OPINIÓN | Tiempos de Abastecer

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"Es tiempo de abastecernos de las mejores ideas, de atender todas las recomendaciones y no construir sobre ruinas," Foto: El Universal

Bersahín López | Coincidencias

Desde hace meses los mexicanos vivimos en una constante incertidumbre provocada por factores internos y externos que tienen que ver con la salud, la economía, la movilidad; vivimos con la confusión de no saber cuándo y cómo podremos retomar nuestras rutinas y proyectos, experimentamos momentos de verdadera desesperación, cuando no alcanzamos a comprender las dimensiones de lo que estamos viviendo, a lo que se ha sumado el surgimiento de tanta información que nos confunde y nos impide orientar el camino y organizarnos en lo colectivo. Para superar los daños colaterales de toda esta situación, es urgente cambiar lo más pronto posible nuestra actual realidad, necesitamos claridad que nos permita actuar decidida y responsablemente ante la “nueva normalidad” que por decreto comenzaremos a vivir.

Lo cierto es que en estos momentos estamos viviendo una situación extraordinariamente complicada, familias enteras sin insumos para cubrir necesidades básicas de alimentación, o viviendo el duelo por la pérdida de un familiar, crisis económica, cuentas bancarias desahuciadas por la falta de empleo, negocios en quiebra, deudas y circunstancias adversas que nos colocan en un escenario poco alentador.

Lo que no podemos perder de vista, es que esta etapa tan inesperada nos ha dejado muchas lecciones, la más importe radica en los valores de solidaridad y empatía, hemos podido comprobar y demostrar que trabajando juntos podemos acceder y abastecer productos de la canasta básica, para que en ninguna familia falte comida en su mesa, que con apoyo se puede subsanar cualquier perdida material, que con empatía saldremos adelante, que el amor de nuestros seres queridos es suficiente inspiración para superar esta difícil situación; ha llegado el tiempo de abastecernos y lo tendremos que hacer juntos, con la mano extendida, para dar y recibir.

Estos meses de confinamiento por la pandemia, nos han puesto frente a muchas historias que nos han permitido ser más sensibles y humanos, historias que nos provocaron lágrimas, nostalgia, también alegría, esperanza y fortaleza; historias que nos dejaron enseñanzas, que nos servirán de inspiración para ser mejores personas en todos los aspectos de nuestra vida, abastecer el espíritu con todo lo positivo será sin duda una de las mejores maneras de vivir en la “nueva normalidad”, que tiene que ser un tiempo de sana transformación.

En días pasados a través de los noticieros, en redes sociales y en tiempo real, fuimos testigos de la manera en que el fuego consumía un sector del emblemático mercado de abastos, en minutos que parecieron eternos, cientos de familias perdieron parte de su patrimonio, vieron consumidas por el fuego sus herramientas de trabajo con las que luchaban todos los días por salir adelante.

Sin conocer todavía las causas reales del incendio, la ciudadanía mostró solidaridad con los comerciantes, al mismo tiempo se levantaba el repudio generalizado contra los seudo líderes que según lo relatan las crónicas periodísticas “brillaron por su ausencia”, una vez más fue por el esfuerzo, la empatía y solidaridad de los ciudadanos, el apoyo de instituciones nobles como el H. cuerpo de bomberos, que logró sofocar el incendio.

Sin la presencia y ayuda de caciques, políticos, empresarios, funcionarios de “primer nivel” municipal, estatal o federal, se logró controlar el incendio y fue entonces cuando se pudo observar la verdadera tragedia, el esfuerzo de años materializados en mercancía, utensilios, herramientas, todo lo que hace posible tener un negocio para ganarse el pan diario, se había convertido en cenizas, los locatarios de la zona devastada, buscaban desesperadamente recuperar lo que fuera posible, para una vez más comenzar de nuevo.

Con todas las consecuencias que derivan de un hecho como el incendio en la central de abastos, surgen con el fuego muchos cuestionamientos, que tienen años o décadas de rondar en el pensamiento colectivo de los oaxaqueños: ¿Es necesaria la reubicación?, ¿Las medidas de protección civil son las adecuadas?, ¿Cuál es la responsabilidad de las autoridades por lo que sucede a la vista de todos sin que exista intervención necesaria para evitarlo?, ¿Cómo dignificar el espacio donde se desarrollan actividades comerciales vitales para miles de familias en todos los sentidos? ¿Cómo evitar futuros riesgos y garantizar que la central de abastos ya no sea un territorio sin ley?

Este incendio mostró la realidad de un sector de la población que trabaja arduamente para salir adelante, que han invertido años de esfuerzo por consolidar sus negocios y que en unos cuantos minutos vieron reducido a cenizas su patrimonio familiar y truncados sus proyectos a corto plazo, pero sin duda también dejó al descubierto décadas de desorden, ingobernabilidad, corrupción y simulación, situaciones en las que como siempre los más afectados son aquellos que con honradez y muchas ganas tratan de salir adelante con su negocio en el lugar donde confluyen todas las culturas, todos los orígenes, todas las clases sociales, para abastecerse y llevar a sus hogares o negocios, los mejores productos.

Es tiempo de abastecernos de las mejores ideas, de atender todas las recomendaciones y no construir sobre ruinas, sino edificar de manera ordenada, con visión de largo alcance, con sensibilidad para un reordenamiento integral, ahí en la central de abastos por supuesto que caben todas las expresiones, pero ese espacio para el comercio, para la generación de riqueza, no debe seguir siendo un lugar de oportunidad para pocos y desdicha para muchos, si lo llevamos a posiciones radicales, lo que pasa ahí puede ser el reflejo de lo que vivimos como sociedad, estamos a tiempo para cambiar el rumbo e impedir que seamos consumidos por la indiferencia y desatención.

La solidaridad mediática sin acciones concretas no logrará revertir la situación que actualmente se vive, es el momento de poner sobre la mesa todas las opciones para el mejoramiento integral de la central de abastos, con expertos, comerciantes, funcionarios públicos, todos podemos aportar ideas para la construcción de un proyecto de la central de abastos funcional y segura que necesitamos en estos tiempos.

A nuestros paisanos que perdieron parte de su patrimonio, nuestra solidaridad absoluta enmarcada en una propuesta que deseamos nos pueda ayudar a todos: reflexionemos en los orígenes de todo lo que estaba mal y que lleva años así, mostremos unidad ante la adversidad seamos o no comerciantes, lo más importante es que somos paisanos, que somos oaxaqueños; en estos tiempos se hace indispensable mostrar interés por lo que le ocurre al prójimo, por ayudar con lo que se pueda, lo que ya no está permitido es permanecer indiferentes al dolor ajeno.

Es tiempo de abastecerse, es hora de seguir adelante, es momento de construir entre ciudadanos, es urgente que las autoridades se sumen a este compromiso, y si es necesario marquémosle la ruta, que sigan el camino que empezamos a construir, aportemos a ellos también una nueva forma de hacer las cosas, hay que sumarlos a esta nueva construcción social, hay que compartirles y abastecerles de la creatividad y sensibilidad que los ciudadanos estamos construyendo.

Que a estos tiempos difíciles, no les falte amor, cariño, comprensión, empatía, es tiempo de abastecerse de lo mejor, para sembrar y cosechar lo extraordinario… ojalá coincidamos.

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