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Bersahin López General Opinión

Coincidencias | La política, puede ser el camino…

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Bersahín López

La política desde una perspectiva social y electoral se manifiesta de distinta manera en cada uno de estos ámbito. La realidad que enfrenta la sociedad parece quedar en segundo plano dentro de un escenario político, en el que el control del poder parece ocupar el lugar más importante. Fuera quedan las exigencias de la gente que demanda con absoluto derecho una visión más genuina, una forma más sensible de hacer política, una reivindicación del quehacer público.

Sin embargo, a pesar de que muchas veces se ha perdido el rumbo, creo firmemente que la política sigue siendo el mejor camino para lograr cambios estructurales que, en primer lugar reivindiquen el arte del quehacer político y en segundo lugar generen en la sociedad un ánimo de confianza y seguridad, en la que a través de la confrontación de ideas, se alcance el entendimiento general como única vía para armonizar intereses e identificar las verdaderas prioridades colectivas.

Somos un país que tiene historia de revolución y temperamento social intenso, los cambios estructurales que antecedieron al siglo 21, se gestaron por la vía de la confrontación social, levantamientos armados y una clara tendencia de destruir lo pasado para instaurar algo “nuevo”, error que nos condujo a avanzar dos pasos y a retroceder tres; en pleno siglo 21, no podemos volver permitirnos esta dinámica.

Es ineludible aceptar que existe un desprestigio de la política, no por el hecho de la política per se, sino por quienes la han practicado y en sus malos ejercicios han corrompido ante los ojos de la sociedad su verdadero y contundente significado y que va mas allá de cualquier significado etimológico, la política es pues “el arte de lo posible”. La sucesión de malos y peores desempeños han convertido a la política en algo abstracto cuya verdadera esencia se pierde y se corrompe con las acciones de quienes la colocan en el estrado de la corrupción, las dádivas, las cúpulas de poder y las malas prácticas.

Por décadas los partidos políticos, las posiciones de representación popular y los cargos públicos, han sido secuestrados por una mal llamada “clase política”, de lado han dejado la posibilidad de incorporar a ciudadanos que representen la verdadera pluralidad nacional; abrir el escenario político para que puedan acceder a el nuevas y mejores formas de estructurarlo, sería un gran paso para avanzar en la reivindicación de una nueva, mas justa y efectiva forma de hacer política, en donde todas y todos tengamos la oportunidad de dar un paso adelante.

El siglo 20 parió una idea corporativa de la política mexicana, la evolución social y electoral, nos encontró a inicios del siglo 21 con nuevos conceptos de alternancia y de una política más horizontal, actualmente los conceptos tradicionales se han roto, teniéndonos en una periodo de transición, en ideas, conceptos y formas de entender la política con las nuevas realidades de comunicación, movilidad, humor social, instituciones, territorios, los cambios casi en tiempo real, obligan a que la política tenga una constante, pero a su vez se adapte a nuevos tiempos y posiblemente a nuevos actores.

La política es hoy por hoy, un buen camino, hemos logrado transitar hacia un escenario donde la ciudadanía tiene la posibilidad de participar de manera más activa, está mejor informada y se han estrechado las brechas de comunicación e información que impedían una participación más activa y plural. La política hoy en día no puede ser representada por el actuar de unas cuantas personas, asumirlo de esa manera, es relegar la verdadera esencia del arte de hacer política y darle legitimidad al actuar mecanizado, frívolo e insensible, que nada tiene de auténtico y que resulta servil para el interés de unos cuantos que insisten en generar polarización, desvirtuar la realidad e instaurar ideas extremistas.

Somos una sociedad que reconoce el valor del entendimiento colectivo, sin tener que renunciar a su ideal personal, la experiencia nos ha enseñado lo fundamental e indispensable que resultan las propuestas, la capacidad de escuchar a los demás y dar lugar y respeto a las ideas de todos, para que en conjunto podamos avanzar hacía un escenario más sólido que nos permita construir la nación que merecemos. En esta nueva forma de hacer política, no se trata de sustituir a los malos por los peores, no se puede solo pensar en cambiar un color por otro,  el camino que se debe construir a través de la política nos tiene conducir al bienestar integral, a la mejora colectiva, al beneficio horizontal, nuevos conceptos con dinámicas distintas, es momento de que la política sea el factor de transformación verdadera.

La política sigue siendo el camino, porque nos brinda la posibilidad de la competencia electoral, la cual por cierto tendría que ser más equitativa, las instituciones tienen mucho que mejorar desde el centro de sus estructuras, se tienen que cambiar esquemas que no han funcionado, contamos con escenarios para hacer propuestas y confrontar ideas, pero sobre todo, tenemos una sociedad valiente que está empujando y orillando a que los “mismos de siempre”, den un paso de costado, para devolver al ciudadano la posibilidad de creer en sí mismo y en su talento, para cambiar la realidad con inteligencia, sentido común y pasión por el país, en el que nacieron y en el que van a vivir sus descendientes.

La política puede ser el camino si encontramos coincidencias, en eso estamos, a eso hemos vuelto con mas decisión y fuerza que nunca, a contribuir desde unas líneas, con algunas ideas y muchas acciones, para hacer de la política, el camino en el que todas y todos podamos transitar y coincidir hacia ese país que nos imaginamos, que nos merecemos y que estamos deseosos de construir… ¿coincidimos?

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