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OPINIÓN | Deserción escolar en México, la pandemia que nos deja la pandemia.

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Carlos Villalobos

Desde que comenzó la pandemia por COVID-19 hace más de una año, por la coyuntura vacacional en aquel momento y por las improvisadas reacciones de autoridades escolares de nivel federal, nos hicieron creer que el bache en contenidos académicos serían momentáneos e inclusive que el verano siguiente iba a servir para compensar el tiempo perdido. Hoy sabemos, con cifras del INEGI, que al menos 5 millones de estudiantes no se inscribieron al siguiente ciclo escolar por algún tema relacionado a la pandemia que azota el mundo.

Como sociedad, hoy nos enfrentamos a un panorama extremadamente complicado, ya que por una parte tenemos a estudiantes que a pesar de contar con toda la infraestructura para acceder a clases, los gastos para poder mantener este proceso se han disparado, por la adquisición de dispositivos inteligentes y por la contratación de internet o paquetes de datos móviles.. Por el otro lado tenemos a maestros rurales o de zonas marginadas urbanas, que dan todo por sus educandos y por su educación, lo que provoca que a pesar de estos esfuerzos grupos de hasta 40 niñas y niños, hoy se han reducido en un 75%.

A esta problemática tenemos que sumarle, la nula inversión que se realizaba en captación de matrícula, así como la falta de capacitación en habilidades digitales, por parte de docentes, alumnado y personal administrativo.

A pesar de que en recientes declaraciones, la titular de la Secretaría de Educación Pública, Defina Gómez ha insistido en forzar el regreso a las aulas de forma presencial, hoy existen variables a considerar:
-En primer lugar, personal directivo, administrativos y docentes de todos los niveles, de escuelas públicas y privadas, no han sido vacunados.

– Estudiantes tampoco han sido vacunados

– En el caso de que se acelerara el proceso de vacunación, lo cual no pinta para ser factible, la gran mayoría de escuelas alrededor del país, no cuentan con la infraestructura para poder soportar un regreso escalonado(pocas aulas, aulas abarrotadas, sanitarios inservibles, servicio de agua potable)

Esto es un caldo de cultivo y un panorama todavía peor para escuelas particulares, ya que si consideramos un espejo la situación del sector de la salud privada en México, las y los docentes que laboran en este tipo de instituciones quedan por default fuera de la jugada, dejándolos en la indefensión, aunado al nulo apoyo mediante subsidios para poder seguir pagando nóminas o al menos gastos como el internet para las labores docentes.

Hoy, el máximo órgano de educación a nivel federal, tiene ya que tener soluciones para poder al menos subsanar el rezago educativo generado tras la pandemia, sin embargo es muy importante recalcar que la vida se tiene que prevalecer ante todo, si docentes y personal administrativo del sector público es vacunado, tiene que ser parejo y no dejar fuera a todos aquellos que literalmente dan su vida para formar a nuestros ciudadanos.

Queda mucho trecho por recorrer y la educación es un pilar que no debemos dejar atrás, hoy la UNICEF, también está pugnando por el regreso a clases, pero si consideramos que de los principales factores de deserción escolar, al menos para el ciclo 2020 – 2021 fue la pérdida de familiares y la pérdida de empleo; la vida y la economía tiene que garantizarse, de lo contrario, solo empujaremos esa “tercer ola” que tanto dicen que existe; aunque en realidad no hemos salido ni de la primera.



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