Reflexión en torno a nuestros pueblos indígenas

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Lecciones Constitucionales

Marco Antonio Baños Avendaño

Se dice que 15 % de la población nacional es indígena, que son 18 millones de pobres que en estricto sentido son indígenas, que la llamada Ley de Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Oaxaca procuraría la igualdad, la tolerancia, el respeto a los derechos humanos, las libertades públicas.

El decreto legislativo no. 266, expedido como Ley de Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Oaxaca, reglamentaría del artículo 16 de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, de orden público e interés social y regirá en todo el territorio del Estado de Oaxaca en materia de derechos y cultura de los pueblos y comunidades indígenas; así como en las obligaciones de los poderes del Estado en sus distintos ámbitos de gobierno. Sus disposiciones constituyen las prerrogativas mínimas para la existencia, pervivencia, dignidad y bienestar de dichos pueblos y comunidades indígenas.

Uno de cada 10 mexicanos es indígena, hay discriminación por fenotipo, vestimentas, idiomas y costumbres, es más hay discriminación hasta ya en nuestras fiestas de la Guelaguetza al no dejar participar a delegaciones del Istmo y la Costa.

Nuestras costumbres son desarraigadas, hay violencia contra nuestras culturas, ya 8 0% de nuestra población indígena vive en condiciones de extrema miseria, pobreza extrema, ni la Secretaría Indígena atiende materialmente a estos grupos indígenas, ni existen tampoco, planes concretos para el desarrollo de los indígenas del estado.

Mucho se presumen nuestras culturas ancestrales y poco se apoya a estos grupos mal llamados indígenas, sus derechos constitucionales son ignorados, la miseria y la exclusión social son cotidianos en todo el territorio nacional.

Vestir trajes folclóricos en grandes ciudades es motivo de discriminación, no es lo mismo que un funcionario público vista de indígena que es motivo de aplausos, que se diga públicamente que vamos a salir de la pobreza y que nuestra sociedad siga siendo discriminada.

La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación racial de 1975 no se aplica, tampoco se aplica la Ley para la Prevención y Eliminación de la Discriminación en México, ya que son formas de violencia contra las personas que hablan una lengua, piensan diferente y son simplemente diferentes en nuestra propia tierra.

El mestizo aún sienta su dominio en plazas y lugares comerciales, muchos pueblos por pobreza tienen cotidiano desprecio de autoridades y de grupos.

Los pueblos indígenas ante la justicia tienen nula oportunidad de defenderse,  la desigualdad social se refleja en los altos índices de marginación y falta de educación.

Nuestros indígenas son vulnerables en materia de justicia, no hay traductores suficientes, los delitos contra la salud son muy elevados en los pueblos indígenas, nuestras lenguas propias no se enseñan en masa a quienes tienen que aprenderlas, por ello existe pérdida de nuestra cultura y nuestra identidad.

La Ley Indígena citada reconoce a los siguientes pueblos indígenas: Amuzgos, Cuicatecos, Chatinos, Chinantecos, Chocholtecos, Chontales, Huaves, Ixcatecos, Mazatecos, Mixes, Mixtecos, Nahuatls, Triquis, Zapotecos y Zoques, así como a las comunidades indígenas que conforman aquéllos pueblos y sus reagrupamientos étnicos, lingüísticos y culturales, como es el caso de los Tacuates. Las comunidades afroamericanas y los indígenas pertenecientes a cualquier otro pueblo procedentes de otro estado de la república y que residan temporal o permanente dentro del territorio del estado de Oaxaca, podrán acogerse a esta ley.

La ignorancia aún persiste, hay aumento de conflictos de territorios indígenas, crean sus perspectivas de autodeterminación de los pueblos indígenas, crean sus propias perspectivas de desarrollo, crean sus propios sistemas de autoridad y justicia porque no ha servido la actual.

Policías comunitarios, autodefensas surgen frente a un Estado fallido en materia de seguridad pública; hacen las tareas del Estado, la presencia del Ejército es fuerte, sin embargo, hace falta lucha contra la militarización y abuso de derechos humanos, violación a pueblos indígenas, la justicia internacional no se aplica simplemente sino en forma tardía en México.

Los pueblos indígenas son aquellas colectividades humanas que, por haber dado continuidad histórica a las instituciones políticas, económicas, sociales y culturales que poseían sus ancestros antes de la creación del estado de Oaxaca, poseen formas propias de organización económica, social, política y cultural y afirman libremente su pertenencia a cualquiera de los pueblos.

No se quiere el surgimiento de policías rurales, o policías comunitarias como en Guerrero, que disminuyeron la delincuencia por implementar su propio sistema de seguridad pública y justicia.

La Autonomía se entiende como la expresión de la libre determinación de los pueblos y comunidades indígenas como partes integrantes del estado de Oaxaca, en consonancia con el orden jurídico vigente, para adoptar por sí mismos decisiones e instituir prácticas propias relacionadas con su cosmovisión, territorio indígena, tierra, recursos naturales, organización sociopolítica, administración de justicia, educación, lenguaje, salud, medicina y cultura.

Por lo que existe aún insuficiencia del mismo Estado para atender a quien delinque, la reeducación es trabajo comunitario que define cada comunidad que realiza cada trabajo, es decir, hay justicia comunitaria a quien está en proceso de reeducación de quienes cometen delitos, el Código Penal no se aplica, mucho menos el sistema en materia de Juicio Penal Adversarial.

Atender a nuestros pueblos de manera integral ya es una necesidad, se necesita un tercer Lunes del Cerro, una tercera Guelaguetza, en donde no se cobre, ni se lucre por entrar a disfrutar la fiesta del pueblo de Oaxaca. Nuestras expresiones culturales son nuestras, no son objeto de comercio.

Hay explotación en la cultura a costa de nuestros bailes y expresiones artísticas, existe pues, un proceso de integración del Estado a la atención indígena y no un proceso de indígenas integrándose al Estado. Reflexionemos, nuestros pueblos y comunidades indígenas merecen respeto, nuestra cultura es única, el pueblo de Oaxaca tiene que saber qué es lo que pasa cuando no se aplica la ley en cada pueblo,  cómo se castiga, cómo se premia, que es lo que no hace el Estado, cómo se solucionan los conflictos y sobre todo, por qué no se respeta nuestra cultura a plenitud.

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