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Con dinero despilfarrado en Citybús, gobierno pudo construir planta de basura

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Álvaro Morales

Con los 420 millones de pesos que, de acuerdo con expertos, fueron gastados injustificadamente en dos de los principales rubros de la fallida implementación del proyecto Citybús en Oaxaca, las autoridades habrían podido edificar una Estación de Transferencia y Planta de Selección de Basura, como la inaugurada en julio de 2021 en la alcaldía de Azcapotzalco, en la Ciudad de México, capaz de reducir de 100 a 25 por ciento la cantidad de desechos que requieren ser enviados a un relleno sanitario para su disposición final.

La puesta en operación de una planta de ese tipo, equipada con tecnología alemana de punta  y, por ende, catalogada como la más moderna de Latinoamérica, sería capaz de procesar (separar) mil toneladas de basura al día, equivalente a las que se generan en Oaxaca de Juárez y toda su zona metropolitana, por lo que podría haber contenido o, al menos, suavizado la actual crisis sanitaria que se vive en la capital del estado y área conurbada a raíz del cierre definitivo del tiradero de la Villa de Zaachila, el pasado ocho de octubre.

Por si fuera poco, aquel espacio de procesamiento tendría la capacidad de dar empleo a 900 personas de manera directa e indirecta y permitirle al municipio de Oaxaca de Juárez o al gobierno del estado, según fuera la instancia administradora, generar recursos millonarios por la venta de los reciclados y composta.

De acuerdo con las especificaciones técnicas del inmueble inaugurado en la Ciudad de México, éste es capaz de recibir mil 400 de toneladas diarias de basura de las cuales, en el mismo periodo, se procesan mil.

En promedio, según los reportes de las autoridades capitalinas, por cada mil toneladas separadas, 240 toneladas terminan siendo rechazadas para su disposición final, 60 toneladas se recuperan al día como materiales para su reciclado, 300 toneladas más para la recuperación de subproductos para combustibles derivados de residuos y 400 toneladas más son de residuos orgánicos que pueden ser canalizados a una planta de composta.

La construcción de la Estación de Transferencia y Planta de Selección de Basura tuvo un valor de 385 millones de pesos y se llevó a cabo en un periodo de dos años, entre 2019 y 2021, desde el proceso de licitación hasta su puesta en operación.

420 millones de pesos, a la basura

Según la versión admitida por funcionarios, empresarios y especialistas en urbanismo y arquitectura, las autoridades de Oaxaca, en el año 2014, incurrieron en irregularidades evidentes al haber comprado 43 camiones DINA, valuados en su momento en 120 millones de pesos, cuando ni siquiera habían construido un metro de la ruta por donde presuntamente pasaría el nuevo transporte.

Luego de siete años detenidos debido al retraso de las obras, que intentó continuar el actual gobierno del estado,  los vehículos adquiridos sufrieron una devaluación de entre el 70 y 80 por ciento.

Además, de acuerdo con funcionarios estatales, incluído el ex titular de la Secretaria de Movilidad, Alejandro Villanueva, nombrado posteriormente encargado del Citybús, tampoco era necesario gastar 300 millones de pesos en la colocación de cemento hidráulico por los tramos donde supuestamente pasarían los camiones, pues éstos nunca representaron un sobrepeso para las arterias que en aquel momento estaban en funcionamiento.

Mientras activistas y especialistas cuestionan el porqué la actual administración estatal nunca persiguió a los responsables de tales irregularidades, encabezados por el ex secretario de Administración, Alberto Vargas Varela, y, al contrario, decidió gastar más dinero público para salvar el proyecto, que al final quedó suspendido hace dos semanas, el gobierno de la Ciudad de México informó que su política de gobierno sustentable no solo incluye la edificación de más plantas de transferencia y selección de basura, sino que también la construcción de plantas de reciclaje de materiales de construcción a efecto de producir su propio concreto y utilizarlo en la red de obras públicas.

Crisis brutal

En la actualidad, la zona metropolitana de Oaxaca de Juárez atraviesa por una severa crisis sanitaria a raíz de la inestabilidad del servicio de recolección de desechos tras el cierre definitivo del tiradero de la Villa de Zaachila.

Esta situación se ha traducido en que, durante la última semana, un sector de la población capitalina haya decidido abandonar sus residuos en la vía pública, lo que ha generado tiraderos clandestinos en calles y avenidas, así como en las inmediaciones de mercados públicos.

Aunque la autoridad municipal anunció que se reanudaría la recolección de residuos inorgánicos desde está semana, el servicio no ha sido eficiente, lo que también ocasionó que vecinos del fraccionamiento Primero de Mayo, al norte de la capital, y de un sector del barrio La Noria, cercano al Centro Histórico, decidiera bloquear vialidades con los montones desechos que habían sido abandonados en sus jurisdicciones.


Por su parte, locatarios del mercado 20 de Noviembre han recurrido a la misma técnica de protesta ante la ausencia de un servicio estable.

Mientras eso sucede en la ciudad, recolectores de basura del servicio particular adheridos a la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) , instalaron un tiradero de basura a cielo abierto en los márgenes del río Atoyac.

Los recolectores tomaron esa decisión desde el 14 de julio pasado cuando les fue negado el acceso al tiradero de basura de Zaachila. Aquel basurero clandestino ha afectado a vecinos de colonias aledañas, incluidos la población escolar de al menos una primaria, que han denunciado la proliferación de fauna nociva y su exposición continúa a enfermedades gastrointestinales.

A pesar de la inconformidad social, ninguna autoridad ha sido capaz de hacer frente a la organización responsable de tal acción.

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