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Suspicacia y sospechosismo en el caso de “Frida” en escombros de la escuela Enrique Rébsamen

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Redacción CIO

Un día después del sismo de 7.2 grados que sacudió la Ciudad de México, Morelos y Puebla, las historias de damnificados, sobrevivientes y fallecidos comenzaron a fluir en los diferentes espacios informativos a nivel nacional, ahí se “describían” las vidas, los momentos, las circunstancias más estremecedoras, que le daban dramatismo a lo trágico de los acontecimientos entre escombros, crisis emocionales, solidaridad ciudadana, impotencia gubernamental y una gran cobertura de los medios de comunicación.

Conforme las horas fueron avanzando, el recuento de los daños fue cada vez más severo, se incrementaban el número de edificios colapsados, las víctimas mortales iban en aumento, la lista de desaparecidos crecía, las historias de vidas bajo los escombros también salían a la luz y todos los esfuerzos se concentraban en rescatar a esas personas.

Dentro de esas historias, hubo una que llamó la atención por las circunstancias que la rodeaban, una niña se encontraba debajo de los escombros de la escuela Enrique Rébsamen. Tomó horas constatar que se encontraba con vida, rescatistas que a costa de sacrificio lograron llegar a ella, darle oxigeno, agua y saber su nombre, “Frida Sofía” nos decían los corresponsales de Televisa era el nombre de esta niña que se encontraba en vías de ser rescatada. Más de 15 horas de transmisiones ininterrumpidas, las cámaras enfocando permanentemente la entrada del túnel que se construían entre los escombros de la escuela, expectación, todos los esfuerzos concentrados en un solo objetivo: sacar con vida a “Frida Sofía”.

La televisión nos informaba que no sólo era ella, había más niños y una maestra todavía con vida, los comentaristas de noticias manifestaban júbilo, contagiaban al auditorio de lo estremecedor de esta historia, “Frida Sofía” se convirtió en un símbolo de este sismo, fue el foco de atención por casi 24 horas.

Pero en la noche del 20 de septiembre repentinamente la historia tomaba un giro de trescientos sesenta grados, las labores de rescate de la niña se complicaban, Aurelio Nuño declaraba en televisión nacional que no sabían de la existencia de los padres de “Frida Sofía”, que convocaba a la audiencia a buscar a los padres de esta niña, de ahí se desencadenaron una serie de contradicciones que concluyeron a las 5 de la mañana con la suspensión de las labores de rescate, evacuaron a todos, quedando solamente un “grupo de elite” a cargo del rescate, se habló de la posibilidad de que se colapsara el edificio que estaba apuntalado por maderas, se especuló en las deficiencias de la ayuda externa, “Frida Sofía”, a las 6 de la mañana del 21 de septiembre, ya no era la prioridad, se había esfumado de los noticieros, no era más el símbolo en los comentarios de los periodistas, no había más transmisión especial desde la escuela primaria.

Hoy el comunicado oficial de los oficiales de la marina, encargados de los trabajos de rescate, es que jamás supieron de la existencia de esta niña, que el saldo de niños muertos, los rescatados y los que salieron ilesos concuerda con la matrícula total de alumnos, no falta nadie más y “Frida Sofía” se convierte en un mito, una leyenda, una mentira de la televisión mexicana, una invención de una mente retorcida que pudo jugar así con los sentimientos de millones de mexicanos, de un momento a otro cambiaron la versión periodística, mataron en un solo comunicado la esperanza de un rescate heroico, le dieron a los mexicanos un pretexto más para seguir dudando de la muy vapuleada “versión oficial”, la televisión puesta al servicio de intereses perversos o los perversos utilizando distractores por la televisión es el rumor.

Pero la pregunta es: ¿con qué objetivo? ¿cuál es la finalidad? ¿Por qué mentir de esta manera? ¿No existió la niña o fracasaron en el rescate? ¿Miente la televisión o mintieron los rescatistas que aseguraron tener contacto con la niña? Esta historia será más que una anécdota, hoy las redes sociales le imprimen una velocidad distinta, la sola presunción de engañar con la verdad pareciera la dinámica de un gobierno que hoy tiene la enorme posibilidad de reivindicarse pero que sigue cometiendo los mismo errores.

Ayer “Frida Sofía” era la prioridad, hoy es una enorme mentira que parece enrarecer el ambiente y ánimo nacional.

La verdad es que no habría por qué mentir en medio de una tragedia nacional, se olvidará pronto, permeará en el ánimo del colectivo, es probable. “Frida Sofía” es una muestra más de que no han terminado las épocas en que algunos piensan que el pueblo necesita “circo”, hoy las circunstancias han cambiado y debemos de actuar bajo esa lógica, si no, estamos condenados a tropezar con las mismas piedras.

 

 

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