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Sección 22, entre la división y el poder en Oaxaca

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Álvaro Morales

 

Marcada por sus constantes conflictos internos, pero favorecida por su resistencia al momento de movilizarse en las calles, la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se ha posicionado durante los últimos 19 años como la organización sindical más influyente de Oaxaca y una de las 10 más robustas del país, capaz de confrontarse y derrocar a autoridades locales y federales, coinciden analistas y sociólogos.

Además de su persistencia a lo largo de dos décadas de lucha interna y externa, el magisterio disidente ha sido favorecido por al menos cinco coyunturas políticas a lo largo de ese tiempo, que llegaron en momentos en que el gremio vivía tiempos de convulsión o debilitamiento, por lo que aquellas sinergias contribuyeron a que la gremial no sólo saliera bien librada de los tiempos de crisis sino con mayores cotos de poder, señalan los mismos.

El sociólogo oaxaqueño Isidoro Yescas Martínez reconoce, en una reseña sobre el sindicato de maestros, al menos tres puntos culminantes que le otorgaron a éste la influencia que actualmente posee: primero, el impulso que tuvo en 1989 por el gobierno federal de Carlos Salinas de Gortari; segundo, el convenio de 1992 por medio del cual el gobierno de Oaxaca le cedió el control del IEEPO y, tercero, el conflicto político social de 2006, en el que, después de seis meses de protestas, el gobierno de Vicente Fox cedió a prácticamente todas las demandas de la organización.

A ello, de acuerdo con otros especialistas, deben sumarse la reciente llegada al poder del presidente morenista y simpatizante de la CNTE, Andrés Manuel López Obrador, así como el conflicto de 2015 y 2016 contra la reforma educativa del entonces presidente Enrique Peña Nieto, donde la disidencia se mantuvo en la postura de no permitir la implementación de aquella normativa hasta el día de su derogación.

Antecedentes

El análisis Movimiento magisterial y gobernabilidad en Oaxaca, elaborado por Isidoro Yescas y publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Azcapotzalco, recuerda que entre 1980 y 1989, la Sección 22 se convirtió en una referente nacional en pro de la reivindicación de los trabajadores de la educación.

 

Después de haberse sublevado en el ámbito local, en mayo de 1980, al Comité Ejecutivo Seccional (CES) del SNTE, entonces controlado por la corriente Vanguardia Revolucionaria del dirigente nacional Carlos Jonguitud Barrios, la Sección 22 se mantuvo durante nueve años en una confrontación directa con el SNTE, donde por medio de la movilización logró ser reconocida como una corriente no oficialista, que pugnaba por la democratización del magisterio.

Sin embargo, a partir de 1992, indica el documento, el gremio comenzó a recibir canonjías que acrecentaron su poder y que, al mismo, tiempo, llevaron a sus líderes por los mismos caminos de influyentismo y corrupción que la organización había combatido en sus inicios.

Respaldo salinista en 1989

En 1989, la Sección 22 había entrado en una etapa de debilitamiento y deterioro debido a las constantes periodos de movilización que había mantenido hasta entonces en el ámbito estatal y nacional, a fin de hacer prevalecer su autonomía y reconocimiento como sección del SNTE, señala el análisis.

En ese momento, el líder vitalicio del SNTE, Carlos Jongitud Barrios, se había propuesto recuperar el control de la Sección 22 de Oaxaca, que junto con la sección de Chiapas le había dado vida, una década antes, a la CNTE, por lo que se negó a emitir la convocatoria de renovación de la dirigencia que asumiría la dirección del gremio estatal hasta 1992.

 

Tal y como había ocurrido en 1982, 1985 y 1986, el magisterio convocó a una jornada de movilizaciones, pero sin la contundencia de respuesta que había tenido los periodos previos, lo que hacía suponer un declive del movimiento. Sin embargo, la sucesión presidencial de 1989, que llevó al poder a Carlos Salinas de Gortari, terminó por favorecer a la organización oaxaqueña, pues una vez comenzado el salinato aquél régimen promovió el encarcelamiento de Jongitud –por haberse pronunciado a favor de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas– y la desintegración de sus cotos de poder en el Sindicato Nacional.

El salinato, agrega Yescas en su análisis, debilitó al líder histórico por medio de la imposición de Elba Esther Gordillo como sucesora y al mismo tiempo, el régimen favoreció y dio fuerza a las corrientes disidentes del SNTE, incluidos los estados de Oaxaca y Chiapas.

“El relevo sexenal y la decisión del salinismo para desconocer a Carlos Jongitud Barrios y colocar en su lugar a la profesora Elba Esther Gordillo, terminaría por abrirles finalmente las puertas a los maestros de la Sección 22 del SNTE, y a otras secciones sindicales nucleadas en la CNTE, para negociar sus demandas gremiales y el reconocimiento de su nueva dirigencia seccional, encabezada por Aristarco Aquino Solís”, relata Yescas Martínez.

Fue tal el respaldo que recibió la Sección 22 del gobierno salinista, continúa, que la designación de Aristarco Aquino como el tercer secretario en la historia del magisterio disidente, en 1989, se efectuó en un Congreso convocado y presidido por representantes del CEN del SNTE.

La entrega del IEEPO en 1992

Aquel episodio de 1989, de acuerdo con el sociólogo, fue el comienzo de la consolidación de la Sección 22 como uno de los principales actores políticos del estado y del país, un fenómeno que terminó de tomar forma tres años después, en 1992, cuando la misma administración federal salinista promovió la descentralización de la educación y con ello vino el primer gran empoderamiento para la disidencia oaxaqueña.

Con más de 10 años en pie de lucha y con la legitimidad otorgada en 1989 por el gobierno de Carlos Salinas, la Sección 22 tomó la presencia política lo suficientemente fuerte, para continuar presionado a los gobiernos estatales y federal por medio de las movilizaciones y la implementación de bloqueos carreteros.

En 1991, con un nuevo y marcado distanciamiento del CEN del SNTE, el magisterio preparó nuevas jornada de movilización en demanda de mejoras laborales y también, por iniciativa de los maestros de educación indígena, del otorgamiento de espacios de dirección administrativa en el aparato educativo para asegurar una mayor atención a las necesidades del gremio.

Con estos antecedentes, la 22 arribó a la renovación de su Comité Ejecutivo Seccional durante la primera mitad de 1992, en donde implemento una serie de medidas de presión a efecto de lograr su cometido.

Las protestas de la Sección 22 coincidieron que el proyecto federal llamado Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal, cuyo objetivo fue diseminar entre las entidades las obligaciones en materia de educación que hasta ese momento concentraba el Estado, como el pago de salarios y la contratación y promoción del personal.

Aquella acción se tradujo en la implementación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), un organismo que el gobierno estatal, encabezado por Heladio Ramírez López, dejó bajo el control del sindicato disidente, ante el temor de que se intensificaran las protestas que en aquel momento promovían los maestros y sus dirigentes.

“Se convino dar participación a los integrantes del Comité Ejecutivo de la Sección 22 del SNTE y a las bases magisteriales en la formulación de cualquier iniciativa de ley o disposición general relacionada con el ramo educativo, en sus aspectos laborales, profesionales, social y técnico. Pero de igual manera, el gobierno del estado se comprometió a que la selección y nombramiento futuro de funcionarios del Instituto Estatal de Educación Pública como resultado de las propuestas de la representación sindical serían respetadas en la forma y términos acordados con antelación, aun cuando cambie la estructura orgánica del Instituto”, señala el sociólogo. 

En un primer momento, resalta Isidoro Yescas, las dirigencias seccionales privilegiaron la trayectoria curricular y la experiencia profesional de los candidatos a ocupar las jefaturas de departamento, direcciones de área y otros cargos; no obstante, con el paso del tiempo, y “a medida que estos espacios administrativos se convirtieron en un eficaz mecanismo de movilidad económica individual, de promoción y reclutamiento político-sindical, las reglas del juego cambiaron en beneficio casi exclusivo de las corrientes sindicales y de cuadros vinculados orgánicamente a los dirigentes seccionales.

“El posicionamiento de las corrientes sindicales en las estructuras formales e informales del nuevo poder sindical se constituyeron en el terreno propicio para la reaparición de las viejas prácticas clientelares y de control sindical que habían caracterizado a Vanguardia Revolucionaria de Jonguitud”.

 

Cisma de 2005 y el movimiento social de 2006

 

Con múltiples conflictos internos, pero con el poder político suficiente para confrontarse con cualquier administración estatal, la Sección 22 había realizado alianzas con múltiples organizaciones políticas, principalmente el PRD, y creado sus propias organizaciones sociales, a efecto de incrementar su nivel de influencia.

En 2005, comenzada la administración del priista Ulises Ruiz Ortiz, en el interior del magisterio se vivió un cisma debido a la confrontación de los principales grupos que durante los años previos habían mantenido el control de la dirigencia.

Por una parte, un bloque de siete corrientes, entre las que destacaban la Coordinadora Democrática del Magisterio Oaxaqueño (Codemo), la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) y el grupo Praxis, respaldó la designación de Enrique Rueda Pacheco como secretario general de la Organización y, luego, marginó de cualquier negociación a un grupo de opositores aglutinados en el Frente Sindical Primero de Mayo, la Coordinadora Magisterial Oaxaqueña y el Colectivo por la Educación y la Democracia, representados por los exsecretarios generales Alejandro Leal y Humberto Alcalá Betanzos.

Entre 1992 y 2004, los líderes de la Sección 22 habían sido, en ese orden, Erangelio Mendoza de Codemo (1992-1995); Luis Fernando Canseco Girón (1995-1998) de Praxis-COCEI; Humberto Alcalá Betanzos (1998-2001) de la Coordinadora de Bases y Alejandro Leal Díaz (2001-2004) de la Coordinadora Magisterial Oaxaqueña (Comao); es decir, las corrientes de los últimos cuatro secretarios generales fueron las protagonistas de aquél conflicto.

“Fracasadas las vías del diálogo, lo que vino después fue una declaración de guerra en donde ambos bandos se lanzaron públicamente acusaciones de corrupción, traición a los principios rectores del movimiento y de servir a los intereses del gobierno del estado”, narra el sociólogo. 

Alcalá Betanzos y Leal Díaz fueron expulsados de la Sección 22 y, a manera de respuesta, conformaron, junto con un grupo minoritario de seguidores, el Consejo Central de Lucha, del que surgió, meses después, la Sección 59 del SNTE, tras recibir el respaldo de Elba Esther Gordillo, todavía en aquél momento lideresa del sindicato.

El análisis publicado por la UAM, resalta que la Sección 22, que hasta entonces había mantenido una relación sin exabruptos con el gobierno del PRI, se lanzó en contra del mandatario Ulises Ruiz, con la acusación de que éste había promovido la fragmentación del sindicato.

En mayo de 2006, el sindicato estatal demandó al gobierno local en turno responder de manera positiva los 17 planteamientos estipulados en su pliego petitorio, mientras agudizaba sus amenazas de estallar en paro.
La principal petición de la 22 era en el renglón económico y versaba en torno a que Oaxaca fue rezonificado y ubicado en la zona económica número tres, con todas las repercusiones salariales y en prestaciones que conllevaba para los trabajadores de la educación.

Las negociaciones no avanzaron, y ello se tradujo en que la Sección 22 demandara la renuncia de Ulises Ruiz como gobernador e instalará el 22 de mayo un plantón en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca, donde el contingente permaneció en medio de una creciente tensión hasta las primeras horas del 14 de junio, cuando las autoridades estatales intentaron llevar a cabo un desalojo.

El fallido operativo desembocó en que decenas de organizaciones sociales afines al magisterio se sumaran a la movilización e intensificaran la exigencia de la renuncia del entonces gobernador.

“De cara a la participación magisterial y a las negociaciones que finalmente tuvo que entablar su dirigencia con la Secretaría de Gobernación (Segob) para levantar progresivamente su paro de labores entre los meses de octubre y noviembre, lo que es un hecho es que como nunca antes el gobierno federal (entonces encabezado por el panista Vicente Fox) satisfizo en grado superlativo todas sus demandas laborales y económicas, incluida por supuesto la rezonificación salarial”

“De acuerdo a la minuta de acuerdos suscrita el 28 de octubre por el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Arturo Chávez Chávez, y el secretario general del Comité Ejecutivo de la Sección 22 del SNTE, Enrique Rueda, la demanda de rezonificación fue resuelta en los siguientes términos: utilizando el 1.5 correspondiente a prestaciones y con un esfuerzo adicional, se crea una bolsa para el año 2006 por el concepto de rezonificación (RZ) por 175 millones de pesos (280 millones de pesos anualizados)”.

Asimismo, el gobierno federal, por conducto de la Secretaría de Educación Pública en acuerdo con el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, comprometió un esfuerzo por seis años para alcanzar la rezonificación de Oaxaca y llevar a todos los trabajadores de la educación a la zona económica III.

“Este esfuerzo representaría para Oaxaca un incremento de más de mil millones de pesos”, se agrega.

También aprobó 500 plazas del Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación, en tanto que el gobierno del estado autorizó al IEEPO la erogación de 6 millones de pesos para incrementar el techo financiero del Comité de Préstamos Personales (CAPP) y 4 millones de pesos para el Fideicomiso de Programa de Vivienda del Magisterio, así como 1 millón de pesos para la Casa del Maestro.

Más poder y legitimidad

En 2015, durante la administración del presidente de México, Enrique Peña Nieto, el gobierno federal intentó retomar el control del IEEPO, cedido a la Sección 22 en 1992, en busca de obligar a los maestros disidentes a acatar los exámenes de oposición contemplados en la reforma educativa, promovida en 2013.

En respuesta, la Sección 22 comenzó una serie de movilizaciones en toda la entidad y en la Ciudad de México para rechazar aquel ordenamiento, con el argumento de que se trataba de una reforma administrativa, que en nada mejoraría el aprovechamiento del alumnado y, por el contrario, pretendía someter a la clase trabajadora a través de la aplicación de evaluaciones punitivas.

Las autoridades federales, en respuesta, promovieron la detención de los principales líderes del movimiento, entonces encabezados por Rubén Núñez Ginez, lo que intensificó el nivel de las movilizaciones.

El magisterio llevó a cabo decenas de bloqueos carreteros en las ocho regiones de la entidad, lo que se tradujo, el 16 de junio de 2016, en la realización de un nuevo operativo policiaco de desalojo, ahora orquestado por los gobiernos federal y estatal.

No obstante, al igual que en 2006, la movilización se salió de control y tanto en Oaxaca de Juárez como Asunción Nochixtlán se registraron enfrentamientos entre civiles y policías, con saldo de muertos y lesionados. Únicamente en Nochixtlán, en la región de la Mixteca, fueron contabilizadas ocho personas muertas, 226 personas lesionadas y más de 20 presos torturados.

A pesar de ello, nunca, la Sección 22, aceptó someterse a las evaluaciones promovidas por las autoridades. El gobierno federal de Peña Nieto determinó excluir a Oaxaca y al resto de los estados que conforman la CNTE del programa educativo.

Dos años después de aquella revuelta y tras 12 años en campaña política, en 2018, Andrés Manuel López Obrador, simpatizante del magisterio disidente, ganó la presidencia de México.

En busca de afianzar la alianza que mantenía desde años atrás con la CNTE y la Sección 22, López Obrador había prometido que de llegar a Palacio Nacional cancelaría la reforma educativa entablaría una nueva relación, de respeto, tanto con el SNTE como con la CNTE.

En 2018, la Sección 22 llamó a sus militantes a votar por Morena y, finalmente, una vez concretado el triunfo obradorista, la reforma peñista quedo sin efecto.

Morena, el partido oficialista, por su parte, construyó acuerdos con la CNTE y se comprometió a restituir los derechos que mantenían sus secciones hasta antes de 2013. En el caso de Oaxaca, también, entregó candidaturas a puestos de elección popular a líderes, ex líderes y allegados a ellos.

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