CARGANDO

Escribe para buscar

Destacado Local

Toledo, hace 13 años, anunció la crisis; Amigos del MACO se le fue encima y, hoy, el museo está cerrado

Compartir

Álvaro Morales

Un año antes de cumplir su 30 aniversario, el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) cerró sus puertas de manera indefinida, en medio de una crisis que comenzó y fue creciendo a partir de 2013, tras la decisión del pintor juchiteco Francisco Toledo de no colaborar más con el proyecto, luego de ser el primero en denunciar de manera pública la posibilidad de que existieran actos irregulares en el manejo de los recursos con que disponía la institución.

Lejos del prestigio que había ganado en el ámbito nacional e internacional por la calidad de los artistas que exponían sus obras en aquel recinto, el MACO interrumpió operaciones el 10 de abril de 2021 con la promesa de reabrir “en breve” pero en medio de escándalos mediáticos y procedimientos legales, debido a que los 19 trabajadores que aún conforman la plantilla laboral han permanecido sin cobrar sus sueldos desde abril de 2020, lo que se ha traducido en múltiples protestas y pronunciamientos públicos, que fueron contestados por los administradores a través de la toma y cierre de las instalaciones por medio de la fuerza.

De acuerdo con una denuncia presentada ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, el 22 de marzo pasado, la asociación civil Amigos del MACO, representada por Rubén Ignacio Leyva, como presidente; José Luis Bustamante del Valle, como secretario, y a Mayella Audelo Holm, como tesorera, se ha negado a cubrir el pago de los salarios y prestaciones del personal que hasta este mes había hecho posible el funcionamiento del inmueble y cuyo monto asciende a más de 1.2 millones de pesos, a los que se suma otra cifra similar por conceptos de gasto corriente.

Antes de que el recurso legal fuera interpuesto en su contra, los dirigentes de la Asociación Civil, responsables de la administración del espacio cultural, respondieron que no contaban con recursos para cubrir la nómina e incluso llamaron a los trabajadores a aceptar el cierre del museo, lo cual fue rechazado.

 

“Quieren desaparecer al MACO”, acusan

Los trabajadores del MACO, por su parte, han interpretado la postura de sus directivos como una estrategia que tiene como objeto desaparecer a la institución y permitir que el gobierno de Oaxaca o grupos políticos de la entidad asuman el control de sus instalaciones a efecto de darle un uso ajeno a la promoción de la cultura o incluso ponerlas a la venta.

José Luis Bustamante del Valle, secretario de Amigos del MACO, es un personaje con vínculos con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde se ha desempeñado como candidato a diputado local y ha ostentado cargos públicos como director del Instituto Estatal de Ecología (IEE), donde fue acusado de actos de corrupción.

Por su parte, la familia de Arlette Mayela Audelo Holm –Tesorera–, permanece involucrada en la disputa por 300 hectáreas de tierra con pobladores de la agencia de Tilzapote, Tonameca, en la región de la Costa, quienes han denunciado ser víctimas de un despojo.

De acuerdo con acusaciones públicas hechas a través de medios de comunicación, Arlette Mayela Audelo Holm aparece como una de las personas beneficiarias por la compra-venta que involucra las 300 hectáreas de tierra en Tilzapote, donde pretende ser erigido un complejo turístico.

En 2013, Rubén Leyva, y otros artistas, mantuvo un desencuentro público con Francisco Toledo, luego de que el último pidió la intervención del gobierno del estado e incluso la realización de una auditoría después de que la asociación Amigos del MACO, ya presidida por Leyva, acusó a las autoridades estatales de incumplir el acuerdo económico anual que mantenían con el MACO.

El 20 de noviembre de aquel año, Amigos del MACO acusó, en una conferencia de prensa, que la falta de entrega de recursos públicos por parte de las autoridades, se había traducido en una crisis económica que había llevado a los responsables de la administración del Museo de Arte Contemporáneo a considerar su cierre.

Ante ello, Francisco Toledo –fallecido en septiembre de 2019—solicitó la intervención de las autoridades estatales, pues, en una entrevista concedida al periódico Milenio, sostuvo que “alguien tiene que poner orden en ese lugar”.

El artista juchiteco reiteró en aquel momento que las finanzas del MACO debían ser supervisadas por las autoridades, aunque evitó continuar con la polémica y ejercer otras acciones de presión: “Dejo esto en manos de las autoridades para que hagan lo que tengan que hacer, o para que no hagan nada, como siempre acostumbran”.

Toledo, después de ello, decidió cancelar dos exposiciones que habían sido programadas en el MACO y también retiró todas las obras de su autoría que permanecían en su interior, las cuales eran expuestas y vendidas en la tienda del propio museo, en una práctica concertada entre varios artistas para que la institución lograra hacerse de recursos de manera independiente, además de los recursos públicos que obtenía.

Las palabras y acciones de Toledo ocasionaron que Rubén Leyva, José Villalobos y Luis Zárate, todos integrantes de Amigos del MACO, escribieran una carta para cuestionar los dichos del juchiteco y aseverar que, a pesar de ser uno de sus fundadores (aunque alejado en aquel entonces de la asociación civil) no contaba con información suficiente “para emitir tales juicios”.

Luego, le solicitaron no cancelar las exposiciones que permanecían programadas en aquel 2013, pero el internacional oaxaqueño no accedió y decidió alejarse definitivamente del MACO.

Veintiún años antes, en 1992, el activismo de Toledo y otro grupo de artistas oaxaqueños, incluidos los tres con los que se confrontó en 2013, había desembocado en la creación del museo.

“La sede era una casa antigua construida a finales del siglo XVII y principios del XVIII por las familias Lazo de la Vega y Pínelo cuyo escudo de armas preside la fachada; popularmente el edificio es conocido como ‘la casa de Hernán Cortés’”, relata la revista Vértigo Político, en un reportaje dedicado al legado del juchiteco.

“La casona, con el paso del tiempo, fue propiedad de otras familias, hasta que el gobierno del estado la adquirió en 1986 para instalar en ella el Museo de la Ciudad. Seis años después, el 28 de febrero de 1992, la iniciativa conjunta de artistas, ciudadanos y autoridades dio un nuevo uso al inmueble con la creación del MACO”, resalta.

En 2013, cuando Toledo acusó la existencia de actos irregulares en el MACO, Cecilia Mingüer ya se desempeñaba como directora de la institución, cargo que ocupó a partir de principios de ese mismo año, y en aquel entonces, su labor fue enaltecida por Rubén Leyva.

Hoy, Mingüer es acusada por Leyva de ser la responsable de la crisis económica por la que atraviesa el MACO, al, según el presidente de Amigos del MACO, haber incumplido con la entrega del informe anual 2019 de las finanzas del museo al gobierno del estado, lo que ocasionó que los recursos previstos para 2020 no fueron ministrados, situación que provocó la desestabilidad actual.

En respuesta, la directora ha sostenido que esa función le correspondía a la asociación Amigos del MACO y no a ella, pues incluso, también ha afirmado que el gobierno del estado, a través de la Secretaría de las Culturas se ha negado a entablar un diálogo con ella, pues a la única entidad que la dependencia reconoce como representante del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca es a la asociación civil que lo administra.

Amigos del MACO, por su parte, anunció el 10 de abril, que su cierre temporal se debía a un reordenamiento interno, que incluía la realización de una auditoría, como lo había propuesto Francisco Toledo, y a un cambio en la dirección administrativa, puesto que le corresponde a Cecilia Mingüer.

Etiquetas:

También podría gustarte

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

error: ¡El contenido está protegido!