Katalina Manzano, la artista urbana que pone guapos a los tambos de basura de Oaxaca

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Katalina Manzano es una artista urbana originaria de Oaxaca que se caracteriza por hacer de lo cotidiano algo artístico.

Algo tan callejero como unos tambos de basura, se han convertido en espacios en los que no solo difunde su trabajo sino que a la vez, hace lucir la labor que hacen los barrenderos de la ciudad.

Vivió ocho años en Ciudad de México para estudiar la Licenciatura en Escenografía en el Centro Nacional de las Artes (CNA) y un posgrado en la Escuela Textil que pertenece a la Escuela de Diseño y Artesanía del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

“Desde muy pequeña me la pasaba todo el tiempo dibujando, yo en lugar de jugar, dibujaba las figuras del memorama y todas las tareas que me dejaban las hacía con dibujos. Después, en el Bachillerato de Artes y Humanidades estudié Artes plásticas y luego la carrera”.

Uno de los momentos más complicados que vivió fue cuando estaba en la búsqueda de “hacer obra” pues se tardó en encontrar lo que quería decir y la manera de decirlo.

Su inspiración fueron los ocho meses que pasó en Quintana Roo en donde al ver los murales que existían en Playa del Carmen, brotó su pasión por el arte en las calles.La parte de los muros empieza con la escenografía porque yo hice pintura escénica en gran formato. Además, A a mí no me gustan las cosas tan pequeñas. Así que empecé a meter convocatorias para colectivos y hace un año me fui con uno a Culiacán y Villa Hermosa, ahí empecé a hacer street art”.

A su regresó a Oaxaca, ya había definido la técnica que caracterizaría a su trabajo: el puntillismo, una corriente de arte que va de la mano con el impresionismo y que consiste en crear imágenes a través de puntos, líneas y la saturación de colores.

En Oaxaca trabajó en cuatro muros y dos en Villahermosa, Tabasco. Además, ha intervenido cinco tambos de recolección de basura, dos cajas de teléfono, tres teléfonos, una parada de camión, unas cortinas, un triciclo y una sombrilla de un vendedor de nieves.

“Después de eso se me dificultó pedir permisos en el municipio y la gente se asusta por las multas. Empezó a haber una negación para el préstamo del espacio y fue ahí donde empecé a buscar soportes distintos a un muro que no tuvieran que “agredir” a la gente”.

Ante esta situación Katalina comenta que a pesar de que Oaxaca se ha convertido en un espacio donde abunda el arte, aún hace falta mucho apoyo no solo del gobierno sino de la misma gente.

“Hace falta que conozca, que sepan enfrentarse a este tipo de intervenciones porque la parte de los permisos y multas del gobierno están rarísimos ya que luego hay bardas que están pintadas horribles y ahí no pasa nada, pero si quieres poner un muro y les explicas las mejoras, ponen trabas”.

Afortunadamente para, “las cosas se dieron”, Katalina iba caminando por las calles oaxaqueñas rumbo al Zócalo de la ciudad, en donde pintaría una escultura abandonada, cuando se cruzó con un barrendero.

“Pensé: claro por qué no le pregunto si le gustaría que le pinte su bote; le dije que era una artista urbana que si me daba chance de intervenir su bote, le enseñé lo que había hecho en el muro y le comenté ‘qué mejor que eso te ayude a ti y luzca tu trabajo y me ayudas a difundir el mío'”.

Después de ese bote, los otros cuatro llegaron de manera natural pues los demás barrenderos también querían ‘poner guapa’ a su herramienta de trabajo.

Antes de plasmar su arte, Katalina platica con las personas, genera un “click raro”, comenta, les pregunta lo que les gusta, visualiza su carácter y viene crea la “magia artística” la cual tiene una temática muy clara: flora y fauna.

“La cuestión con los barrenderos sí es el poder encontrar un soporte, pero al final terminamos haciendo casi una convivencia en su área de trabajo. Yo he logrado ver cómo hablan, cómo se llevan y me cuentan sus historias o amoríos”.

Hasta el momento en los tambos de basura que se pueden ver rodando por Oaxaca hay un gallo, un águila, un lobo, una ardilla y un colibrí. Sin embargo, su plan es pintar otros 40 botes más.

“Estoy pidiendo patrocinio porque ya implica un trabajo más fuerte. La idea es que alguien se sume a este proyecto y pueda patrocinar ayuda y pintura”.

 

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