…no, no y no.

0

Sin Concesiones

Humberto Ferrusca

Se habla de política todos los días, también se habla de nuestro futuro todos los días y un fatalismo acompaña en general todos esos comentarios, decimos los mal que estamos y señalamos a culpables, a traidores y a defraudadores y nos asumimos como víctimas de un sino malévolo que acompaña como destino manifiesto a nuestra nación; paralelamente hablamos también de lo maravilloso que es nuestro país, de las bondades que nuestra patria tiene, de su clima y sus paisajes, de lo generosa que es nuestra tierra aun con sus contrastes, de la nobleza de nuestros pueblos, de nuestra identidad, de nuestro pasado, y, hasta ahí nos quedamos, estamos rodeados de una historia oficial que es una oda a hechos y personajes que representan procesos que marcaron nuestro pasado y que poco o nada cuestionamos o analizamos, nos enorgullecemos de la grandeza de las civilizaciones prehispánicas que fueron prácticamente arrasadas por la conquista y de las que conservamos por su propia grandeza solo vestigios, hablamos de la lucha independentista de la Nueva España, guerra con resultados desiguales en la que los criollos se independizaron de la corona española, y que durante los once años de batallas ni Hidalgo, ni Morelos ni ningún prócer hablo de México, solo de dejar de ser gobernados por la corona española que para su fortuna vivía una terrible crisis, pues Francia depuso a Carlos IV y entronizo a Pepe Botella, así la suerte acompaño a los luchadores de la independencia que solo alcanzaron a fundar el primer Imperio Mexicano, después de un siglo de convulsiones, se inició la llamada Revolución Mexicana con todas sus peculiaridades, donde once presidentes gobernaron al país en diez años, los detalles son perfectamente oficializados por la historia, durante ese poco más de un siglo de luchas, guerras y proyectos de nación donde se encumbraron personajes y se traicionaron causas e incluso se puso en riesgo nuestra soberanía constantemente, tuvimos siempre un referente común, las luchas, las insurrecciones, los desconocimientos y las traiciones, y estos hechos fueron siempre encabezados por personajes que efectivamente arriesgaron su vida por defender, algunos de ellos sus principios, pero todos en general, sus propios intereses, eso sí, la mayor parte de los muertos siempre los puso el pueblo, los oprimidos, los desarraigados, los explotados, los sin justicia, los desposeídos, quienes después de tantas fragorosas luchas, con reformitas e ideas libertadoras quedaron en general y siempre en la misma situación, pobres y sin justicia, los que encabezaron las luchas y se convirtieron en clase gobernante accedieron a una condición de privilegios y poder que no tenían antes o no en la misma dimensión, sin duda alcanzaron importantes mejoras en su situación económica y social, pero los pobres quedaron igual, heredaron la pobreza histórica de los indígenas desposeídos, del esclavismo y la encomienda, de la peonada con tiendas de raya, de la explotación humana en la industria minera, textil y henequenera, y al fin llegó en 1924 don Plutarco Elías Calles, la fundación del Partido Nacional Revolucionario y los tres presidentes del llamado maximato hasta 1934, con Cárdenas se refunda el PNR en el Partido de la Revolución Mexicana que Ávila Camacho en 1946 convierte en el Partido Revolucionario Institucional, ahora, después de 88 años de partidocracia en nuestro país y aparentemente de 97 de haber concluido la llamada lucha revolucionaria, sería prudente hacer un recuento de lo que ha pasado en el país en el último siglo.

Pudiéramos hacer un poco útil análisis histórico del siglo XX, del siglo de la Revolución Mexicana, donde se crearon las instituciones en las que hoy se basan nuestros gobiernos, muchas de ellas fundamentales, socialmente útiles, históricamente necesarias, efectivamente, se fundaron con gobiernos revolucionarios y quienes se proclaman herederos de “las causas revolucionarias” y su historia se vanaglorian de esa “construcción” institucional en nuestro país, pero; su creación es realmente mérito de esos gobiernos? es producto de esos seres visionarios? surgieron de los compromisos para con la sociedad? quizá sí, pero solo un poco, porque más allá de la postura, compromiso y trabajo de esos preclaros personajes, tanto ellos como todos sus equipos estaban obligados por ministerio de ley a hacerlo, para eso fueron “electos” y asumieron los cargos, además de indiscutiblemente, para enriquecerse frente a un pueblo famélico tras la lucha revolucionaria y después frente a un pueblo ávido de justicia en la posrevolución, y aunque difieran de mi opinión todos los que amablemente toman un poco de su tiempo para leer esta líneas, no podrán sostener la idea de que el México institucional que tenemos es obra de un puñado de políticos, ese México institucional es producto de la sociedad mexicana, asumir que el PRI lo hizo, es tanto como pensar que la justicia social es un favor que el priismo le hizo a los mexicanos, es usar la política para engañar, pues si ese otrora grandioso y poderosísimo partido hubiera cumplido a cabalidad al pueblo de México después de tantos y tantos gobiernos revolucionarios por que los pobres de la revolución siguen siendo los pobres de la actualidad? por que la justicia social ha excluido a los más pobres del país? porque después de tantos gobiernos responsables, el pueblo sigue famélico y en espera de justicia social?

El tránsito de nuestra historia por los gobiernos emanados de cualquiera de los nombres que tenga el actual Revolucionario Institucional, nos habla de importantes personajes de nuestra historia, quienes por diferentes causas han destacado en sus gestiones, desde hombres de gran responsabilidad social, hasta seres que han destacado por sus excesos, latrocinio y corrupción, es irrelevante señalar los nombres de unos y otros, todos en mayor o menor grado han sido presas de la corrupción y aunque el partido siempre señalaba que; “la institución no falla, los que fallan son los hombres” después de tanta historia tenemos claro que la corrupción es el único referente que se engloba bajo las siglas del partido más allá de quien sea el personaje al que la institución abandera.

El sistema de partidos en nuestro país, tiene al PRI como referente, es el alma mater de la partidocracia mexicana, todos los partidos, sin excepción, se formaron teniéndolo o bien como modelo o bien como reacción a su presencia y poder, pero indiscutiblemente el priismo ha permeado la moral partidista de todos, sus prácticas, su falta de vocación democrática, su denodada lucha por el poder, todo lo que criticamos de nuestra vida política tiene ahí su origen, se gobierna para ganar elecciones, se gobierna para perpetuarse en el poder, se gobierna para enriquecerse y de esto son ejemplos cualquier político sin importar su filiación partidaria, ellos, su partido y sus equipos, se empoderan y enriquecen, otorgan dadivas, inventan programas paternalistas, no trabajan por la justicia social, por las causas ciudadanas, trabajan por las causa personales y partidistas, ese cáncer corroe las entrañas de nuestra sociedad, nos mantiene enfermos con los males solo contenidos, sin soluciones de fondo solo de facto, gobiernos de apariencias no de resultados, han derivado en un país sobre-regulado con leyes que se aplican discrecionalmente o simplemente no se aplican, gobiernos ciegos, sordos y obesos sin importar su filiación, colores o doctrina, hagamos una pequeña reflexión, sin importar el partido o el nombre del personaje, sus prácticas, su simulación y sus bajezas los hacen iguales, a veces con muy finas y a veces con muy burdas particularidades pero con prácticas similares.

Ahora, resulte lo que resulte de la XXII Asamblea Nacional del PRI, en la que se pregona que el partido se ha transformado, que es un partido reformado, veremos un poco más de lo que la historia nos ha mostrado de la institución, hoy estuvo presente en el evento el supremo elector, el evento ha tenido un importante seguimiento en los medios, destaca y ofende ver que el interés público nacional sea tan costoso, pues sin duda una cobertura de medios como la que ha tenido la Asamblea cuesta y cuesta mucho, de donde salió el recurso, es harina de otro costal aunque el costal sea el costal de recursos públicos, pero, su organización y resultados son claves para la vida democrática de país? modificará los posibles resultados el año entrante? logrará que el rechazo social que se han ganado a pulso se revierta? le dará credibilidad a su oferta política? trasciende a la vida interna de otros institutos políticos? dará certeza a los mexicanos y a su futuro? abonará a la credibilidad que han perdido los órganos electorales? logrará que en la contienda electoral de año próximo estén los mejores hombres y mujeres?

Podemos pensar muchas cosas, pero también podemos contestar con certeza a esas interrogantes: no, no, no, no, no, no, no y no, la Asamblea ha evidenciado lo caduca que es la institución, evidencia también sus fracturas y su lucha fratricida, evidencia la falta de liderazgo de su dirigencia, evidencia su falta de vocación democrática, pero también que aunque el animal político está herido, aún respira, que enfrentará el proceso con sus mejores armas, o quizá solo con las armas que tiene, sin que estas sean las mejores pero si aún muy eficaces, ha echado a andar los motores de la contienda, acelerará las reacciones de adversarios y asociados, ha desenvainado la flamígera espada del pragmatismo político que solo AMLO había empuñado, quizá este impulso institucional haga que la carreta de MORENA se sitúe frente a sus bueyes y eso les impida tirar de ella, puede que precipite la consolidación del traído y llevado Frente o finalmente lo desfonde, quizá determine un proceso en el que solo veamos a tres adversarios en las boletas presidenciales, pero no abona a la vida democrática de nuestro país y eso en estos momentos es muy bueno, porque sin duda desembocara en una indispensable reforma a la Ley de Partidos Políticos, en una reforma a los Códigos Electorales, vigentes pero caducos, y consecuentemente a una reforma, esperemos que de fondo, a nuestro sistema político, creo que si eso es el producto de esta pasarela política, debemos aplaudir al priismo que sin darse cuenta abrió las puertas del averno de los partidos y los llevara a repensarse, a transformarse y a volverse un instrumento real de participación ciudadana, si no es así, lo visto, vivido y actuado es y será absolutamente irrelevante, o acaso Nuño o Meade podrían transformar al país con el poderoso equipo de priistas que tiene actualmente a mas ex gobernantes que nunca sujetos a procesos por su probada honestidad, derivada de los sólidos principios que el partido inculca a su militancia?

Abur!

@FerruscaOax

Esta columna es reproducida en este medio informativontal cual ha sido concebidanpor su autor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here