No debemos quedar solo en espera de la reconstrucción, sino ocuparnos juntos de la construcción de un futuro distinto.

0

Sin Concesiones

Humberto Ferrusca

No debemos quedar solo en espera de la reconstrucción, sino ocuparnos juntos de la construcción de un futuro distinto.

Aun sin la certeza de que la serie de movimientos telúricos que son fenómenos de sacudidas bruscas y pasajeras de la corteza terrestre producidos por la liberación de energía acumulada en forma de ondas sísmicas y que particularmente en el istmo oaxaqueño no han sido pasajeras, sino muy continuas, deberá de iniciar la reconstrucción de las zonas afectadas, esa tarea que se antoja específicamente regional me parece que no debiera de ser así, es lógico y de esperar que la reconstrucción física de viviendas, infraestructura, comercios, oficinas de gobierno, etcétera, se planee y se ejecute con muchas consideraciones importantes; el presupuesto principalmente; el puntual apego a una nueva, adecuada y modernizada reglamentación en materia de construcción; la disponibilidad de materiales; la concordancia con el paisaje urbano tradicional ligado al clima y a la cultura regional, que considere las necesidades, el clima, el uso, la capacidad para la dotación de servicios municipales, etcétera.

Es realmente esta crisis un nicho de oportunidad que no se debe desaprovechar, desde el gobierno, para poner al día el uso del suelo, la normatividad y reglamentos, la capacitación en materia de protección civil en todos los niveles de gobierno, el equipamiento para esos cuerpos estatales y municipales, y principalmente desde la sociedad para conducirse con responsabilidad colectiva y comunitaria, para no sobre explotar los recursos, para no retar a la naturaleza habitando márgenes o cauces de ríos o arroyos o cualquier cuerpo de agua aunque tengan muchos años sin presencia de agua; para no construir en laderas o zonas que puedan sufrir derrumbes o desplazamientos de tierra o lodos producto de lluvias o temblores, todo ese tipos de acciones son los esperados y quisiéramos que como siempre pasa, lo esperado, como siempre pueda esperar y no suceda nada y las cosas se sigan haciendo como siempre, mal y de malas, abusando y creyéndonos astutos por “aprovechar” el desconcierto para hacernos de algunos bienes o servicios que pareciera que son un beneficio inmediato pero que pueden tener un alto costo en el porvenir, en fin, esas tareas deben emprenderse y deben tratar de cumplirse de la mejor manera, con una visión de futuro y sustentabilidad responsable y alcanzable.

Estos terribles eventos que desencadena la naturaleza deberían servirnos también, desde una perspectiva colectiva que debe incluir a gobierno y gobernantes, a organizaciones de la sociedad civil cualesquiera que sean sus objetivos y a la sociedad civil en general para disminuir las asimetrías que tan dolorosamente nos separan, para reconstruir el tejido social, para que nos veamos y nos sintamos integrados y no nos veamos separados y con barreras casi infranqueables derivadas de los contrastes sociales, que aunque los índices de desarrollo nos muestren como un estado en estado de crisis permanente, podamos acceder todos, a bienes y satisfactores con la misma rapidez y atención, no es pedir imposibles ni una serie de sueños guajiros, es solo un deseo de congruencia y justicia, que se aproveche la oportunidad para hacer una purga de servidores públicos inútiles, incapaces y corruptos, de deshacernos o limitar la acción de organizaciones sociales depredadoras, corporativistas, corruptas y segregacionistas, de grupos de la delincuencia organizada que asolan municipios, pueblos y regiones, que no parezca que vivimos dos realidades, que superemos el tema de actualidad sobre la información en medios y la foto del momento con actores de la vida pública nacional y estatal, pues la venida del presidente y de los integrantes del gabinete y del gobernador y de los del gabinete estatal, debiera ser para generar confianza, y se supone que debiera permitir la llegada de los bienes y servicios que requiere la población y no para usar la tragedia como una pasarela o un casting para el futuro inmediato de carreras políticas, porque la gente requiere de atención y respuestas, pero los servidores públicos que en general y evidentemente sirven poco o nada, obviamente con contadas pero honrosas excepciones, y me refiero a esto por qué en la historia reciente y fresca de los oaxaqueños particularmente en la región del istmo lo que ha pasado en la Heroica Juchitán de Zaragoza no debe quedar en el olvido para no reconstruir sobre las derruidas y corruptas ruinas que han dejado sus gobiernos municipales, las organizaciones sociales ávidas de poder y de recursos y los grupos de la delincuencia organizada que incluyen a los anteriores y referidos grupos, los del gobierno y los de las organizaciones que han depredado social y territorialmente al municipio y la región, que han hecho lo posible por agotar los recursos financieros, materiales y hasta los humanos de la región, que invaden tierras de cualquier régimen de propiedad, que violan las disposiciones en materia de usos del suelo y la reglamentación en materia de construcción, que exigen servicios a un altísimo costo y que si no reciben lo que “sus justas demandas” exigen, bloquean cualquier cosa bolqueable incluyendo el futuro de las comunidades; a los gobiernos permisivos, corruptos y corruptores que por empoderar y enriquecer a algunos ilustrísimos personajes de moda y actualidad despojan a los paisanos de bienes y servicios indispensables para su vida y futuro, a los malsanos delincuentes que cobran piso, venden droga, secuestran y actúan al lado de los cuerpos de seguridad o en complicidad con ellos, con los gobernantes y con la permisividad o complicidad de organizaciones sociales, todos ellos han hecho más daño y han costado más en bienes, y vidas que los pasados sismos, que han hecho que el futuro, al menos el aspiracional de las generaciones más jóvenes, sea acceder a dinero y poder a través de conductas delincuenciales, la vía fácil y corrompedora de principios sociales y armónicos que son con los que históricamente se ha convivido no solo en la región o el estado sino en todo el país.

Debemos forjar en la reconstrucción una nueva relación social, una conducta renovada por parte de todos los actores involucrados, que seamos solidarios, pero responsables, que dejemos la beligerancia en otro tiempo, que vayamos al futuro con emprendimiento y con brío pero con conciencia individual y colectiva, que seamos una sociedad exigente pero responsable y cabal y que a los gobiernos inútiles los hagamos a un lado y tengamos los que cumplan con su responsabilidad, no los que nos toque padecer, que colaboremos para disminuir las diferencias entre unos y otros y abonemos a la cordialidad y a la sana convivencia, que tomemos en nuestras manos el futuro y asumamos el compromiso de enfrentarlo juntos, las experiencias recién vividas nos deben dejar en la memoria colectiva lo que no hemos hecho, lo que nos ha faltado hacer y simplemente lo hagamos, el futuro no es halagüeño, el clima es otro y la naturaleza se está ajustando a los cambios que en ella hemos provocado, es un tema de evolución natural, pero debe ser también un tema de evolución social, no solo para estar en concordancia con la naturaleza sino también con nosotros mismos, no debemos quedar solo en espera de la reconstrucción, sino ocuparnos juntos de la construcción de un futuro distinto.

Hemos visto a los que “oportunamente” se han hecho presentes no solo para ayudar, colaborar o aportar, sino para medrar y para aprovechar “inocentemente” la desgracia colectiva para proyectar su imagen con la vista puesta en su futuro electoral, de manera sucia, baja y soez, despojados absolutamente de solidaridad y conciencia social, nos han mostrado que aquí y en muchas partes del país donde los sismos han sembrado desgracias, ellos solo siembran mezquindad, su desmedida soberbia y oportunismo los ha llevado a tratar de lucrar políticamente “aprovechando” la oportunidad para realizar propaganda electoral anticipada que esperemos sea sancionada severamente por la autoridad correspondiente, pero la sanción más adecuada la deberemos aplicar los electores al ver a esos ínclitos políticos o a sus partidos políticos, presentes en las boletas el año entrante, hagamos justicia ejemplar al mostrarles nuestro desprecio, y aplicándoles la sanción objetivamente más útil a la sociedad, no votar por ellos, ni aun a cambio de las dádivas presentes o futuras, dejemos ya de ser presas de esta clase de gente que ve en el ciudadano a un siervo costoso que hace el intento de rebelarse en cada proceso electoral y a quien le deben comprar el futuro inmediato en un juego perverso, donde el elector se vuelve el cazador durante unos pocos días y termina siendo cazado y a merced de una pequeña pandilla de bandidos y bandidas que después de obtener los cargos, desprecian a quien se los otorga, con un argumento ruin pero valido: si te compre tu voto y lo pague de acuerdo a lo acordado, ya: ni te debo nada, ni tengo compromiso contigo, esta ha sido una historia sin fin y recurrente, ahora la sociedad debe dejar esas historias, ahí, en la historia, y hacer que quienes aspiren a representarnos y a gobernar, sean realmente nuestra voz y nuestra visión de futuro y que gobiernen si, de acuerdo a las condiciones, pero en beneficio de nosotros, quienes decidimos que sean ellos y no de acuerdo a sus intereses y a su futuro, recordemos que el mejor negocio de la política es que los pobres, despojados y olvidados se conserven ahí, en esa misma condición, pues si la tarea de reivindicarlos y emprender las tareas para cambiar esa situación fuera eficaz y dejara de haber pobres, despojados y olvidados, que caso tendría tener a los políticos que responsablemente han dicho que trabajaran por cambiar esa condición que históricamente ha vivido la mayor parte del pueblo mexicano, donde solo el volumen de pobreza y la cantidad de pobres a cambiado y siempre a la alza, abur.

Oaxaca de Juárez, septiembre 26 de 2017.

@FerruscaOax

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here