O.N.U: “AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE Y MÉXICO”

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LECCIONES CONSTITUCIONALES…  MARCO ANTONIO BAÑOS AVENDAÑO

Aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los 193 Estados Miembros que la suscribieron y será la guía de referencia para el trabajo de la institución en pos de esta visión durante los próximos 15 años.

La Agenda 2030 es una agenda civilizatoria, que pone la dignidad y la igualdad de las personas en el centro. Al ser ambiciosa y visionaria, requiere de la participación de todos los sectores de la sociedad y del Estado para su implementación. Por lo tanto, se invita a los representantes de los Gobiernos, la sociedad civil, el ámbito académico y el sector privado a apropiarse de esta ambiciosa agenda, a debatirla y a utilizarla como una herramienta para la creación de sociedades inclusivas y justas, al servicio de las personas de hoy y de futuras generaciones.

La ONU pretende cambiar los paradigmas, ya en América Latina y el Caribe, que no es la región más pobre del mundo, pero sí la más desigual, hay escasa productividad y una infraestructura deficiente, segregación y rezagos en la calidad de los servicios de educación y salud, persistentes brechas de género y desigualdades territoriales y con respecto a las minorías y un impacto desproporcionado del cambio climático en los eslabones más pobres de la sociedad.

Esta nueva Agenda es la expresión de los deseos, aspiraciones y prioridades de la comunidad internacional, es una agenda transformadora, que pone la igualdad y dignidad de las personas en el centro y llama a cambiar nuestro estilo de desarrollo, respetando el medio ambiente.

Ante las grandes potencias mundiales, se presenta una especie de guerra fría por los medios de internet, en donde Estados Unidos, sobre aguas internacionales provoca a Corea del Norte, después de bombardear Siria y Afganistán, sin embargo, México vive aún en condiciones de pobreza, existe hambre y malnutrición, el acceso limitado o nulo a la educación y a otros servicios básicos, la discriminación y la exclusión sociales y la falta de participación en la adopción de decisiones, México se enfrenta a reformas estructurales en sus políticas públicas,  se hace preciso tomar un rumbo, el señalado por la O.N.U. o los sectores comerciales internacionales a los que nuestro país se compromete mediante el Senado de la República.

El crecimiento económico se prevé de aquí a 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos y acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación.

Sin embargo vemos que estos retos, frente a los problemas de migración de personas que cruzan las fronteras nacionales, se encuentran con el problema de la gran corrupción imperante en cada país que pisan, incluyendo la explotación, la prostitución que se genera en hombre y mujeres, así como la falta de oportunidades de empleos bien remunerados.

El Gobierno de la República ha fallado en las estrategias de desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza, poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

La gran corrupción imperante en la clase política ha degenerado en corrupción y encierro de ex Gobernadores como Yarrington o Duarte, la falta de visión política para mejorar nuestra patria, ha promovido que se abran los ojos ante la creencia de que la transparencia, la rendición de cuentas, la corrupción, tienen que ser operables en cada Estado de la República.

Hace falta empatar las políticas públicas mexicanas con la Agenda 2030, los graves problemas de contaminación ambiental, la falta de incentivos a los nuevos inventos sobre tecnologías que ayudan a mejorar la calidad de las aguas, el aire, la atmósfera, mejoramiento de nuestros suelos, océanos, bosques y nuestra biodiversidad que están siendo rápidamente degradados.

Oaxaca no escapa por ser turístico, a estos retos mundiales, los desastres naturales son comunes, las sequías e inundaciones, hacen que muchos campesinos ya no pueden ganarse la vida en sus tierras, lo que les obliga a emigrar a las ciudades en busca de oportunidades, esta Agenda 2030 busca, una profunda reforma del sistema mundial de agricultura y alimentación si queremos nutrir a los 925 millones de hambrientos que existen actualmente y los dos mil millones adicionales de personas que vivirán en el año 2050. El sector alimentario y el sector agrícola ofrecen soluciones claves para el desarrollo y son vitales para la eliminación del hambre y la pobreza.

Metas del Objetivo: De aquí a 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.

De aquí a 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.

De aquí a 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los ganaderos y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos e insumos de producción y a los conocimientos, los servicios financieros, los mercados y las oportunidades para añadir valor y obtener empleos no agrícolas.

Este gran proyecto ambicioso, programa que de aquí a 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción, aumentar, incluso mediante una mayor cooperación internacional, las inversiones en infraestructura rural, investigación y servicios de extensión agrícola, desarrollo tecnológico y bancos de genes de plantas y ganado a fin de mejorar la capacidad de producción agropecuaria en los países en desarrollo, particularmente en los países menos adelantados

Finalmente, de no ajustar nuestras políticas públicas a las Naciones Unidas, seguiremos sin rumbo, sujetos a la realidad de la explotación dólar frente al devaluado peso mexicano, a la explotación del más fuerte sobre nuestro petróleo, se deben definitivamente corregir las distorsiones comerciales de nuestro mercado frente al extranjero, grandes metas deben llevar a grandes realidades, mientras tanto, seguiremos sin rumbo internacional por falta de visión de quienes dirigen la política exterior de nuestro país.