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OPINIÓN ll Las y los jóvenes, no son cuota.

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Carlos Villalobos

Ante un sector político y público que ha dejado a las juventudes(en plural) fuera de la toma de decisiones y simplemente como una cuota que hay que palomear, tenemos que la óptica de este sector de la población solo ve oportunidades fallidas, falta de atención a sus necesidades y falta de pronunciamientos en favor de sus comunidades.

Hoy las y los jóvenes enfrentan un proceso electoral, que aunque no es mediático al no escoger presidente de la república, es una elección concurrente en donde se escogen más de 20,000 representantes a lo largo de la república mexicana.

Es de esperarse, al menos con el histórico de votaciones anteriores, que esta elección registrará niveles de participación inferiores a lo que aconteció en 2018, sin embargo los institutos políticos tienen que construir agendas públicas que sean atractivas, pero sobre todo entendibles y que causen verdaderos impactos de acuerdo a sus ámbitos de acción.

El desencanto de jóvenes mexicanos, también se debe en gran medida, que la labor de la gran mayoría de institutos políticos, solo se realiza durante los periodos electorales y hoy estamos ante la gran oportunidad de presionar, o al menos persuadir, a que estos lleven una agenda de corte social que sean permanentes y que realicen conquistas sociales en favor de todas y todos.

Hoy la juventud (todos aquellos entre los 18 y 29 años) representan el 16% de los electores posibles y así sea 16, el 1 o el 85 por ciento del padrón electoral total, es tiempo de empezar a realizar agendas y sobre todo políticas públicas que verdaderamente impacten, porque al final, las juventudes mexicanas, SON EL MOTOR DEL PAÍS.

La responsabilidad de empoderar a los jóvenes es importante, ya que, al menos en el congreso de la unión el promedio de edad es de 51 años, por lo que los jóvenes no pueden identificarse con sus representantes.

Actualmente los jóvenes, no solo tienen que ser invocados a las urnas electorales, hoy debemos empoderarlos para ser candidatos, para promover proyectos de ley, políticas públicas o iniciativas públicas a través de asociaciones civiles, porque repito, SON EL MOTOR DEL PAÍS.

Aunque numéricamente, jóvenes queden relegados a ser una cuota o una cifra, lo que es cierto es que justamente ellos, por su carácter y su empuje, son quienes influyen en el voto razonado, en el voto pensante e influir en ellos, tiene que ser una labor constante y que no solo se ciña al proceso electoral.

Como conclusión los invito a reflexionar ¿Cuándo fue la última vez que vio a actores políticos por debajo de los 35 años? ¿Cuándo fue la última vez que creyó en una iniciativa juvenil? ¿En verdad tenemos que escoger a representantes que se presentan como “experimentados” cuando en realidad no han realizado cambios sustanciales en nuestras comunidades?

El reto está ahí, seguimos escogiendo a los mismos de siempre o promovemos cuadros políticos frescos que trabajen de la mano de la sociedad civil para mejorar nuestros contextos.

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