Los que sí y los que no tanto (I)

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D. R. por sus autores.

Nudo Gordiano

Yuriria Sierra

Son los colores (y, posiblemente, los nombres) que marcarán la pauta en los próximos meses, colores y nombres de los personajes que buscan meter en su bolsillo al elector. Aunque algunos de ellos tienen más posibilidades que otros para engordar sus cariños. Y es que hay quienes han llegado al tope de empatía:

Andrés Manuel López Obrador. Ha estado en campaña los últimos dos sexenios, incluso, desde que despachaba en la Jefatura de Gobierno, por lo mismo, sus activos están más que claros, le son leales. Sus seguidores lo aman incondicionalmente, pero de igual forma, sus negativos están muy afianzados. Ha sido tal la exposición del tabasqueño, que no hay posibilidad de indiferencia. Por eso tiene pocas posibilidades de crecimiento. Las únicas variantes que su popularidad pudiera registrar a estas alturas serían como efecto colateral por el crecimiento de algún otro aspirante. En todas las encuestas publicadas, AMLO aparece como puntero, pero con un máximo de 30% que ya difícilmente crecerá.

Ricardo Anaya. Lo mismo sucede con el presidente de Acción Nacional, aunque sus posibilidades de caída son mayores. El dirigente blanquiazul lleva al menos dos años con presencia mediática constante, lo que le valió varias enemistades al interior de su partido. Y aunque no ha sido claro con respecto a sus intenciones para la elección del próximo año, lo cierto es que su estrategia mediática no le ha favorecido como él hubiera esperado. Particularmente, en las últimas semanas ha tenido que lidiar con más de una polémica, y en ninguna ha logrado salir completamente avante. Tras la salida de Margarita Zavala de  las filas del blanquiazul, su imagen quedó aún más lastimada. Ricardo Anaya ya anda rozando números negativos que le serán difícil revertir en los próximos meses.

Miguel Ángel Osorio Chong. El secretario de Gobernación presume el mayor reconocimiento de nombre (name recognition) entre los aspirantes del tricolor para buscar la candidatura, pero en cuestión de negativos, y según los últimos números de Consulta Mitofsky, está empatado con López Obrador. Incluso, me cuentan, que Osorio decidió hacer una pausa en su “estrategia de posicionamiento” en redes sociales. ¿Qué podría hacer el titular de Segob para lograr que sus negativos no lleguen al mismo nivel de quien ha estado más de una década en campaña? Vaya mérito de Osorio que en menos de un sexenio acumuló tantas opiniones negativas. Serán datos que deberán tomar en cuenta los priistas ahora que se acerca la fecha de definición. Porque, aunque el PRI tiene un voto duro que a ciegas iría con él, no le alcanzaría, a juzgar por todas las encuestas, ni para el tercer lugar en la contienda.

José Antonio Meade. El secretario de Hacienda ha estado en tendencia al alza desde que los estatutos del PRI se modificaron para abrir las puertas a aspirantes que no militan en el PRI. Posibilidad que ha sido aplaudida por muchos dentro y fuera del país, como aquí hemos dicho antes. Su reputación impecable da pauta para que, de ser candidato, sus rivales tengan poco espacio para la descalificación. Así que entre los priistas ávidos de reconstruir la reputación de su lastimada marca partidista, muchos panistas que difícilmente votarían por Ricardo Anaya, además de muchos indecisos que no quieren ni al PRI ni al PAN ni a Morena, el hoy secretario de Hacienda tiene uno de los horizontes de crecimiento electoral más alentadores.

Margarita Zavala. Su salida del Partido Acción Nacional la obliga a desengancharse de la agenda conservadora del partido. Lo hemos dicho en este espacio, ahí está su posibilidad de crecimiento: sus posturas respecto a temas de la agenda progresista le restarían votos de la extrema derecha, pero la acercaría mucho más centro y la dibujaría más como una aspirante independiente. Es de subrayarse que, sin
partido, sin spots y sin dinero, Margarita sigue entre los primeros lugares de preferencia electoral rumbo a julio de 2018.

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