Oscars 2020 o de cómo Hollywood acabó aplaudiendo de pie a un cine que no habla ingles

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Rodrigo Islas Brito

2020 es ya el año para los Oscars en que por vez primera vez desde 1929 se le da estatuilla dorada como mejor película del año a una cinta que no vino de Hollywood, que no está hablada en inglés y que no incluye en su reparto y dirección a una rutilante estrella anglosajona estadounidense o europea internacionalmente conocida. Parásitos, de Corea del Sur y hablada en un coreano impenetrable para el 95 por ciento del globo terráqueo, rompió esquemas, paradigmas y cualquier tipo de tendencia al ganar ayer cuatro estatuillas principales de los premios más famosos del planeta (guion original, dirección, película extranjera y película).

Parásitos es también la segunda cinta en la historia (después de la estadounidense Marty en 1955) en ganar la Palma de Oro a la mejor cinta del Festival Internacional de Cannes y el Oscar de la Academia de Ciencias Cinematográficas de Hollywood, gracias a una apertura con la que está ultima parece enviarle un mensaje contras las sostenidas políticas racistas, discriminatorias e xenófobas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un momento en el que la reelección de este en el puesto parece encaminarse como un hecho casi seguro en la tierra de las barras y las estrellas.

El genial cineasta coreano Bong Joon Ho, que ni siquiera habla inglés y que ayer se hizo acreedor al Oscar a mejor director en el 2019 se ha mostrado igual de sorprendido que la veterana y venerable actriz Jane Fonda, cuando sacó del sobre en el escenario del Teatro Kodak el nombre de Parásitos como absoluta ganadora de la noche. Película que es sátira y radiografía de la lucha y tensión entre clases sociales y económicas con una honda universalidad temática que da por resultado que su historia parezca poder ocurrir en cualquier país del mundo, prueba de ello es la adaptación en formato de miniserie que la estadounidense HBO ya prepara sobre ella.

“Jamás hubiéramos imaginado que esto podía ocurrir. Me parece que este es un momento muy oportuno de la historia, es un cambio histórico. Quiero manifestar mi gratitud y respeto a todos los miembros de la academia por tomar esta decisión”, expresó la productora del galardonado filme coreano, Kwak Sin-ae, en un agradecimiento en el que la comitiva coreana se mantuvo dando las gracias en coreano aun después de que les apagaron las luces y los micrófonos para dar por terminada la transmisión mundial de la ceremonia, esto gracias a las peticiones que con los brazos levantados hicieron baluartes del star sistem hollywoodense como Tom Hanks, Charlize Theron y Margot Robbie.

Antes, en su turno de recibir su Oscar a mejor director de manos del cineasta afroamericano Spike Lee, Bong Joon Ho solo tuvo palabras de reverencia para su competidor en la terna, el director italoamericano Martin Scorsese, quien a pesar de que no ganó nada con su cinta de gánsteres en el ocaso El Irlandés, terminó recibiendo una ovación de pie en el Kodak Theater.

“Lo más personal es lo más creativo”, fueron las palabras que Joon Ho citó de Scorsese, las cuales dijo con una traductora al inglés de por medio, que lo habían marcado como estudiante de cine y que lo siguen marcando ahora, a sus 51 años y una carrera internacional de siete películas , dos de ellas (Snowpiercer y Okja) filmadas en un idioma ingles en cuyas palabras lo único que pudo decir el cineasta coreano entre los cuatro Oscars que ganó anoche es que se iba a echar el drink con convencimiento por el resto de la noche.

La otra gran ganadora de la noche, aunque en mucho menor medida de lo que se esperaba fue la cinta fenómeno mundial de taquilla, Joker, cuyo protagonista Joaquín Phoenix, a la hora de recibir su Oscar, salió con un discurso vegano- justiciero que en algo se ha criticado en su lastre de hipocresía desde entonces. Joaquín habló no tomar leche de vaca en un mundo cuando seguro que en su refrigerador de estrella de cine millonaria puede tener todo lo que se te antoje.

“Un pueblo, una raza no tiene derecho a explotar a los otros con impunidad. Nos hemos desconectado mucho del mundo natural y estamos en un mundo egocéntrico y explotamos nuestro entorno para nuestro bien. Creemos que la idea del cambio político es que tenemos la necesidad de sacrificar algo, pero cuando aprovechamos el amor como principio podemos llevar a cabo sistemas de cambio beneficioso para el ser humano”,  dijo Phoenix sin especificar nombres posibles de países, presidentes, transnacionales o particulares a quien hacía referencia en su denuncia contra el egocentrismo planetario.

Luego habló de educarnos todos y así juntos llegar a la redención y dejando ver cierta fragilidad finalmente cuando citó palabras de su hermano mayor, el actor River Phoenix, fallecido por una sobredosis de heroína frente a sus ojos afuera de un antro de Los Ángeles en 1993 a los 23 años. “Mi hermano, cuando tenía 17 años, escribió esta letra: corre al rescate y la paz vendrá después», dijo el histrión con la lagrimas asomándose en su garganta en las que tal vez sean las primeras o por lo menos las más importantes palabras que públicamente le dedica a su hermano prematuramente fallecido en casi 27 años.

El otro premio para Joker también se trató de un hito pues la chelista islandesa Hildur Gudnadóttir ganó en la categoría a mejor score y banda sonora , siendo la primera mujer en ganar en ese apartado en más de 20 años. “. A las chicas, mujeres, madres e hijas que escuchan las músicas, por favor alcen la voz, necesitamos oírlas”, dijo la ganadora al recibir su galardón en palabras que sonaron necesariamente feministas.

Otros premios de la noche fueron para Brad Pitt como mejor actor de reparto por Erase una Vez en Hollywood, quien ensalzó y le dio las gracias al creador del filme, Quentin Tarantino, como si estuviera prediciendo que aquella noche el creador de Pulp Fiction no pasaría a recoger ninguno de las dos estatuillas a las que estaba nominado, mejor director y mejor guion original.

La sensacional Scarlett Johansson fue otra de las grandes perdedoras de la noche, pues a pesar de estar nominada a dos Oscars en la misma ceremonia, mejor actriz por Historia de Un matrimonio y mejor actriz de reparto por Jojo Rabbit, no se llevó ninguno. En la primera categoría le ganó la resucitada Renee Zellwegger por Judy y en la segunda categoría fue derrotada por su propia compañera de reparto de Historia de un matrimonio, Laura Dern, quien le dedicó su Oscar a sus padres, los inconmensurables actores Diane Ladd y Bruce Dern, significándose este como el único galardón que una cinta producida para y por el streaming Netflix logró rescatar en toda la noche.

Por su parte, el director y actor Taika Waititi al ganar el premio a mejor guion adaptado por Jojo Rabbit  les dedicó su premio a los niños indígenas del mundo que quieren realizar arte en cualquiera de sus expresiones. “A todos los niños que quieren hacer arte, baile y danza, podemos conseguirlo», dijo el neozelandés, mitad judío, mitad maorí, solo para posteriormente admitir que aunque en el momento de ganar el Oscar dijo que no recordaba los nombres de aquellos a los que quería agradecer, si se acordaba de todos pero mintió porque no quería ser como aquellos y aquellas que ganan un premio y se suben a un escenario solo para empezar a recitar los nombres de un montón de personas que nadie conoce.

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