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Cipriano Flores Opinión

La Secretaría General de Gobierno

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Cipriano Flores Cruz

Parece evidente que la Secretaría General de Gobierno debe ser sustituida por una Secretaría de Gobernación. Como está hasta el día de hoy, ya es caduca, obsoleta, ineficaz, corrupta, inoperante, estorbosa, complica la gobernabilidad del Estado oaxaqueño.

En su creación a partir de la Constitución de Oaxaca de 1825, se concibió como la fundamental rama ejecutiva del gobernador, se ocupaba de casi todos los ramos de la administración pública de ese tiempo, salvo lo correspondiente de los ramos descentralizados y de las extraordinarias y poderosas facultades de los municipios y de las Repúblicas de los pueblos indígenas. Por ser la única Secretaría reconocida por la Constitución, se le llamó del Despacho Universal, con responsabilidad no sólo ante el Gobernador sino también ante el Congreso. Era el segundo a bordo del Gobernador, era tan poderosa que el Secretario refrendaba las órdenes del Gobernador sin el cual no se podía obedecer tal instrucción. Poco después el Secretario General era nombrado por el Congreso a propuesta del Gobernador conforme éste iba adquiriendo más poder.

Esta costumbre y tradición de tener un segundo a bordo de la estructura de la administración pública del Estado, de aquí el nombre de Secretaría General, no ha cambiado a través de la historia política y administrativa del Estado oaxaqueño a pesar de los cambios de la dinámica y responsabilidades del gobierno.

En primer lugar, han surgido nuevas instituciones políticas y administrativas que le han restado poder a la Secretaría General de Gobierno, por ejemplo, la llegada de la pluralidad en el Congreso y el aumento del poder del mismo. Los coordinadores de las bancadas partidistas del Congreso son tan importantes para el gobernador para la estabilidad del Estado como lo puede ser su Secretario General. Si le sumamos que cada secretaría adquiere poder por sí misma y por la relación con el gobernador, tales como finanzas, seguridad, planeación, desarrollo social, la secretaría técnica, etc; la importancia de la Secretaría General para la gobernabilidad del Estado se ha ido disminuyendo.

No es casual que por las razones anteriores, el despacho de las funciones de esta Secretaría sea tan complicada y fuente de conflicto con los demás miembros del gabinete, baste recordar los casos de los secretarios generales de Gabino Cué Monteagudo que terminaron aventando a esta institución al cesto de la basura por las relaciones conflictivas que tuvieron con los secretarios amigos del Gobernador y la falta de apoyo de éste para con su Secretario General de Gobierno, lo mismo les sucedió a los secretarios generales de Ulises Ruiz Ortiz, sólo el don de mando, el ejercicio vertical de la autoridad y del apoyo del Gobernador hacia Jorge Franco Vargas hizo posible recobrar y ejercer las funciones atribuidas a la General de Gobierno.

Bajo las circunstancias de la realidad política de Oaxaca, en donde el crimen organizado, las organizaciones sociales, los sindicatos y en especial la Sección XXII del sindicato de maestros, los organismos empresariales y de comercio, la iglesia católica, los partidos políticos, los organismos autónomos, diversas asociaciones civiles, el gobierno federal, las organizaciones radicales, las demandas de diversos sectores de la sociedad y de las comunidades, las autoridades municipales y  las agencias, compiten por el poder del Estado y exigen la pronta solución de sus problemas, no hay más remedio que plantear una nueva institución para la gobernabilidad del Estado.

No se puede seguir con la misma lógica de gobernar, se puede nombrar a un nuevo Secretario o Secretaria, pero en poco tiempo, por el desgaste que puede sufrir, por la impotencia de la institución entregada, por errores cometidos que lo origina la propia institución, por la realidad de esta institución tal como está, se verá en la necesidad de renunciar, de asumir la irresponsabilidad de no hacer nada, de velar por sus propios intereses o de practicar la política de día a día salir del paso, para desgracia de Oaxaca.

Esto fue lo que le sucedió a Alejandro Avilés, le fue entregado una Secretaría General con un gran objetivo: estabilizar el Estado después de la crisis de gobierno que dejó la Alianza entre aceites y vinagres. Sin embargo, no se le entregó el poder necesario para el logro de tal objetivo, muy por el contrario, desde la toma de protesta del gobernador fue exhibido por el ex gobernador José Murat  porque  supuestamente no amarró bien dicha toma de protesta. Minimizar de esta manera el segundo a bordo de la administración pública fue un hecho lamentable para el futuro Secretario. Fue un mensaje de que no gozaba de todas las confianzas del exgobernador y del propio gobernador, por tanto, perdió credibilidad ante el gabinete. El mismo Secretario debió de haber leído el mensaje en su sentido político y no asumir esa responsabilidad por su propio bien, le ganó su deseo de poder, por tanto, fue presa de los compañeros de gabinete que aprovecharon sus errores hasta obligarlo a renunciar. Seguirán muchos avileces sino se reforma el lugar que ocupa la Secretaría en las estructuras de poder del Estado oaxaqueño.

Existen dos posibles alternativas: ubicar a la Secretaría como jefatura de gabinete, el verdadero segundo a bordo, jefe de la administración pública en toda la extensión de la palabra, brazo derecho del Gobernador, con capacidad para hacer funcionar a todo el cuerpo administrativo en nombre del Gobernador, desde luego, dando cuenta al Gobernador, en todo momento, de la marcha del gobierno. Si el Gobernador es el Almirante de la Nave del gobierno, la máxima autoridad, el Secretario General será el que marca el ritmo de los remeros y cuida del orden de la nave.

La segunda opción consiste asignarle las funciones específicas de gobernación, porque a los gobernadores no les gusta delegar poder, tales como la relación con los poderes legislativo, judicial, municipal y comunitarios, la relación con los partidos, organizaciones sociales, sindicatos y organismos civiles e instituciones como las iglesias, universidades y tecnológicos. Llevar acciones para prevenir desestabilizaciones del gobierno, tales como llevar un buen sistema de información política, de realizar análisis para estrategias políticas de gobernabilidad, habilitar un buen cuadro de negociadores políticos desde las regiones hasta en las instituciones, proponer cambios jurídicos para la gobernabilidad del Estado y hacer que pese la charola de gobernación.

Este secretario será igual entre sus iguales, se acabarán los celos, los golpes bajos, las envidias, la lucha por la atención del gobernador o ubicarlo por encima de todos los miembros del gabinete, codo a codo con el Gobernador y auxiliarlo para encaminar el rumbo que ha tomado el gobierno por decisión de su Gobernador.

Jefe de gabinete o Secretario de Gobernación es la disyuntiva que puede tomar el Gobernador Alejandro Murat, seguir igual significará sacrificar a muchos más secretarios generales de gobierno, que de general ya no tienen nada, mientras que la ingobernabilidad del Estado seguirá incrementándose peligrosamente para la reciente administración.

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