¿Quién gobierna en Oaxaca?

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Cipriano Flores Cruz

Es muy elemental saber que Oaxaca es un Estado que forma parte de la Federación Mexicana, Oaxaca fue uno de los Estados que firmaron el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana a partir de la Independencia Nacional de la Corona Española. Si empezamos por reconocer esto, diremos que el Estado de Oaxaca es gobernado por un aparato político nacional surgido de la Revolución de 1910 que se ha venido ajustando de acuerdo a cada época de nuestra historia.

Este aparato político, que no tiene un carácter partidario, es una inmensa red de alianzas y de complicidades entre organizaciones empresariales, sociales, políticas, laborales, así como entre individuos, que son aglutinados en torno a un proyecto de dominación que lo transforman como un proyecto de país, sin ser ideológica su comunión tienen una mentalidad especial respecto al país, que lo van instrumentando pragmáticamente de acuerdo a las circunstancias del Estado mexicano, su principal lazo de identidad es el incremento y conservación del poder político nacional.

Este aparato político ha conservado el poder en México desde la caída de Porfirio Díaz en 1911. A partir de su pragmatismo  no ha tenido problema para estar presente en diversos partidos políticos, desde el PNR, PRM, PRI, PAN, PPS, PARM, PST, PT,  PFCRN, PDM,  PRD, PVEM. PANAL, PC, PES, que le ha servido a este aparato político para incrementar y conservar su poder. Los únicos partidos que no han sido vehículo de su dominación fue el Partido Comunista Mexicano hasta su transformación en PSUM y hasta ahora, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), sin embargo, este partido está reclutando algunos personajes de este aparato político recientemente.

Este aparato político,  tiene su sucursal en Oaxaca desde 1922 que hizo posible la redacción de la Constitución del Estado a raíz de la derrota del grupo soberanista de la Sierra Juárez. Desde esa época gobierna en Oaxaca este aparato político que no ha aceptado rebeldía alguna o propuestas de gobierno que le sean ajeno al aparato político nacional. Baste recordar que todos los gobernadores, sin excepción, han sido impuestos desde el centro, incluyendo, desde luego, a Gabino Cué Monteagudo.

La primera conclusión que se puede derivar de lo anterior,  es que los oaxaqueños no hemos podido gobernarnos bajo nuestros propios criterios y en condiciones de autonomía, se nos ha impuesto la ruta del gobierno y quiénes pueden ejercer el poder político del Estado, no somos autónomos ni mucho menos soberanos, sólo refrendamos, en elecciones amañadas las decisiones del centro. Cualquier intento de ejercer nuestro derecho soberano (la soberanía reside en el pueblo),  y nuestro derecho autonómico será frenado por el aparato político nacional. Esta dependencia se acentúa por nuestra incapacidad económica frente al gobierno central. Poder político dependiente y derivado es nuestra triste realidad.

El único espacio de autonomía para ejercer funciones de interés común es el espacio que tienen nuestras comunidades indígenas, sin embargo, este espacio autonómico ha sido combatido por los gobiernos oaxaqueños desde 1825 mediante leyes contrarias a este derecho autonómico y de políticas públicas centralizadoras, sólo la fuerza de las armas de los hermanos indígenas chiapanecos y la fuerza de nuestras asambleas comunitarias,  nos ha permitido conservar parte de ese derecho autonómico.

El aparato político de Oaxaca, que ha gobernado el Estado desde 1922, se compone de varias familias, de políticos profesionales nacidos en el Partido Revolucionario Institucional, con actividades políticas en el PAN, PRD, PC, recientemente en el PT; goza de la presencia de las  organizaciones sociales, de  sindicatos  como la Sección XXII, de organizaciones empresariales, de la iglesia católica, de agrupaciones de profesionistas, de los medios de comunicación, todos ellos gobiernan Oaxaca. Desde luego, el gobernador en turno y su equipo.

Desde luego, el aparato político selecciona cada seis años su cuerpo dirigente, incluso mete en competencia electoral a los grupos que buscan constituirse en grupo dirigente, mediante reglas electorales muy bien controlados, incluso, impuestas desde el centro, estas reglas y de las personas que los manejan son seleccionadas con sumo cuidado dando la apariencia de cierto juego democrático. Cada tres y seis años existe una simulación de cierto juego de competencia electoral, pero el aparato determina quién debe de ganar en los principales municipios y el gobierno del Estado, en el argot electoral se llama a esta acción, amarres y compromisos.

Llame usted como quiera a este aparato político pero es quien gobierna Oaxaca, no permite la llegada de advenedizos, si por algún lado surge alguien que tiene cierta fuerza local, regional o estatal, inmediatamente es cooptado por el aparato político, de la misma manera, si alguien desde el poder pugna por algún cambio de la realidad oaxaqueña, estará destinada esta persona a la muerte política. Los exgobernadores han intentado prolongar sus influencias en este aparato, logrando algunos que sus familias les siga cubriendo el poder sus beneficios.

Desde luego, para los nacidos en las entrañas del pueblo poca oportunidad tienen para escalar en  los ámbitos del poder y de los beneficios económicos y sociales que ello implica, en Oaxaca, sólo el 10% de los ciudadanos tiene posibilidades de cambiar de condición social, económica y política, mientras que a nivel nacional es del 35%. La falta de movilidad social es endémica en Oaxaca.

A partir de lo anterior, llegamos a una segunda conclusión: nuestro régimen político es tremendamente injusto, no es permeable, es discriminatorio, hay una separación enorme entre gobernantes y gobernados: los gobernantes son ricos y millonarios, los gobernados pobres y miserables. Los gobernantes huelen a loción cara, los gobernados huelen a sudor de trabajo. Los gobernantes están bien alimentados, los gobernados hay días que no comen. Los gobernantes tienen oportunidad de estudiar en centros de enseñanza de primera, los gobernados si entran a la UABJO es lotería. Los gobernantes se atienden en los mejores hospitales del mundo y de México, los gobernados de milagro les dan un pase para una clínica sin medicinas y médicos. Los gobernantes se pasean por los mejores lugares del mundo, los gobernados, si bien les va, salen de su pueblo para ingresar en los cinturones de miseria de las ciudades.

De acuerdo a lo anterior, el modo de gobernar de los miembros del aparato político es a partir de una actitud de caridad frente a sus gobernados, pero también de una actitud de soberbia que raya en el autoritarismo, son raros los funcionarios que toman la actitud de servicio. La caridad gubernamental es bastante expresiva de la actitud de los gobernados frente a la pareja gubernamental, esperan de ellos el milagro, que la luz de los gobernantes entre por las pequeñas rendijas del hogar, que su mirada llene de esperanza para su vida miserable. Lo peor, es que los funcionarios se creen dueños de los medios de administración, por eso pueden abusar de los mismos para su provecho personal.

Con esta realidad gubernamental,  a Oaxaca le será imposible salir de su lacerante realidad, sin embargo, todo depende del aguante de los gobernados, porque de los gobernantes sólo se puede esperar de su hábito histórico: incrementar y conservar su poder.

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