TEXTO: Álvaro Morales
FOTOS: Carlos Villalobos
Al menos 207 establecimientos comerciales, la mayoría situados en la zona metropolitana de la ciudad de Oaxaca y en menor proporción en el resto de la región de Valles Centrales, han cerrado sus puertas definitiva o temporalmente a raíz de la crisis económica provocada por la pandemia de Covid 19.
Bares, restaurantes, centros botaneros, agencias de turismo, estéticas, librerías y tiendas de ropa, han sido los giros más afectados por la parálisis financiera provocada por la mayor contingencia sanitaria del último siglo, de acuerdo con datos otorgados a CIO Información por seis cámaras y organismos empresariales consultados al respecto.
En varios de esos casos, las empresas, dedicadas al turismo, la gastronomía, a la industria forestal e incluso a la panificación, comenzaron con la reducción de sus plantillas de trabajo, pero con el transcurso de los meses optaron por interrumpir operaciones debido a la precipitación de sus ventas y la imposibilidad de hacer frente a su gasto corriente.
Se trataban, en su mayoría, de Pequeñas y Medias Empresas (Pymes), explicó la agrupación.
Crece la informalidad laboral
En promedio, de acuerdo con el reporte recibido, cada una de esas organizaciones generaba cinco empleos formales, por lo que su colapso se tradujo en la desocupación de 600 ciudadanos, cuyo destino, en busca de su subsistencia, pudo estar en la economía informal.
“El 2020 fue un año caótico y el 2021, de inicio, va a ser bastante pesado”, lamentó Carlos Guzmán Gardeazabal, expresidente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) y presidente de Líderes Empresariales.
Lo anterior, sostuvo la asociación, se tradujo en la pérdida de alrededor de 100 empleos, pues en cada una de esas organizaciones comerciales laboraban, en promedio, ocho personas, entre personal administrativo, vendedores de tours, guías y choferes.
Mantienen las esperanzas
Algunos de los nombres de los negocios que cerraron sus puertas son Continental Istmo, Innova, Oaxaca Plus y Lescas Co, que, según la Alianza, aún mantienen la esperanza de reabrir en el transcurso de los siguientes meses.
La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope-Servitur) indicó, a su vez, que al menos 25 de sus afiliados en la ciudad de Oaxaca y zona metropolitana sucumbieron ante los estragos económicos de la pandemia.
Sin embargo, a pesar de aquellos colapsos, el dirigente consideró que las consecuencias negativas pudieron haber alcanzado a un número mayor de los 230 afiliados que aún permanecen en activo en la Canacope.
Golpe letal para centros nocturnos
Otras de las organizaciones que ha reportado afectaciones es la Alianza de Bares, Antros y Restaurantes de Oaxaca (ABARO), que contabilizó 10 establecimientos, entre centros nocturnos y discotecas, en quiebra y cerrados en el periodo de marzo a diciembre de 2020.
Entre las unidades económicas afectadas se encuentran negocios que llevaban más de 20 años en funcionamiento, como el salón de baile Candela, punto de encuentro de paseantes locales y turistas nacionales y extranjeros, y otros que contaban con una amplia aceptación dentro del colectivo popular, como el Rincón de la Alameda, precisó el presidente de la agrupación, Humberto Cervantes Rojas.
“Desde el inicio de la pandemia hasta el día de hoy son al menos 10 miembros los que han cerrado sus negocios; éramos casi 70, pero a algunos ya los hemos dado de baja”, lamentó el dirigente, quien desde mediados del año pasado ha demandado sin éxito que los centros nocturnos de la capital oaxaqueña puedan operar en semáforo epidemiológico naranja, en el que permanece el estado, y no hasta el amarillo, la fase previa al color verde.
En la ABARO, resaltó, existen casos de empresarios que tuvieron que suspender actividades de manera simultánea hasta en cinco establecimientos que eran administrados por ellos.
“Algunos piensan reabrir, pero es difícil la situación económica hasta hoy”, abundó.
Una estrategia que han emprendido los dueños y socios de ese tipo de negocios, es solicitar un cambio de licencia, de centro nocturno a restaurante bar, con el objetivo de que la autoridad municipal los deje operar en riesgo naranja, pues la venta de comida es una justificación para argumentar que es un giro de mayor prioridad.
Las rentas al alza
Por su parte, la organización Comerciantes Establecidos de Oaxaca (CEO) reportó el cierre de 30 negocios que se ubicaban en el Centro Histórico de la capital.
La organización, que durante julio pasado llevó a cabo diversos tipos de movilizaciones en el centro de la ciudad, con el objetivo de que las autoridades permitieran le reapertura de sus unidades económicas, indicó que los negocios no tuvieron recursos para afrontar el pago de rentas, pues quedaron colapsados ante la falta de operaciones.
En ese sentido, CEO puntualizó que mientras el gobierno dejó operar a los grandes centros comerciales durante los meses de aislamiento teóricamente total (marzo-julio), el trato no fue igual para sus militantes, quienes fueron amenazados con recibir multas e incluso iniciar en su contra procedimientos administrativos si no acataban las disposiciones de sanidad.
Lo anterior, se ha traducido en que muchos de los espacios abandonados por los establecimientos oaxaqueños, como es el caso de la tienda La Lagunilla, hoy sean ocupados por tiendas nacionales o transnacionales.
Mientras tanto, la Alianza Empresarial y Comercial de Oaxaca (AECO) informó que al menos una decena de sus afiliados también tuvieron que suspender actividades debido a que no pudieron costear el pago de los arriendos.
Al igual que CEO, la AECO aglomera a decenas de establecimientos que tienen su centro de influencia en el Centro Histórico y la periferia de la ciudad de Oaxaca.
Y viene el semáforo rojo
El número de establecimientos colapsados podría incrementarse en el transcurso de las siguientes semanas, en caso de que las autoridades federales y estatales decidan regresar al estado al semáforo rojo, debido al aumento de casos de Covid-19.
Hasta el siete de enero, seis de los ocho hospitales dedicados parcial o totalmente a la atención de casos de aquella enfermedad en la zona metropolitana, permanecían saturados; el resto, disponían únicamente del 50 por ciento de capacidad de atención.
“Golpearía a todos los sectores; de regresar al semáforo rojo, estamos hablando de que las actividades no esenciales serán minimizadas”, dijo Carlos Guzmán, de Líderes Empresariales.
–¿Ustedes estarían en contra de que se regresara a semáforo rojo?, cuestionó CIO Información.
–Estamos en contra de la enfermedad, pero (el color del semáforo) no depende de nosotros. Tendremos que acatar, no tenemos que desacatar una solución al respecto.