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OPINION | Vivir en un país destrozado por la inseguridad

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OPINIÓN | Ainat Morales

El día de ayer nos enteremos de un hecho muy lamentable; una tragedia verdaderamente aterradora; el dolor tan grande que puede a sentir una madre al enterarse que su hija fue asesinada de forma tan cobarde.

La diputada federal por Morena en México, Carmen Medel fue informada, en plena sesión, de la tragedia. Su hija, Valeria Miriam Cruz Medel había sido asesinada de nueve disparos en Veracruz.

El dolor de la legisladora y la crisis nerviosa que sufrió fueron observados por todo el mundo, pues sus compañeros diputados, al ver la escena, comenzaron a grabar con sus celulares y transmitir  en redes sociales. Esto muestra un poco el sentir ante una situación que nadie desearía pasar, pero que, desafortunadamente, sabemos nadie está exento de vivir en una país tan destrozado por la inseguridad.

Esta realidad nos debería llevar a una verdadera y detenida reflexión, y sería importante  comenzar por hacernos la siguiente pregunta:

¿Qué es lo que está aniquilando a nuestra sociedad, a nuestro país, al mundo?

Es curioso, por no decir lamentable, que todos los reflectores están abordando este caso por tratarse de una diputada federal. Sí, el asesinato a sangre fría de su hija es un suceso aberrante, nos indigna, pero es importante razonar que esta situación no es exclusiva de Carmen Medel.

En México hay miles de madres; padres; hijos; hermanos; tíos; personas que hoy en día están pasando por la misma situación y no reciben una atención semejante a la que ha captado la política.

No puedo dejar de condenar este lamentable suceso que me tiene impactada por ser mujer y ser madre y pensar que podría pasarme. Es rabia lo que siento y lo que deberíamos sentir todos al ver el nivel al que nuestra sociedad ha llegado.

Llevamos más de 12 años inmersos en una guerra criminal y seguimos sin entender que la inseguridad no se acaba con la llegada de un partido político o de una persona al poder.

En el 2006, Felipe Calderón era el culpable de la inseguridad cerrando su sexenio con 102 mil 859 homicidios; en el 2012 con el PRI en el gobierno las cosas no mejoraron, al contrario, en marzo de este año, a 8 meses de concluir un sexenio más, se contabilizó una cifra superior con 104 mil 674 homicidios.

Estamos a unos días de la llegada de un nuevo gobierno. Andrés Manuel López Obrador es la esperanza de muchos mexicanos. Y, como madre, hija y esposa me encantaría que no hablemos más de la violencia, pero aunque me llene de angustia escribirlo, la inseguridad aplastante en la que vivimos no mermara con la llegada de un nuevo partido político, ni de una persona.

Con esto no quiero decir que los servidores públicos no están exentos de responsabilidad; mucho de lo que pasa tiene que ver con sus formas de hacer política, pero también nosotros somos actores.

Aplaudimos los narcocorridos; compartimos la cultura de la violencia; aplaudimos la máxima “ojo por ojo y diente por diente”; admiramos a quién busca hacer justicia por mano propia. ¿Dónde quedó la empatía, la solidaridad, la humanidad?

Bien decía Demócrates, “Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. Debemos comprender que la raíz somos nosotros y tenemos una responsabilidad, como sociedad, de recomponer el rumbo del país.

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