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Bersahin López General Opinión

OPINIÓN | Construir con el caos a medio metro de distancia, es posible

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Bersahín López 

El colapso de estructuras sociales, sanitarias,  políticas, jurídicas y económicas, se manifiesta después de largos períodos de descomposición paulatina; cuando cualquier sociedad deja de construir y es presa del caos, es porque está viviendo el último eslabón de una cadena de errores, desatenciones y omisiones, que parecieran conducir a un final inminente. Pero… ¿acaso el caos como último eslabón, no representa una oportunidad de reconstrucción, de renacimiento, de tocar fondo, para resurgir y recomponer la situación?

Las reacciones que se han manifestado ante situaciones adversas, han sido muy distintas en las diferentes etapas de la evolución humana, cuando los problemas y las soluciones parecen estar en tiempo real o cambiar en un instante, la forma de actuar tiene que ser mucho más rápida para aprovechar esa oportunidad aun en medio de una situación compleja; el caos por sí mismo no es la principal complicación; la imposibilidad de actuar correctamente, es el reto al que nos enfrentamos.

Como sociedad estamos viviendo momentos decisivos, que nos enfrentan  a una nueva dinámica de interacción social, pero sobre todo nos ofrece la posibilidad de  superar errores del pasado, actualizar objetivos y deshacernos de todo lo que históricamente nos ha hecho daño

El caos que vivimos actualmente provocado por  una pandemia mundial, es una oportunidad de revalorizar lo que nos da fortaleza como seres humanos, lo básico se ha convertido en estos días en lo más extraordinario, tal vez vivir con la maravillosa simpleza sea una nueva oportunidad de encontrar la felicidad.

Pero no perdamos de vista nuestra cruda realidad; en este momento los presupuestos se encuentran colapsados, las instituciones públicas sin capacidad de respuesta, los ánimos se han desbordado, los líderes se encuentran paralizados ante un enemigo y una situación que avanza con la contundencia de la letalidad y la sorpresa de lo invisible, el caos provocado por todos esos factores no permite encontrar la posibilidad de construir en medio del dolor, la falta de oxígeno, la muerte, la incredulidad y la indiferencia, entonces descubrimos que es en la empatía y la solidaridad donde puede estar el principal punto de coincidencia para edificar soluciones de largo plazo.

Los errores del pasado, los que históricamente hemos alimentado y dejado crecer,  se vuelven invencibles en medio de una situación extraordinaria como ha resultado el Covid-19, en medio del caos los flagelos sociales que siempre nos han lastimado parecen ensañarse aún más, no se distraen ni con los problemas surgidos por la pandemia; los delitos de alto impacto no cesan, la corrupción y el dispendio de recursos para fortalecer cotos de poder siguen estando a la orden del día, la desinformación y las verdades a medias confunden y mantienen cautiva al sociedad, la era del internet nos está aportando más complicaciones que soluciones, entonces valdría la pena  hacer un alto y analizar en que  estamos fallando y que podemos aportar para lograr la tan deseada recomposición social.  

Entonces, ¿cómo podemos hablar de construir en medio del caos?.

Partamos de un ejemplo tan fundamental al que hemos sido indiferentes por muchos años. La naturaleza ha sido blanco a través de los siglos de la voracidad de los seres humanos, en nombre del desarrollo se han cometido los más grandes atentados contra el medio ambiente, hoy parece que por la necesidad de la sana distancia y por la urgencia de quedarse en casa, la naturaleza ha tenido un “respiro”, los mares, ríos, bosques, la flora y la fauna tienen una posibilidad de regenerarse; construir una nueva sociedad con conciencia ecológica real, es una posibilidad en medio del caos mundial que vivimos.

A esta nueva oportunidad que anhelamos podemos darle un enfoque social,  partiendo del hecho que podemos lograr una trasformación en el tejido social tan severamente debilitado por la ausencia paulatina de valores colectivos, el abandono del prójimo por el beneficio personal, la importancia de la inmediatez por encima de la solidez del porvenir, son aspectos que podemos fortalecer y cambiar en estas circunstancias que estamos viviendo, quedarnos en casa en una forma de demostrar preocupación y empatía colectiva, la solidaridad con los más vulnerables, es una forma de fortalecer valores humanos que nos conduzcan a estados de felicidad más reales, alejados del materialismo, vivir en la armonía de la sanidad espiritual y física nos debe conducir a la formación de un ciudadano más sensible y consciente, tal vez ahí está la verdadera oportunidad de construcción en este siglo.

En tiempos de desesperanza las palabras de aliento son necesarias para fortalecernos, construir aun con el caos a menos de medio metro de distancia es posible, desde la lucidez de nuestra sana distancia y con la fortaleza de nuestros hogares, vislumbremos la nueva forma de comprendernos para caminar juntos a mejores condiciones de vida, aprenderemos a vivir en el caos de este siglo XXI sin duda, pero sobre todo lograremos construir a cada paso, asumiendo cada prueba como oportunidades de vida, momentos de decisión, para edificar en los nuevos tiempos la verdadera felicidad colectiva , esa que no se hereda, sino se construye y lo tendremos que hacer, con, sin o a pesar del caos.

 

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