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Fiscalía de Oaxaca tardó 2 años en comenzar la búsqueda de Arianne

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Álvaro Morales

 

Dos años tardó la Fiscalía General de Oaxaca para realizar el primero y único operativo para encontrar a Arianne, quien en este 2021 está en vías de cumplir ocho años desaparecida.

El 19 de octubre de 2013, Tomás Ramírez acudió ante el Ministerio Público (MP) para denunciar que del teléfono celular de su hija –que un día antes había viajado a Puebla– había recibido llamadas intimidatorias y que a partir de ese momento no la había podido contactar.

El MP le respondió al hombre, comerciante de oficio, que debía esperar 72 horas para denunciar la desaparición y que se mantuviera al tanto de cualquier otra llamada sospechosa.

Tres días después, ante la insistencia de la familia, las autoridades emitieron la ficha de búsqueda de Arianne Ramírez Ramírez, de 24 años, vecina de Tamazulápam del Progreso, y es el día que no se sabe de ella…

“Mi hija viajó el 18 (de octubre) y para amanecer 19 –un sábado– se comunicó un personaje no identificado a través del celular de mi hija y dijo estas palabras: ‘Tomás, sabemos que estás enfermo’.

“Como antes ya había sufrido una extorsión, dejé el teléfono y lo primero que hice fue irle a preguntar a mi familia si Arianne ya había regresado de allá (Puebla) o si venía (en camino)”, cuenta el padre de familia a Agenda CIO.

“Hubo una segunda llamada; no contesté. A la tercera llamada, cuando reaccioné y pensé en contestar para saber dónde estaba, ya no funcionó (no le respondieron)”, lamenta.

Una vez que la autoridad emitió la alerta de búsqueda, el hombre proporcionó al Ministerio Público y a la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) el número telefónico de su hija y el de él para que los funcionarios rastrearan el origen de las llamadas.

Sin embargo, lo que parecía una evidencia que llevaría con la captura de los presuntos plagiarios y la localización de la joven, se convirtió en un suplicio, pues los resultados tardaron dos años en llegar.

El dictamen, después de 24 meses, estableció que la llamada intimidatoria contra Tomás, hecha con el celular de Arianne, había salido del municipio de Huajuapan de León.

Al martes siguiente de la desaparición, el 22 de octubre de 2013, Tomás recibió nuevas llamadas de extorsión a través de las cuáles le llegaron a pedir entre 2 y 3 millones de pesos para liberar a su hija. Era una voz agresiva, pero distinta a la del día 19.

Tomás dio aviso a la AEI, cuyos agentes supuestamente rastrearon las llamadas, pero durante los 10 días que duró el acoso no detuvieron a nadie y, finalmente, le notificaron que éstas provenían de lugares cercanos, que, tiempo después, Tomás estableció que se trataba de la Sierra Sur y Mixteca.

“Me estuvo extorsionando como 10 días. En ese tiempo me pedían que 2 millones de pesos, que 3 millones de pesos y al último dijo: ‘Fíjate que tu hija está muerta’”.

El padre de familia pidió a los investigadores que efectuaran un operativo para detener al responsable de las llamadas, cuyo número y usuario, según el testimonio, estaban plenamente identificados.

Pasó el tiempo y 90 días después, la AEI le marcó para informarle que un sujeto que había sido detenido por traficar con huevos de tortuga, en la Mixteca, había confesado el intento de extorsión en su contra.

Los policías le dijeron a Tomás que el traficante había reconocido el número como suyo y que había decidido extorsionarlo porque los volantes con la media filiación de Arianne que habían sido distribuidos en prácticamente toda la región de la Mixteca, llevaban sus números personales.

A pesar de la confesión del traficante, según la narrativa, el Ministerio Público no presentó cargos en contra de él y tampoco notificó al padre de la víctima lo concerniente, por lo que, a los pocos días, fue puesto en libertad.

“En aquél tiempo cambiaron de fiscal aquí en la región y ni cómo moverle. Aquél (el presunto extorsionador) sí se movió, porque resultó indígena de la Costa, y lo defendió Derechos Humanos; el individuo salió libre”.

“No se le acusó sobre mi caso porque hubo cambios aquí en Huajuapan y en Oaxaca. Cuando fuimos (a denunciar) ese individuo ya había salido y después de eso me dijeron que no se le podía acusar de otro caso, y hasta la fecha seguimientos con ese pendiente.

“Yo les dije: ‘Investíguenlo, algo debe de saber… (pero) está libre porque nunca se le investigó sobre ese caso”.

Con el único sospechoso en libertad y sin los resultados del rastreo de las primeras llamadas que recibió Tomás el día de la desaparición de su hija, la búsqueda de Arianne se estancó dos años.

La Agencia Estatal de Investigaciones, sostiene el padre, no actuó con el argumento de que no sabían dónde comenzar la búsqueda.

De hecho, Tomás resalta que al menos la mitad del avance de las investigaciones que actualmente ostenta, se deben al trabajo emprendido por él y algunos miembros de su familia.

“Ellos (la policía) sí me ha apoyado en dos o tres puntos, pero yo he andado (investigando)”.

En 2015, una vez que la autoridad estableció el último rastro de la joven oaxaqueña y que dejó en libertad a un sospechoso, la policía efectuó un operativo de búsqueda en Huajuapan, pero no halló indicios de Arianne.

Esa, hace prácticamente seis años, ha sido la única movilización implementada por la Fiscalía de Oaxaca para dar con la mujer víctima de desaparición, reclama Tomás.

Se había programado otro operativo, pero éste se canceló debido a que se registraron cambios al interior del órgano encargado de procurar justicia.

Las investigaciones no han avanzado más porque el expediente de Arianne, ha sido reiniciado en más de 12 ocasiones: cada vez que las pesquisas han logrado avanzar, por una u otra razón, la Fiscalía cambia al Ministerio Público en turno y el recién nombrado, sistemáticamente, comienza de cero.

“Ellos lo que dicen es que tienen que investigar eso del teléfono, que hay que investigar todo de nuevo para que ellos agarren el hilo y el detalle es que ellos dicen: ‘Estamos apenas comenzando’.

“Ahora de la pandemia, me dicen: ‘Fíjense que no podemos ir porque mis agentes están infectados’ o como esta última vez que hablé que me dijeron que hubo cambio de fiscal y ahora a esperar que llegue el nuevo, porque no hay posibilidades, no hay economía’, es lo que me dicen”.

Arianne Ramírez Ramírez, en aquel entonces de 24 años de edad, salió de su domicilio en el municipio de Tamazulápam del Progreso, el 18 de octubre de 2013 con destino al estado de Puebla, donde se vería con su novio.

De acuerdo con la información proporcionada por la familia, el prometido de la joven permaneció con ella durante varias horas y, luego, la encaminó a una terminal para que regresara a casa.

Sin embargo, durante la mañana del 19 de octubre, el padre de la joven, Tomás Ramírez, recibió una llamada del celular de su hija, donde una voz masculina lo intimidó diciéndole que sabía quién era y que estaba enfermo.

Esa fue la última comunicación que la familia tuvo con el número de su hija y desde entonces ignora su paradero.

“Yo como padre le voy a seguir, ya se los dije: Hasta que yo muera (continuaré con la búsqueda de mi hija).

“Lo que yo quiero saber es, nada más, porque muchos me han preguntado: Lo que yo quiero es, si está muerta, recoger sus restos y enterrarlos y si puedo agarrar a los que hicieron eso, adelante, y si no, con eso, ya que descanse mi familia, mi esposa… y ya.

“Eso es lo que quiero nada más. No busco venganza, lo que busco es encontrarla viva o muerta ¿sí? Eso es lo que yo quiero…”.

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