México merece un buen futuro

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Cipriano Flores Cruz

Iniciaron las campañas presidenciales y del senado de la República, un grupo de mujeres y hombres buscan conectarse con el electorado mediante diversas formas, sin embargo, una regla básica de toda campaña política que desee tener éxito es estar y comprender el momento histórico del país, de la nación, de la sociedad, sin esta comprensión será casi imposible conectarse.

Así por ejemplo, cuando el señor Madero convoca a los mexicanos a respaldar su candidatura a la presidencia de la República, entendía muy bien que la hora de la permanencia de Don Porfirio Díaz había llegado a su límite, escogió el promocional más adecuado para ese momento histórico: Sufragio Efectivo no Reelección. El señor Madero hizo un esfuerzo reflexivo para entender el momento histórico de nuestra Nación y actuó en consecuencia.

Otro ejemplo puede ser la sucesión presidencial de 1940, el general Cárdenas entendió perfectamente que era imposible la continuidad de su proyecto revolucionario, que era oportuno hacer un alto, un paréntesis en el camino, de esta manera decide no postular al hombre que más representaba la filosofía de su gobierno, el general Mújica y decide  postular a un hombre moderado al general Manuel Ávila Camacho, dadas las circunstancias internacionales del momento.

Ser entendidos del momento histórico en que vive la Nación es obligación de los candidatos a la presidencia y al senado de la República. El problema se presenta como un problema de capacidad de entendimiento de este momento histórico. Una mala  o buena comprensión puede significar la derrota o la gloria del triunfo.

Vista así las cosas, México ha tenido diversas etapas muy globales de su historia, que explican mucho de la actuación de su gente y de sus gobernantes. Para nuestro país podemos hablar de la existencia de cuatro revoluciones, grandes momentos de su historia que nos ha hecho tal como somos y estamos hoy en día.

La primera gran Revolución fue sin duda alguna, la Revolución de Independencia. Los mexicanos nos pronunciamos por ser un país, una Nación soberana, que teníamos el derecho de la autodeterminación. Si lo hemos hecho bien o mal dependerá del juicio de cada quien.

La segunda Revolución fue, sin duda alguna, la Reforma. La formación del verdadero Estado Nacional a cargo de los liberales encabezados por el gran Juárez. Desprender al Estado mexicano de la iglesia católica fue el inicio de la formación de una verdadera Nación. Antes, cuando un mexicano se registraba en la iglesia se le denominaba mulato, indio, saltapatrás, tente en el aire, criollo, español, después se le denominaba simplemente mexicano con tal nombre. Esto fue una verdadera revolución.

La tercera gran Revolución fue el Movimiento de 1910, verdadera gesta revolucionaria ante el proceso de concentración de la riqueza en manos de unos cuantos, nace el Estado revolucionario, el responsable de conducir al pueblo de México hacia la prosperidad.

La cuarta Revolución es la Modernización Nacional, el proyecto de industrialización del país, el ingreso de nuestro país al mercado mundial, a jugar en ligas mayores de los países industrializados.

Las cuatro revoluciones tienen éxitos parciales, ni somos tan independientes, ni la fuerza de la iglesia es nula, ni salimos de la desigualdad, al contrario se concentró más la riqueza en unas cuantas familias, nuestros gobernantes dejaron de ser fieles servidores públicos para transformarse en verdaderos potentados por medio de la corrupción.

Todo ello nos hace pensar en la necesidad de la Quinta Revolución, donde consolidemos lo que no lograron las antiguas revoluciones, necesitamos de la gran síntesis del proyecto Nacional de los mexicanos: ser realmente independientes, que los países hegemónicos no nos determinen; formar un poder político suficientemente fuerte y poderoso para no permitir que fuerzas extra estatales nos dominen como los poderosos y el crimen organizado; debemos arribar a un verdadera sociedad menos injusta, menos pobres, oportunidad para todos, buenos servicios públicos, respeto a la ley y a la voluntad ciudadana si trampas. Arribar a una sociedad en donde los ciudadanos manden y se hagan obedecer, una sociedad más ética. La Quinta Revolución es de Justicia Social, con libertades y democracia. ¿Es mucho pedir señores candidatos?

Los indígenas esperamos la llegada del Quinto Sol para ser realmente dignos, libres y autónomos, de igual manera México necesita de su Quinta Revolución para volverse encontrar y abrir un nuevo camino de justicia, igualdad y libertades.

Esta columna se reproduce tal cual ha sido concebida por su autor.Las opiniones en ella expresadas no son necesariamente compartidas por este portal.

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