El Istmo se presenta en la Guelaguetza a ritmo de cumbia

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Redacción CIO

Semanas antes de la Guelaguetza, trascenció que el Comité de Autenticidadad (CDA), que se encarga de avalar y seleccionar a los grupos dancísticos que participan en la presentación, tomando en cuenta la preservación de aspectos tradicionales, había dejado fuera a la gustada delegación de Juchitán.

La delegación rechazada no escondió su inconformidad y se manifestó a las afueras del Palacio de Gobierno de la ciudad de Oaxaca, para protestar por su exclusión de la fiesta y pedir la reconsideración de la decisión de un comité que, ante su actuar, fue duramente criticado por toda la sociedad oaxaqueña.

El CDA, desde la presentación a los medios del orden del programa y las delegaciones participantes en la Guelaguetza, se había lavado las manos, argumentando que había un problema interno entre los grupos de danza que deseaban representar a Juchitán, hecho que al parecer, ha resultado cierto.

La situación llegó a una controversia tal que se criticó la decisión del CDA y también la injerencia que tuvieron las autoridades municipales de Juchitán, encabezadas por la presidenta, Gloria Sánchez, quienes apoyaron a un grupo dancístico, mientras se rechazaba a otro.

Incluso se ha hablado del tráfico de influencias para incidir en la decisión del CDA, así como en la venta de los lugares para los bailarines que conformarían la delegación que representaría a esta tierra istmeña en los tradicionales Lunes del Cerro.

Al día de hoy, después de acontecida la presentación de las delegaciones de Juchitán, en el evento matutino, así como de Ixtaltepec, en el espectáculo vespertino, la polémica ha estallado en redes sociales, pues ambas delegaciones bailaron una especie de cumbia colombiana que causó molestia en algunos y asombro en la mayoría de los oaxaqueños, ante lo insólito del acontecimiento.

En gustos se rompen géneros y las opiniones son diversas, a unos les pareció agradable y novedosa la cumbia, mientras que para otros fue reprochable el hecho de acudir a la máxima fiesta de los oaxaqueños a bailar música extranjera, cuando en el acervo musical de la región se cuenta con una inmensa cantidad de sones propios y tradicionales, muy gustados.

Toda esta inconformidad y asombro ante la novedad ha tenido un origen. Es un hecho que el CDA dio el visto bueno de las presentaciones que llegarían al auditorio, por tanto, cabe señalar existen dos posibilidades, o se desconoce el significado del concepto “autenticidad”, o el mismo está tambaleante y pone en riesgo una fiesta de cultura y tradición.

Promover un espectáculo de danza, por encima de la cultura propia de una región y sin tomar en cuenta la historia del origen de los Lunes del Cerro, muestra el desconocimiento y la desvaloración que los del CDA o el gobierno municipal tienen por la Guelaguetza.

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