Una vez como tragedia y otra vez como farsa

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Sin Concesiones

Humberto Ferrusca

«Hegel dice que todos los grandes hechos y personajes de la Historia Universal aparecen, como si dijéramos dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa». (Karl Marx, 1852, «El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte»)

El proyecto político de «las izquierdas» que encabeza el perenne AMLO y que a pesar de muchos amables lectores se puedan convertir en mis detractores y a quienes por cierto, agradezco la atención de su lectura, tiene un paralelismo sorprendente con las ideas políticas de Lázaro Cárdenas del Río, Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo y Pacheco, quienes, como el próximo y sempiterno candidato a la presidencia de la república, pretendieron dar un papel preponderante al gobierno en el desarrollo del país, y concibieron al gobierno como el eje central de la vida nacional y, evidentemente, se propusieron centralizar el poder, controlar a la población y a los factores de la producción, fundamentando esa «teoría» en el mercado interno, promovida con subsidios y gasto público desde el gobierno y protegiendo a los factores de la producción de la competencia externa, tal como el hombre que dice que, o va a la silla Presidencial, o se va a La Chingada, su rancho…

El problema no reside en su sentido ideológico o en su objetivo de desarrollo, sino en su incompatibilidad con la realidad actual de México, para no generalizarla ni con los países de América ni con la realidad internacional, evidentemente existen muchos rezagos y consecuentemente muchos más rezagados de los que debiera haber en nuestro país y que deben ser reivindicados, pero salir adelante no justifica de manera alguna que se rezague a todo el país para emparejar la situación y generar la idea de que «o todos coludos o todos rabones» y hacer que nos veamos aparentemente como una sociedad más justa y equitativa, sino en crear condiciones para que quienes estén en el extremo del rezago tengan la capacidad y la oportunidad de sumarse al desarrollo de manera integral.

El sistema no está agotado por la voluntad de un solo personaje ni por la de un grupo, llámese PRI o cualesquiera de sus opositores, sino simplemente por el propio agotamiento que se ha autogenerado, ahora, en una era de la economía del conocimiento, las cadenas integradas de producción y la ubicuidad de la información, la centralización que desde ese proyecto se pretende solo servirá para corromper más, pero no para enfrentar los desafíos estructurales que como país tenemos que enfrentar, desafortunadamente esa idea de contraste con nuestra realidad no solo es poco viable sino que no puede mudar su postura y una vez más busca clavos en la herrumbre para cerrar su propio ataúd por tercera vez, pero en esta ocasión será difícil que se levante y vuelva a andar como lo hizo Lázaro hace 2,000 años.

En los 30’s y posteriormente en los 70’s del siglo pasado, esa fórmula fue funcional y aunque en la serie de experimentos setenteros salimos absolutamente noqueados y nos vimos envueltos en la vorágine de crisis económicas recurrentes que han llegado hasta nuestros días, las condiciones sociales y económicas son absolutamente distintas, pero la añoranza de AMLO por el paraíso perdido del Ancien Régime, y haciendo una analogía de lo que escribió Alexis de Tocqueville, referente a que «la Revolución francesa bautizó lo que abolía» Andrés quiere hacer una apología de lo que más daño nos ha hecho como estado nacional, su proyecto o propuesta es amorosa, sensible, emotiva, pero subestima el apoyo popular a la apertura económica y sobreestima a la industria nacional que no tiene capacidad alguna para sustentar el crecimiento nacional pues vive una terrible crisis funcional y no produce los bienes que demanda el consumidor nacional que opta por los productos extranjeros, con Echeverría y López Portillo fue una tragedia y con el nuevo López, pero ahora Obrador, será una farsa.

Este rayo de esperanza se encendió según mi muy limitado pero leal entender, no por ser una propuesta brillante, progresista, incluyente, sino por la transformación que sufre nuestra sociedad, que ha dejado la vida gregaria y solidaria, que sacaba fuerza de su espíritu de colectividad y se ha trastocado, no puedo decir si para bien o para mal, eso se verá en los resultados que arroje la mudanza, en seres individualistas, egocéntricos, aislados, que piensan solo por sí, que han dejado el bien común como el objetivo de una sociedad justa, por el bien personal aún a costa de lesionar los intereses de los demás, ahora las personas no se hablan, se escriben un mensaje, se reúnen y atienden más a sus teléfonos o tabletas que a sus acompañantes, convirtiéndonos en seres insulares, informándonos en los distorsionadores mensajes de las redes sociales, dando por sentado que lo ahí contenido es una verdad absoluta, donde ya no se contrastan las ideas, no se debaten los proyectos, donde se ha generado la idea de que la transformación del país se puede dar más por obra de un iluminado milagroso, que por el compromiso social del trabajo y la justicia, esta nueva condición de la sociedad que abarca no solo a las generaciones más jóvenes, sin a muchos que ya estamos entrados en años, nos ha forjado la idea de que un deseo abstracto puede más que algún proyecto articulado, con objetivos alcanzables, el rezago y la iniquidad de la que hemos sido víctimas históricamente no es posible revertirlas por decreto, por convertirse en bueno si eres de los míos, nuestro país no mejorará si primero no mejoramos nosotros los mexicanos, y no me refiero a que alcancemos progresos económicos o sociales, sino a que progresemos en nuestra solidaridad, en nuestra responsabilidad social, que reforcemos los vínculos familiares y colectivos, que seamos lo que realmente pueda ser llamado un equipo, aún está muy fresca la herida de los sismos de septiembre y vemos en retrospectiva, esa actitud ante la tragedia, ante la pérdida de miles de mexicanos, donde la solidaridad, la colectividad y la colaboración nos hacen brillar como sociedad, enfrentamos juntos el desastre natural con ánimo y responsabilidad, bravo, ese es la sociedad que mejor nos ejemplifica, ahora enfrentemos el desastre político con el mismo compromiso, juntos, responsablemente, pensando en el bien común, si le va bien a México, nos irá bien a los mexicanos, nadie puede hacerse cargo de nuestro futuro, no busquemos la esperanza donde no está, ahi solo encontraremos que nos darán: el remedio y el trapito, y solo nos quedaremos en el… agárrame aquí tantito, abur.

 

@FerruscaOax

Oaxaca de Juárez, octubre de 2017

 

Esta columna se reproduce en este medio informativo tal cual ha sido concebida por su autor. Las opiniones en ella expresadas no son necesariamente compartidas por este portal.

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