Filtraciones y planetas, el mundo del que todo somos de Alberto “El Negro” Ibáñez

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Rodrigo Islas Brito

La última exposición fotográfica que el Centro Fotográfico “Manuel Álvarez Bravo” ha presentado para este 2019 que concluye ha sido “Del mundo somos”, del fotógrafo oaxaqueño y mundial Alberto “El Negro” Ibáñez, quien define a esto como una auténtica satisfacción, y un instante que en el recinto fundado por el caudillo cultural fallecido este año, Francisco Toledo, se ha convertido finalmente en “un momento que tenía que suceder”.

Antiguo estudiante de antropología, el Negro comenzó a freelancear antes y después del fraude electoral a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, lo cual lo llevó a recorrer distintos lugares, desde Chiapas, en pleno conflicto del EZLN, hasta el Congo y Etiopía, en donde su trabajo versó sobre retratar las tensiones que permanecían tras la violencia. Todo esto hasta el día de hoy donde confiesa que sigue retratando en  negativo con un salto a la fotografía digital que lo más probable es que nunca va a terminar de dar.

28 años de labor en India, Tailandia, Laos, Pakistán, Etiopía, Ruanda, México y Belice, solo por mencionar algunos de los países donde el Negro ha posado su mirada, es lo que Del Mundo Somos recoge para el espectador, conformada por paisajes, retratos, fotografías de calle y diferentes técnicas de impresión como las impresiones digitales, la plata gelatina y técnicas antiguas de impresión como el heliograbado y platino paladio.

“Para mí el paisaje es muy diferente en cada país, y nunca uno tiene que ver con el otro”, dice el Negro sobre los yermos, las casas, los árboles, los campamentos de refugiados, los elefantes, los desiertos y los ríos que retrata. Confiesa que al paisaje también llega por la gente.

“Lo que hago es fotografía documental. Desde ahí todo es un trabajo de integrarte con la humanidad, de socialmente estar ahí y mantenerme. Las mujeres, los hombres, las niñas, los niños, no es que deban tener una característica especial para mi lente les enfoque. Solo deben estar ahí, como yo”, declara Ibáñez sobre los estadios de sus imágenes.

Dice que él escoge personajes. Aunque muchas veces al final no logré ni el acercamiento ni el hacer la foto. “A veces lo que me mueve de ellos es su fragilidad, otras su extrañeza, otras su fuerza, que sean duros. O también pueden ser dulces y bellos. La realidad es que no tengo una regla”, aquilata el artista.

Expresa que para él el viaje es la humanidad y viceversa. “Es el viaje pero también es el estudio previo para llegar a ese viaje. Me acuerdo que en una librería de Tailandia  me encontré con un libro de Los Nagas, los últimos guerreros de Asia, nunca había escuchado de ellos”, narra Ibañez.

El Negro se enteró entonces que los Nagas se consideran descendientes de Varuna, el dios de las tormentas, y que existen libros sagrados que los llaman “perseguidores de todas las criaturas” y habitantes de los Patala, el séptimo planeta del inframundo.

“Supe que Nagada, en el noroeste de India, era un lugar muy poco fotografiado. Entonces les dije a la gente con la que me estaba quedando en Tailandia, me voy a conocer a los Nagas. Antes de que me terminaran de decir por cuarta vez que estaba loco, yo ya estaba en un tren”, recuerda el entrevistado.

Para el fotógrafo en lo suyo y en lo que retrata, nada es ni cotidianidad ni exotismo, sino mero contexto social. “Retratar a niños huérfanos de genocidio en Ruanda es clamar por los derechos humanos”, expresa sobre su serie de fotografías más mundialmente reconocidas, donde retrató las sonrisas de chicos que habían perdido incluso a su familia entera gracias a las masacres multitudinarias a machetazos desatadas después de décadas de tensiones y conflictos entre dos pueblos, los tutsi y los hutu. En 100 días, en la Ruanda de 1994 fueron asesinadas más de 800 mil personas, aproximadamente el 10 por ciento de la población. Ibáñez llegó al país y a sus víctimas jugando como niños en diciembre de 1999.

El Negro también recuerda con pasión sus imágenes sobre los guardianes del culto. Una religión conformada en Etiopía, país que afirma ser el país cristiano más antiguo del mundo, donde el rey Lalibela emperador de aquel país desde finales del siglo doce hasta inicios del trece decidió construir la friolera de una nueva Jerusalén enclavada en África, donde los sabios se pusieron aún más sabios construyendo sus iglesias monolíticas bajo la tierra.

¿De este mundo que has recorrido, en realidad somos todos?, se le pregunta a Alberto Ibañez. “Por supuesto, pertenecemos a un universo en que el que existen un montón de diferencias sociales. Pero las filtraciones también construyen los planetas, las llegadas de otras personas. De esas de las que somos diferentes pero con las que también somos iguales “, define el artista.

De sus fotógrafos influencia menciona sobre todo al francés Henri Cartier Bresson, padre del fotorreportaje, y al mexicano nacido en Colombia, Rodrigo Moya, bien conocido por su trabajo en el que capturó las desigualdades sociales y los disturbios políticos de la Latinoamérica de los 50 y 60.

Pero también menciona a los estadounidenses Richard Avedon, precursor de la fotografía compuesta de toda imagen que aspire a la belleza, la elegancia y la cultura, y Edward Weston quien fue el primero en emplear el primer plano en temas naturales para obtener formas poco corrientes, con lo que se convirtió en uno de los representantes más importantes de la fotografía directa.

De estos dos el fotógrafo oaxaqueño nacido vallisto ha subvertido su gusto por el erotismo, del que aclara que nada tiene que ver ni con el fotoperiodismo ni con el documental “Erotismo y blanco y negro es básicamente lo que hago”, reflexiona Ibañez. Para quien “el blanco y negro es la materia de la fotografía” la cual “es ante todo física, química y nacimiento de todo lo demás”. “Soy amante de lo erótico y de las mujeres”, aclara El Negro.

Después se va a seguir la vida en los pastos negros bañados por el sol, en los bosques fríos de la neblina, en los bejucos de tallos largos que han de convertirse en tejidos, cestos, cuerdas y muebles.

 

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