Álvaro Morales
La infraestructura educativa de México no está lista para un retorno generalizado a las clases presenciales; sin embargo, es inaplazable que los centros educativos con acceso a servicios básicos comiencen a ser reabiertos para mitigar las afectaciones entre niños y adolescentes que ha provocado el aislamiento por la pandemia, sostuvo la organización civil Mexicanos Primero, que durante los últimos 14 años ha pugnado por cambios en la agenda educativa del país.
La organización, cuyo fundador, el empresario Claudio X. González, ha mantenido diversos desencuentros políticos con el titular del Poder Ejecutivo federal, Andrés Manuel López Obrador, se pronunció, en esta ocasión, a favor de la medida promovida por el Presidente de México en el sentido de retomar las clases presenciales a partir del 30 de agosto próximo, tras un año y medio del cierre de los centros educativos a causa del Covid-19.
Sin embargo, aclaró la ONG, el proceso de reapertura debe llevarse a cabo, primeramente, en aquellos planteles que reúnan las características necesarias para hacer cumplir todas las normas de sanidad, como es el caso del acceso al agua potable y drenaje, al tiempo que en las zonas donde los planteles no cuentan con acceso a servicios básicos –el 50 por ciento en Oaxaca– las autoridades deben implementar programas alternos, como la apertura de Centros Comunitarios de Aprendizaje, que permitan retomar y mantener el contacto entre maestros y alumnos.
Para el investigador Carlos González Seemann, especialista de Mexicanos Primero, la idea planteada por el gobierno mexicano podría ser benéfica si es acompañada con un plan nacional de rehabilitación o mantenimiento de escuelas, el cual podría comenzar en lo que resta de 2021 e intensificarse en 2022 con mayores recursos otorgados desde el Congreso de la Unión.
“Todos hablan de la salud y el dinero porque es más visible, pero no hemos terminado de entender como sociedad que no volver a las escuelas no está costando muchísimo y cada día es una pérdida”, sostuvo en entrevista con Agenda CIO el también Integrante del Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
“Por eso es importante mantener las escuelas abiertas, eso puede ayudarnos a recuperar parte de su función social, pero tiene que ser una apuesta a hacer cosas distintas, a innovar, a hacer clases al aire libre, a no necesariamente a seguir estas rutinas que se seguían (antes de la pandemia) y probar nuevas cosas”, agregó.
Infraestructura paupérrima, pero clases, “necesarias”
–¿México está listo para retomar las clases presenciales a pesar de la tercera ola de Covid 19?, consultó este medio.
–La verdad es que la respuesta es no, pero no es un no rotundo para todas. Es un no para esas escuelas comunitarias e indígenas que son las más vulnerables. Estas escuelas son a las que más les falta el servicio.
En ese sentido, el investigador informó que sólo el 32 por ciento de las escuelas indígenas del país cuentan con acceso al agua potable para garantizar el lavado de manos, mientras que la situación es peor en los centros educativos comunitarios, donde el 99.97 por ciento carecen de agua entubada.
El 95 por ciento de las escuelas indígenas y comunitarias, resaltó, se encuentran en zonas de alta y muy alta marginación.
“Eso es una crisis que venimos arrastrando desde sexenios anteriores; esa una realidad que nadie ha terminado por poder resolver… son 240 mil escuelas de educación básica y media superior (en el país); es un sistema muy complejo, pero nunca se ha tomado la delicadeza de darle tratamiento al problema con detalle, a poner al centro y primero a estas escuelas indígenas y comunitarias que son las que no tienen servicio de lavado de manos”, añadió el experto en educación.
Al problema suscitado entre las escuelas indígenas y comunitarias, subrayó, se agregan las condiciones en el resto de las escuelas de educación básica del país, donde el 20 por ciento carece de agua potable, un porcentaje que se eleva hasta 32 por ciento en los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Nayarit, Durango y Sinaloa.
“Lo más duro son las escuelas comunitarias, que están alejadas de las zonas urbanas porque solamente 0.03 por ciento tiene acceso al lavado de manos, son alrededor de 12 mil escuelas 12 mil 500 escuelas comunitarias que no tienen acceso al lavado de manos, algo que nos debería dar mucha pena como sociedad, que conociendo el problema y el detalle del problema (no se resuelva)”, dijo, basado en cifras de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoedu).
–¿Se quiere reabrir las escuelas, pero no se hizo nada para abatir el rezago?
–El esfuerzo es insuficiente y necesitamos redoblarlo, triplicarlo, cuadruplicarlo; estamos a un mes, aún se pueden hacer cosas, aún estamos a tiempo. Más bien, el llamado es a mantener las escuelas abiertas, a entender por qué deberían de estar abiertas y estamos a buen tiempo de la discusión presupuesta en septiembre. No hay mejor momento, parece que se unieron las fuerzas y hay sincronía.
–Es decir, ¿estamos en un momento coyuntural, oportuno para reabrir las escuelas?
–Correctamente, justo.
En su respuesta, González Seemann recordó que el programa “La Escuela es Nuestra”, impulsado por el gobierno federal para dotar de recursos propios a los centros educativo del país a efecto de que éstos se destinen a obras de remodelación o rehabilitación –incluidas obras de introducción de agua potable y drenaje–, plantea atender a 180 mil colegios públicos a lo largo del sexenio, con una inversión de 12 mil millones de pesos al año, un monto insuficiente que, dijo, deberá ser incrementado a efecto de solventar las necesidades del sector ante la emergencia sanitaria.
“Se tiene que redoblar el esfuerzo; mínimo, al doble, pero si se puede al triple o al cuádruple, mejor. El punto es darle solución ya… lo que ha pasado es que son esfuerzos muy intermitentes: ninguna escuela hoy cuenta con presupuesto y esa idea de que las escuelas cuenten con presupuesto debería ser una meta política en el sentido de que también les permitamos poder operar sus innovaciones, experimentar y aprender con la misma comunidad educativa, familia y estudiantes”.
–¿Habrá que comenzar clases en los lugares donde se pueda, donde haya menos rezago?
–Exacto, pero también ha habido casos exitosos donde, a pesar de los semáforos de riesgo, quizá con protocolos de cuidado adicionales, son casos exitosos…
>Las escuelas no son un centro de contagio. En investigaciones de Europa, principalmente de Inglaterra, no demuestran serlo, pero también habrá que ver cómo avanza la campaña de vacunación.
El investigador citó el tema del estado de Aguascalientes, donde las autoridades permitieron la apertura gradual de escuelas y donde el 50 por ciento del alumnado logró retomar el contacto con sus maestros y compañeros antes de cierre del ciclo escolar pasado, un fenómeno que podría suscitarse, en mayor o menos medida, en otras entidades de México a partir del 30 de agosto.
Los riesgos existen, admite; “pandemia más viva que nunca”
–¿No ven riesgos por la tercera ola de Covid 19?
–Hay riesgos, hay que reconocerlos, pero hay que disminuirlos, esa es la tarea, porque los contagios van a seguir existiendo, de eso no hay duda. El virus está y la pandemia está más viva que nunca; entonces, es poner el foco en lo importante, en todo el cumplimiento de los protocolos: el cubrebocas, la aplicación de pruebas aleatorias en las escuelas y a partir de eso ir construyendo una posibilidad.
Y reiteró que en las zonas donde los planteles no cuenten con acceso a servicios básicos pueden implementarse “Centros Comunitarios de Aprendizaje”, esta opción como intermedia que mantiene las puertas de las escuelas abiertas”.
–¿La aplicación de vacunas entre los menores de edad, es una opción?
–Es indispensable que en México se tome en cuenta esta parte de las pruebas clínicas de las vacunas, que se retome esta voluntad política que existió en algún momento pero que ha sido intermitente… para eso es necesario el recurso en términos de, por un lado, dar seguimiento a las personas en las que está siendo clínicamente probada la vacuna; en este caso, menores de edad.
>En México no se ha probado en menores de edad nada; Pfizer inició en Estados Unidos y fue de los primeros países que aprobó la vacuna para niños y creo que se podría recuperar la idea; de hecho hilarlo con los estudios y la evidencia que se tiene para trabajar e invertir en eso para tomar decisiones.
Por pandemia, niñas víctimas de abusos y depresión
El especialista indicó que durante el año y medio que los menores mexicanos han permanecido al interior de sus hogares, diversos sectores de esta población han sido víctimas de abusos físicos y emocionales, lo que se ha traducido en que el 20 por ciento sufra cuadros depresivos.
“Reconociendo el aumento del miedo, de la angustia, de la ansiedad y del estrés, (hay) poner en el centro ahora al regreso a clases, la educación mental y la salud socioemocional de los estudiantes.
“Hay un aumento de alrededor de 20 por ciento de depresión… alrededor del 20 por ciento de los estudiantes de 10 a 15 años tienen indicios de posible sintomatología de depresión; entonces, eso preocupa y hay que atenderlo: necesitamos una ruta de escuela para la atención socioemocional, formar a los docentes y que ellos tengan la capacidad de discernir hasta dónde va su responsabilidad y hasta dónde necesitan ayuda de un especialista y a partir de eso trazar una política pública y un diagnóstico con los estudiantes y asignar presupuesto para resolver el problema”.
A ello, se suma el factor de la productividad económica que disminuirá entre los niños y adolescentes afectados por la pandemia de Covid 19 en su edad adulta, señaló el experto.
“Los costos sociales se verán para el sistema en cinco o 10 años; sí, sin duda (la pandemia y sus efectos en la educación) va a mermar en la posibilidad de crecimiento en el país en términos de ingresos; sobre todo en las personas que están padeciendo la mayor cantidad de rezagos, de aprendizaje, y que están adicionalmente, muchos de ellos, teniendo algún probable de ansiedad, depresión o miedo…”.