Sin Concesiones

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Humberto Ferrusca

La ineptitud de unos, el favoritismo de otros y la corrupción de todos

Hace más de 170 años en el Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que se agita en la República Mexicana, el ilustrísimo jalisciense, Mariano Otero Mestas escribió: «Una sensación grande y profunda ocupa hoy el ánimo de todos los mexicanos. Los hombres capaces de analizar los acontecimientos políticos y de entrever su porvenir oscuro, calculan, sin temor de engaño, que la Nación pasa por una crisis terrible que fijará sus destinos, hasta ahora inciertos y vacilantes; y el pueblo que no está al alcance de estos cálculos presiente también, con su instinto maravilloso, la hora de la tempestad, y muestra sus temores y sus esperanzas por el desenlace de la escena que pasa a la vista de todos, De este modo la sociedad entera asiste en estos días a la representación de este vasto y complicado drama, en el que se presentan la ambición y las pasiones más egoístas, mal cubiertas con mentiras y transparentes máscaras; en el que se ve a los intereses que dividen a la Nación, luchando unos con otros en un combate silencioso, pero de muerte; y en el que, en fin, todas las teorías, todos los deseos, todas las esperanzas, se disputan el triunfo que decidirá nuestra suerte».

Todos recuerdan el eslogan que uso Francisco I Madero en su campaña política en las elecciones de 1910: «Sufragio efectivo no reelección», y que se convirtió pasado el tiempo en el lema de nuestros gobiernos y que representó en la época pos revolucionaria el espíritu democrático de los mexicanos, lo que no todos recordamos o sabemos es que esa frase tuvo su origen, aunque no textual, en El Plan de La Noria de 1871 que suscribió el General Porfirio Díaz Mori en contra de las sucesivas reelecciones de presidente Juárez que tenía al país en constantes revueltas por esa causa, en el que se destacaba el apego a Constitución del ’57 respecto a la no reelección y el respeto a la libertad del sufragio ciudadano, ahora la reelección será un experiencia que por primera vez viviéremos desde hace más de un siglo, pero en el tema del sufragio efectivo, creo que todos tenemos dudas, es innegable que la evolución del régimen nos ha puesto en las vías de la democracia, y que los resultados electorales, ahora producto de las campañas y propuestas de distintos contendientes más o menos reales en todo el país y la perdida de la supremacía del partido único, ha dado certeza en los resultados electorales aunque aún no a dado credibilidad a los mismos, la falta de credibilidad en los resultados electorales es una mal que arrastramos desde los sucesivos gobiernos juaristas, porfiristas y priistas, sin olvidar el abollón democrático de los recientes gobiernos panistas.

Ahora en el porvenir de la democracia mexicana vemos nubarrones, se pronostican tormentas y no es por un ambiente de una gran tensión social, tenemos muchos problemas en el país, si, los tenemos, la mayoría son históricos, la corrupción ha sido inherente a todos nuestros gobiernos aun antes de nuestra independencia, nos han hecho padecer incontables males, pero siempre han contado con complicidad y apoyo sociales, siempre hemos sido rebeldes preelectorales y dóciles manadas electorales que aportamos nuestro granito de arena a cambio de nuestra credulidad ideológica, incluso en algunos casos convicción ideológica, aun sin ganar elecciones, han contado con una conducta mesurada o contenida de los opositores que muchas veces han sido comprados previamente o con nuestra anuencia, en la práctica derivada también de una transacción pecuniaria, una promesa de empleo o concesión o una abierta complicidad, estos presagios de malos tiempos no son el devenir generado por los actores de la vida política próximos a la contienda que crispan a la sociedad por sus discursos o personalidad (además ya no hay de esos) o de los partidos combativos con profundidad ideológica y defensa a ultranza de sus principios y postulados, no, las tormentas son producto del agotamiento del sistema político, hace 40 años navegábamos aun en mares tormentosos en un trasatlántico priista que resistía cualquier embate del clima político, pero esa nave aunque es la misma, simplemente se volvió chatarra y ahora un oleaje menudo la hace crujir y padecer los temores por zozobrar, pero ojo, no zozobran los partidos ni la autoridad electoral, ni los candidatos ni los órganos jurisdiccionales, zozobrará la sociedad, no por ninguno de los innombrables antes enlistados, sino porque el sistema simplemente se agotó, nuestra Carta Magna ha sido reducida casi a un simple telegrama, pues aunque conserva sus principios básicos, la no observancia de lo que de ella emana es evidenciado no por la sociedad sino por los órganos de los poderes de la unión, sus funciones y funcionarios, pero si, indiscutiblemente también con nuestra anuencia, complicidad o simple docilidad.

Hablar en nuestro México de partidos de derecha o izquierda, de los partidos de centro o centro democrático, es como hablar de que en un basurero existan grandes diferencias entre lo que contiene en un lado u otro, al centro o a distintos niveles de profundidad, ahí, en el basurero, la basura no deja de serlo por la ubicación que ocupe, es simplemente basura, quizá alguna con más colorido, o con más fetidez, algunas partes más mosqueadas que otras, algunas simplemente repugnantes pero la condición en ningún caso cambia, es una simple analogía con los actuales partidos políticos mexicanos, los postulados electorales de todos cuando no son concurrentes son análogos, es obvio los problemas del país y de la sociedad son los mismos, esos no dependen de la óptica partidista ni de la posición que ocupen los partidos en el escenario político , aunque cada uno propone diversos medios para enfrentarlos, algunos lógicos y con cierta sensatez, algunos audaces y arrojados y algunos por decir lo menos bobos e irrisorios, cada uno plantea una posición respecto a ellos que va de acuerdo a sus principios (como si los tuvieran) y particularmente respecto a los receptores de las propuestas, muchas de ellas no solo dan risa, sino dan pena, pero no por el proponente que se alimenta de la credulidad social, sino de la insensatez de quienes le siguen y hacen eco, esto a pesar de que pareciera tener destinatario especifico, aplica prácticamente a todos y eso de nuevo no es problema de esas instituciones partidistas y sus abanderados, es problema del agotamiento del sistema, no hay contraste de las propuestas, no hay debate de las mismas, no hay exposición pública de los actores que son cuidados, orientando sus esfuerzos a sus grupos más rentables para hacer alegoría de sus éxitos, de continuar así, el país puede colapsar, generamos gobierno ilegítimos, con actores en papeles de adversarios que en sus luchas de defensa democrática, lesionan gravemente a quienes dicen defender, que en su afán de obtener justicia, impiden un trato justo para la sociedad, que se oponen a todo lo que no sea propio y a todo lo que les sea ajeno, que defienden la democracia desde una posición de intolerancia, de imposiciones y verticalidad ofensivas, donde el sentimiento de superioridad los hace impeler contra cualquier otro, aunque éste no sea más que un molino confundido con gigante, parafraseando de nuevo a Mariano Otero, debemos nosotros, la sociedad, establecer un pacto expreso, asumirnos como una sociedad donde la igualdad sea un dogma, la democracia una necesidad, y la administración municipal, origen y fuente de toda verdadera libertad política, el único gobierno posible, nuestra premisa debe ser clara: la única legitimidad para acceder al poder, y para ejercerlo, debe ser la democracia. Respetando sus reglas (en particular la del respeto a las minorías), honrando las leyes, las instituciones y las libertades, la competencia ideológica puede ser despiadada. Pero la violación de esas reglas debe ser absolutamente inadmisible, dejemos fuera a los partidos pues en ellos solo vemos la ineptitud de unos, el favoritismo de otros y la corrupción de todos, abur.

@FerruscaOax

Esta columna se reproduce en este medio informativo tal cual ha sido concebida por su autor. Las opiones en ella expresadas no son necesariamente compartidas por este portal.

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