“Oaxaca Paraíso en la Tierra”

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D. R. por sus autores.

Marco Antonio Baños Avendaño/Lecciones Constitucionales

Hoy, en CARTA ABIERTA a Ustedes, debo confesar que la ternura forma parte de mi poder verbal, hablar, pensar, cavilar ideas nuevas, llegar a la frontera de mi visión oculta de las cosas y el velo transparente de mi cielo oaxaqueño, que inspira a cualquier poeta a olvidar su rumbo.

Pensé en la variedad de colores de los vestidos que sensuales se movían, y los cabellos trenzados con listones que solamente musas que danzaban al son de la flor de piña de Tuxtepec, movían alegremente nuestras nostalgias y nuestros olvidos, las Tehuanas con su singular belleza garbosas y adornadas de oro, las niñas coronadas de pequeñas flores.

El cielo azul zafir de todos mis días, es la respiración mágica que nos invita a contemplar cada rayo de sol que alumbra la tierra, fecunda sus surcos, florece a cada mañana con nuevos colores.

Estoy lleno de infinitos, de ternura celestial, creo en el paraíso porque aquí lo he vivido, la naturaleza del oaxaqueño es que es romántico y rebelde a la vez, poeta y soldado, manifestante social y a la vez parroquiano.

Oaxaca es infinito en la libertad, así lo respiro, es el lugar en el que he nacido y ha generado mi diagrama mental a la luz, en donde se me ha exigido por nacimiento a ser mejor hombre, mejor hijo, mejor padre, mejor hermano, mejor persona.

Hay una fuente de vida en México que es Oaxaca, multicromático ombligo cultural de la República, llena de grandezas y protestas, histórica y fecunda como sus árboles que inspiran a los poetas a seguir respirando, a los rebeldes a amar, a los enamorados a vivir en su sueño.

Mi patria chica, lejos de la abominable ciudad central del estrés y el sufrimiento, refleja siempre a un prototipo de hombre que nacido en Oaxaca es testigo de las Leyendas vivas, de las epopeyas construidas, de las rutas descubiertas.
Debo ser osado al decir, que es mi patria grande, no chica, ya que sus habitantes son cálidos como las mariposas que coronan a los enamorados, son luminosos al explicar bondadosamente sus artesanías, sus texturas y colores.

La Oratoria Oaxaqueña, a muchos años de ejercicio, constituye un lenguaje simple, humano y divino, que genera conocimiento a partir de quienes somos irreales para el mundo, quien no conoce y admira el cielo en Oaxaca, no sabe que la libertad se viste de azul zafir, vivimos en un suelo bendito de libertad, somos aldeanos soñadores de la época contemporánea.

Oaxaca es mi patria de ensueño, siempre hay ángeles que cuidan la entrada de nuestro paraíso, de nuestra Guelaguetza, de nuestra cultura que se derrama en ánforas de oro las palabras de poesía y ternura hacia nuestras lenguas madres, sí es verdad, aquí es lícito beber en el odre del espirituoso mezcal, bebida del sacerdote antiguo, con el sombrero de paja ya puesto, que cubre las sienes del arriero.

La palabra limpia aquí si existe, la pureza que enseñan los niños y niñas es aquí, dulce melodía, la juventud que estudia o trabaja, aún goza de la virtud de caminar y saludar a vecinos conocidos, aunque la maldad diabólica de vicios y morbos vienen de otras ciudades.

Aquí, la celestial retórica, la que se aprende con la caricia del espacio de mi tierra, el sol nace y muere al contraste de las flores que siguen el curso del astro rey.

La marcha de las horas, se difumina entre la vivencia en el caminar de cada calle, soy un enamorado de Oaxaca, vivo pensando en no alterar con liderazgos errados, el rumbo de los acontecimientos, leo las páginas de varios libros, busco y leo la página luminosa y encuentro al levantar la mirada en los jardines, el candor, la belleza y el encanto de estar vivo, se aprecian a cada rato el borlote de las aves y el encuentro de las miradas.

Oaxaca merece ser expresado en un Tratado de Ilógica o de Filosofía de Sueños para Supra humanos, así, como la enorme belleza de sus rincones y espacios, del Océano Pacífico que con sus playas nos besa a su encuentro.

Oaxaca es el Paraíso en la Tierra, espacio bendito de amor y esperanza, de una cosa estoy seguro, Cristo debió haber nacido aquí y después cruzado el espacio a Jerusalén seguido por reyes, nostálgico de haber vivido, respirado y al final de su historia haber estado pensando en Oaxaca.

Si, las palabras más hermosas de los Oradores, se han acuñado en Oaxaca, aquí es la cuna del amor a la patria, porque aquí, nace todos los días mi México, que gran orgullo ser oaxaqueño, el Oaxaca de Juárez, de Vasconcelos, de Díaz, de Magón, de Carlos María de Bustamante, de Gómez Arias, de Muñoz Cota, y de tantos y tantas amorosas voces de nuestra patria, se han coronado de luces por la belleza que esta tierra da a sus hijos, a los que desean aprender a descifrar el cielo, leer cada nube, recorrer cada calle, iluminar con libros cada alma que se acerca a la Cultura, Oaxaca bendice a quienes la visitan y comulgan con la libertad.

No se puede ser más retórico para descifrar la belleza de nuestra tierra, todos los que visitan esta tierra madre, se van dejando algo de su espíritu, paseando como enamorados por nuestras calles.

Deseo con la Iniciativa de una Declaratoria dar Protección al Patrimonio Cultural Material e Inmaterial y Natural de la Humanidad, que es Oaxaca, que he dado en Noviembre de 2017 al H. Congreso Estatal, debo proteger a mi tierra de quienes la destruyen, Oaxaca es mi madre, mi ombligo existencial, patria de soles que ilumina el mundo entero con su cultura, es mi penacho de amores, lugar donde los soles se eclipsan al unísono de las rosas y las auroras.
Huaxyacac bendito, Oaxaca de mis Amores.

Aquí se captura esa energía del cielo musical de los artistas, es el templo del Dios que Nunca Muere, aquí en Oaxaca, ya lo sentenció en coplas y notas musicales llenas de amor el Maestro Macedonio Alcalá, la universalizó Tamayo y Morales, pintores universales que sembraron con colores su grandeza.

Señores Congresistas: Defendamos nuestro Patrimonio, Oaxaca un día reconocerá en letras doradas su labor reconociendo su grandeza infinita.

Sólo resta decir una frase, que se reúne en mi alma en torno a tus hermosas montañas, cual notas de un pentagrama musical:

¡OAXACA TE AMO¡

Esta columna se reproduce tal cual ha sido concebida por sus autor. Las opiniones en ella expresadas no son necesariamente compartidas por este portal.

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