nos mostrará una nueva realidad, los participantes en una elección cada vez se dejarán de preocupar menos por las encuestas y comenzarán a tomar en cuenta al ciudadano y los compromisos contraídos con ellos, ahí estará la clave de victorias futuras en derrotas actuales, ahí encontrarán permanencia los buenos resultados de hoy, eso no es futurismo es realidad, es construcción diaria, frente a eso es difícil predecir, pero es más claro entender por dónde se mueve la voluntad ciudadana.

Que sea la de hoy una jornada ejemplar, una participación eficaz del ciudadano, que avancemos en la percepción de una democracia más cercana a los interés sociales. Que los mexicanos, tanto los que participan como los que miran desde lejos, nos sumemos después de la elección a la construcción de un país fuerte, que se construye en las aulas, en los campos, en la industria, en las calles y que sólo se escenifica en un proceso electoral, ahí donde sólo buscamos coincidencias… para seguir con lo planeado.

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