Multilateralismo: retos y oportunidades

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Bersahín López López

En el ámbito de las relaciones internacionales existe un mecanismo que por su esencia escapa a una definición precisa, sus objetivos y la dinámica de construirlos son variados; responde a diferentes circunstancias, momentos, actores. Me refiero al recurso que los Estados han ocupado para llegar a acuerdos y resolver problemas en común, con reglas y acciones conjuntas: el multilateralismo.

Las Relaciones Internacionales -de donde ha surgido el  multilateralismo- son un conjunto de vínculos que se construyen entre países, sobre temas específicos o agendas comunes, vínculos que se han modificado con el paso del tiempo pero que mantienen los objetivos de fondo.

La evolución ideológica y los problemas en común permiten ir construyendo mecanismos más adecuados para el entendimiento entre las naciones y los actores que las representan. El nacimiento de instituciones que regulan la actuación de los Estados y los organismos internacionales de la sociedad civil ha logrado que el multilateralismo se posicione como la única opción viable para la consecución de una paz duradera, reglas económicas adecuadas a los mercados internacionales, la eliminación de la pobreza, dirimir diferencias con el diálogo y la concertación, buscando un mundo globalmente equilibrado en sus relaciones y desarrollo.

Las marcadas diferencias hacia el interior y exterior de todas las naciones influyen en la construcción de acuerdos y entendimiento, esto provoca un  trato desigual y determina ventajas o desventajas económicas, políticas y sociales.

Este grave problema de desigualdad internacional es uno de los retos que el multilateralismo debe afrontar con la idea del bienestar mundial conjunto.

El modelo de multilateralismo del siglo XXI no debe permitir que naciones subdesarrolladas sean utilizadas como rehenes políticos en discusiones con repercusiones globales en temas como medio ambiente, armamento, límites territoriales; es necesario pugnar por relaciones equitativas para fortalecer la idea del bienestar mundial, más allá de las posiciones en la geopolítica mundial.

La integración regional y la agenda global son oportunidades para generar coincidencias, son los escenarios pertinentes para sentar bases sólidas de acuerdos perdurables que permitan a los habitantes de todas las naciones tener mejor calidad de vida; los intereses particulares de las naciones, por muy legítimos, no pueden estar por encima del beneficio común mundial.

El respeto a la soberanía de las naciones y el multilateralismo caminan en una línea muy delgada, sobre todo en temas económicos, donde el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio dictan medidas económicas que tienen repercusiones en países y ciudadanos en todo el mundo.

La cooperación efectiva debe permitir que los países se fortalezcan internamente, cimentar su economía y diversificar su producción, para visualizar avances palpables que les permitan afrontar con mejores herramientas las complejas relaciones económicas internacionales.

El multilateralismo eficaz debe tener su mejor rostro en lo social, es ahí donde se encuentra la mejor oportunidad de sentar bases solidas de entendimiento mundial.

Un multilateralismo mal aplicado es lo que atenta contra la eficacia de las relaciones internacionales sanas y es lo que permite que fantasmas del populismo se asomen para seducir a aquellos que no encuentran beneficios en la dinámica mundial actual.

México vive una oportunidad importante ante lo complejo que pueda verse el panorama con respecto a su relación con los países de América del Norte, particularmente por las posturas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Es momento de recobrar confianza para hacer frente a la negociación de un tratado trilateral que traiga beneficios para los involucrados, buscando argumentos plenamente legítimos para poner sobre la mesa de estas negociaciones, opciones que beneficien al país, a nuestros productores, connacionales, empresarios y a todos aquellos que tienen la oportunidad de abrir o fortalecer mercado, gracias al TLCAN.

Aplicar el multilateralismo recurriendo al diálogo y concertación es el gran reto de la voluntad humana, las grandes naciones que viven en plenitud de sus potencialidades deben dar una muestra de cooperar sin ser ventajosas, de solidarizarse sin perversidad.

México tiene en América Latina y los otros continentes la posibilidad de expandir mercado, exportar, realizar negocios, no podemos apartarnos del vecino país del norte pero sí podemos cimentar acuerdos globales que nos den fortaleza frente aquellos que pretendan aprovecharse de sus ventajas económicas.

Al interior del país, el multilateralismo debe ser una muestra de cómo podemos aprovechar la pluriculturalidad, la diversidad de expresiones en todos los ámbitos, debemos de cohesionarnos como sociedad, ser fuertes aun con nuestras diferencias.

Los retos globales y desventajas del multilateralismo las podremos superar con identidad, confianza, unidad social, con la única idea de salir adelante como nación; nuestros gobernantes deberán sentir el respaldo y la vigilancia de todos los mexicanos cuando se encuentren en las negociaciones internacionales, pero debemos opinar, participar, no alejarnos o desentendernos.

El “Seminario Internacional para Repensar el Futuro. Ante el Reto de la Era  de Trump”, impulsado por el Partido Nueva Alianza, es una buena oportunidad de comenzar a participar, adquiriendo múltiples enseñanzas de una visión que puede convertirse en propuestas, con la participación de todos. Busquemos argumentos, lo demás son COINCIDENCIAS.

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