Y que con los mirreyes

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Sin Concesiones

Humberto Ferrusca

Como comprometí en mi anterior columna, traigo mi concepto del mirreinato que vivimos en Oaxaca, en nuestra historia el Virreinato se distinguió por las especificas características de gobierno que tuvo que implementarse para los territorios descubiertos en las llamadas “indias” que superaban en territorio y en riqueza sobradamente a los territorios donde estaba asentada la corona española, este sistema de gobierno provincial requería de la capacidad de atender los asuntos internos de rutina y que sin duda o excusa fuera dependiente del rey y cien por ciento fiel a su Corona.

En este sistema de gobierno los españoles podían ser virrey, gobernador, ocupar los más altos cargos de la iglesia en las tierras dominadas, funcionarios de gobierno y comerciantes de la corona, es decir, ellos y solo ellos contaban con privilegios inaccesibles para nadie más en los dominios españoles en las américas, luego los criollos, que podían ser encomenderos y hacendados, acceder a cargos en los cabildos, y en la religión estar al frente de parroquias un poco inferiores a las que podían ocupar los españoles, en la escala social de la colonia de ahí para abajo el resto de los demás habitantes, simplemente no eran tomados en cuenta, esto sucedía allá por 1528, es decir, hace casi 490 años, y hoy, en Oaxaca, volvemos a vivir una época de privilegios destinados a unos cuantos beneficiados que por su origen o cercanía con quien gobierna, pueden gozar de esos privilegios obviamente en una escala similar a la descrita en las líneas precedentes, es decir, hay un grupo de la nueva, por llamarle de algún modo, nobleza en Oaxaca, un grupo que tiene como característica que su único vínculo territorial, se llama gobernador, hay otro grupo mayor de aspirantes a nobles, pero a los que no les alcanza para ello pues no llegaron en la conquista aunque hayan participado en ella quizá hasta en mayor medida, pero sin duda con menos reconocimiento o espacio para gozar de los privilegios destinados a unos cuantos, estos personajes serían como los criollos de la colonia, acceden a muchos beneficios pero no a los que solo los que llegaron con el “todopoderoso” tienen.

De esa descripción me nació la idea del Neo Mirreinato oaxaqueño que vivimos, donde unos mirreyes al más acabado estilo clasista al que aspiran muchos ricos, nuevos ricos y simuladores de ricos que estereotipan un estilo de vida, donde la ropa, el auto, la casa, las comidas y la relación social tiene que denotar públicamente que esos privilegios están vetados para los demás mortales, que deben verles como habitantes de un espacio aspiracional al que se pretende acceder si las condiciones de riqueza o simulación de la misma lo permitieran, a ellos los emulan los que se sienten poseedores de muchos privilegios, menos el de ser del grupo íntimo del todopoderoso, los que están en el lugar de los criollos de la colonia, aquellos que son la clase política local, autóctona, que por su historia más que por sus méritos están a la sombra del gran árbol del poder político en Oaxaca, que imitan a los mirreyes y aspiran estar en ese lugar de privilegio, del que gozan un poco cuando algunas migajas caen de sus mesas a las suyas, que dejan sentir su presencia, fuerza y poder mientras no transgredan ciertos límites, son el maquillaje del contacto social con el que se legitima un gobierno lejano de las carencias sociales, ajeno a las vejaciones que padece el grueso de la sociedad oaxaqueña, desconocedor de sus problemas y conflictos, son los alimentadores de los líderes de movimientos sociales que lejos de beneficiar a los más necesitados, viven del saqueo del erario a cambio de una paz social y un orden que simplemente no existe, que nos muestra en estos días de colorida “fiesta”, que la coyuntura es ideal para buscar y alcanzar acuerdos que beneficien a una clase depredadora que lesiona a todos y no beneficia a nadie (salvo a sus intereses).

Los valores están trastocados, estos mirreyes y los cortesanos que los acompañan consideran que vinieron a colonizarnos, que debemos reconocer su brillante trayectoria y la responsabilidad social que han contraído al hacernos el favor de venir a verter sobre nosotros un poco de su conocimiento y el favor de su presencia, no responden a los intereses de los oaxaqueños, solo a los suyos, y me veo precisado a señalar que no obedecen ni siquiera a los intereses de quien los trajo a hacer algo por esta tierra y sus habitantes.

Son personas ajenas a la sociedad, a la cultura, a las normas sociales y de conducta, son usadores de guayaberas y vestidos, de gafas y perfumes de diseñador, que permitan poner una barrera tacita entre el pueblo común y ellos, que no tienen la sensibilidad para ser simplemente atentos, educados o corteses, lo peor es que son el modelo del otro grupo, por cierto mucho más numeroso de cortesanos que ven este “estilo” como modelo a seguir, esa historia la padeció la nueva España hasta que los criollos se rebelaron y dijeron que era suficiente del dominio de unos cuantos privilegiados que vinieron solo a enriquecerse y a saquear estas tierras, ahora la cercanía del 2018 pone en estado de lucha independentista a las cortesanos de Oaxaca, a los que ven la posibilidad de sacudirse a los mirreyes inútiles, y ocupar esos espacios de privilegio sin ser ellos más útiles, solo por ocuparlo, el riesgo de esa lucha interna es el fracaso de una gestión de gobierno que todavía no acierta a despegar y que parece avanza de manera reactiva y a palos de ciego, que se ha beneficiado de la posibilidad de aparecer en la foto como actores de trabajos del gobierno federal, como acabadores de obras del gobierno anterior, que aún no cuenta con un Plan de Desarrollo que marque ruta, digo porque lo está valuando la LXIII legislatura, que por cierto no puede valuar ni su propia gestión.

Esos estimados lectores son para mí los Neo Mirreyes que padecemos, que no hacen, no aportan, no suman, pero que cobran, y viven a expensas de Oaxaca, restando la posibilidad de que algunos más competentes y sobre todo más comprometidos con el estado estuvieran ahí… lo sé, lo sé, de donde sacaremos esos más competentes y comprometidos?

Eso es un misterio aún por resolver en la política mexicana, porque a pesar de que manden a muchos jóvenes privilegiados a estudiar al extranjero no hemos podido garantizar que las luces adquiridas allende nuestras fronteras, sirvieran para iluminar un poco la senda del país o del estado, quizá la formación domestica fuera suficiente, las más altas calificaciones técnicas no han rendido frutos en la administración pública más que para el relumbrón, quizá el ámbito de la selección de talentos no debiera ser ni los estudios con grado, por cierto preferentemente adquiridos en el extranjero, ni los antecedentes familiares, el linaje no ha sido nunca una garantía, quizá debiera estar circunscrita al compromiso, con su tierra y con sus paisanos, a la solidaridad, a la sensibilidad y a la responsabilidad de cumplir a cabalidad con la encomienda.

@FerruscaOax

Esta columna es reproducida en este medio informativo tal cual ha sido concebida por su autor.

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