Covid-19 empieza su estancia por Oaxaca y desata compras de pánico

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Rodrigo Islas Brito

“En mi casa no le tememos al virus, le tememos a la gente que no piensa en los demás”, comenta Laura Bravo, nativa y residente de la Ciudad de Oaxaca después de que la Secretaria de Salud del estado confirmará la existencia en la ciudad de un caso positivo de coronavirus y otro caso positivo de Covid 19 en la muy cercana Ciénega, Zimatlán. Bravo se refiere a eso y los cúmulos de personas que han acudido a los almacenes al mayoreo de la ciudad a hacer compras de pánico y surtirse de abarrotes para un futuro encierro gracias a la enfermedad que hoy mundialmente tiene postrado al planeta.

“Le diría a la gente por favor piensen antes de provocar un verdadero desabasto”, comenta Bravo recordando que hoy la Organización de la Naciones Unidas (ONU) ha recomendado a la población mundial que «debemos actuar unidos para rebajar la propagación del virus y cuidarnos los unos a los otros».

Pero no era unidad lo que ayer se vio por lo menos en Sam’s, Oaxaca con filas y filas de gente arrebatándose sendos paquetes y pacas de papel higiénico para finalmente coronar sus carritos y surtiéndose de gel antibacterial en las manos a cuyo recipiente le dejaron un segundo antes los microbios que ya traían consigo.

“Los que más viajan ahora contagian de un virus mundial a los que nunca han ido a ningún lado. Me parece totalmente ejemplificador de porqué el mundo siempre ha estado tan jodido”, comenta Juan Cruz Alberto sobre el detalle de que los dos casos de Covid 19 reportados y confirmados  en Oaxaca sean de dos personas, una mujer de 30 años y un hombre de 62, de los que las autoridades han revelado que hace unos días llegaron a México procedentes de una gira por distintas ciudades europeas y de un viaje a Nueva York, respectivamente.

Cruz Alberto dice que no ha entrado mucho a las redes sociales y ni ha visto la televisión y menos ha atendido fehacientemente los informes que la Secretaría de Salud Federal y el gobierno de la República han dado sobre el avance del virus. “Desde que oí que dijeron que una de las medidas sanitarias para no enfermarse era no llevarse las manos a la cara, supe que estaba perdido”, explica el entrevistado.

“Yo soy un cabrón que sudo mucho”, termina de revelar, acompañado de una amiga que solo se identifica como María Eugenia y se presenta como estudiante de psicología de una universidad particular. La estudiante observa que lo que hoy básicamente se nos ofrece como la única táctica para no enfermarse es aislarse. “Eso de los dos metros de distancia social como opción para seguir vivo es muy absurdo, y más absurdo porque es real”, considera la chica.

“¿Cómo es posible que después de tantos años de identidad civilizatoria la única manera de salir adelante que tengamos sea la de no ver ni tocar a nadie?” «Es triste”, comenta María, quien comparte que está misma noche sale rumbo a Salina Cruz para pasar en casa de sus padres la aun no anunciada pero ya muy cacareada cuarentena.

Cuestión que Juan Cruz Alberto, oficinista en una empresa de materiales para construcción lo pone aún de peor ánimo. “Yo vivo al día, por supuesto que no tengo el dinero para ir a hacer la despensa  ahorita e irme a encerrar al lugar que rento. Y además está eso, ¿Cómo voy a pagar la renta si el patrón ya está anunciando ahorita por el whats que lo más probable es que la empresa cierre y que él se va ir a encerrar a su mansión con su familia?”, explica el hombre de 34 años quien no ve tan sencillo eso de perder el trabajo y después ir a encerrarse a su casa para al final terminar en la calle cuando lo corran por no poder pagar la renta.

“No todos tenemos tarjetas de crédito para endeudarnos para comprar papel de baño para limpiar una mierda imaginaria”, considera por su parte Laura Bravo de profesión contadora, quien ve muy difícil que el mexicano promedio (a diferencia del estadounidense o el europeo promedio) tenga el dinero para gastarse cinco mil pesos de un tirón, vaciar las estanterías del súper e irse a encerrar a su bunker.

El cálculo de Bravo no resulta errado si se toma en cuenta que en México la gente vive al día con un 41.9 por ciento de la población sobreviviendo en pobreza con un salario que no cubre lo indispensable y que ante la inactividad social hoy propuesta como único método para no enfermarse ante un sistema de salud público que lleva años colapsado, difícilmente van a seguir teniendo.

“Aislarse no es el método para salir de esto. Si, está bien, por cuestiones de cómo se transmite el virus, así dicen que debe ser. Pero para eso existe el Internet y las redes sociales para que entre todos podamos encontrarle una cuadratura a este círculo de desesperación y no nada más subir memes chistosos de cómo nos está llevando la chingada”, comenta por su parte la joven María Elena, aduciendo que el solo lavarse las manos, no calmará la inestabilidad financiera y social que ya se está dibujando clara en el horizonte mexicano.

Sobre el detalle de que la gente acapare hoy masivamente pacas y pacas de papel de baño en los centros comerciales la estudiante de psicología explica que cuando se enfrentan a una situación incierta, las personas se sienten mejor si pueden eliminar un riesgo.

“Es posible que las personas no puedan eliminar el riesgo de contraer coronavirus, pero pueden según ellos, eliminar el riesgo de quedarse sin papel higiénico, lo que hace que la mayoría de las personas sientan que tienen cierto control en esta situación tan incierta «, comenta María, observa que el papel se asocia también a limpieza y al orden. “En resumen, actúan así por razones psicológicas y emocionales. Es el descontrol en imágenes”, apunta

Eugenia también habla de que con las vacaciones para ir a quedarse en su casa que acaba de dar la Secretaría de Educación Pública, en su universidad les dijeron a los estudiantes que ahí se veían para tiempos más seguros, pero solo después de que pagaron la colegiatura. “Cabrones, no dan paso sin huarache”, pronostica.

Juan Cruz Alberto, el más pesimista de los consultados para esta reseña, comenta que él ya tiene pulmones débiles de enfermedades pasadas así que con un virus que se anuncia principalmente para entrar a tu sistema en forma de neumonía, no considera que sus posibilidades sean las más óptimas.

“No me tiro al suelo, pero pues ya. La gente se alarma como si fuera a vivir para siempre”, comenta. Se le dice que respecto a su pesimismo, en Italia, a los millones de personas que hoy está aislados en sus casas, enfermos, o buscando no enfermarse, el gobierno les va a dar si son dueños establecimientos comerciales que pararon por el Coronavirus el cincuenta por ciento de sus pérdidas, y si son simples asalariados, el treinta por ciento del dinero que ya no ganaron.

Alberto insiste en que aquí no es Italia, y que hay que ver que viene para actuar en consecuencia. Para Laura Bravo el que los dos identificados casos positivos del Coronavirus en Oaxaca se hayan paseado por todos lados durante mínimo los últimos cinco días previos es señal de que el Covid 19 está ya muy presente en el ambiente.

“Los chinos ya dijeron que  el virus es aerodinámico, que viaja en el aire. Pero dicen que de los que se enferman el ochenta por ciento apenas si lo notan y solo el cinco por ciento muere. No sé, pero sospecho que está danza no la hemos bailado nunca antes. Mi recomendación es conservar el temple para saber cómo y por donde echar tus pasos”, concluye la contadora.

 

 

 

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