Sin lugar a dudas, una de las propuestas que más llamó la atención del presidente electo, fue la enfocada en materia educativa, en la que Obrador propone una educación superior gratuita para todos. La idea en principio suena fabulosa y la solución para acabar con el analfabetismo, ¿Pero es factible? ¿Ésta es la clave para encaminar a México hacia su máximo desarrollo y por fin entrar en el selecto grupo de países del primer mundo? La respuesta sería sí, si queremos ver las cosas de color rosa, pues lo cierto es que esta propuesta da mucho en que pensar… honestamente hay tantos contras como pros en intentar cumplir este desafiante reto.
Uno de los principales problemas es la saturación de las escuelas. Al anularse los exámenes de admisión (tal cual el presidente electo plantea) habría una masiva cantidad de personas ingresando a universidades que ya de por sí están a tope. Esto sin tomar en cuenta la comunicación docente-alumno, la cual se vería afectada tras el aumento de la población estudiantil en cada aula. AMLO lo sabe y tiene un plan bastante cuestionable para evitar esto.
La solución que plantea Obrador involucra un muy alto costo en el sector educativo. Su idea es crear más de 100 universidades durante su mandato. Aún no se sabe como planea lograr tal hazaña, lo cierto es que de realizarse esto, el país quedaría aún más endeudado, pues construir y mantener tantas escuelas no es nada fácil. Ahora bien, retomando la propuesta mencionada durante el período de elecciones acerca del apoyo educativo mediante becas de aproximadamente $2,400 a todos los estudiantes, esto significaría una inversión de 110 mil millones de pesos, lo cual podría poner en números rojos la economía del país. Al invertir tanto en la educación dejan de lado otro punto aún más importante: el trabajo.
Lo cierto es que, de lograrse la propuesta de nuestro próximo presidente y cualquiera pudiese ingresar a una universidad, no significaría que al egresar y titularse, los empleos ya estarían esperando por nosotros, sino todo lo contrario, habría aún más profesionistas sin empleo. Es devastador pensar que en México solo el 32.1% de la población tiene una carrera y aún así no consigan trabajo. Ahora bien, si este porcentaje aumenta, también se elevaría el número de profesionistas desempleados. Esto afectaría psicológicamente de manera potencial la actitud emprendedora de los mexicanos.
Es por eso que antes de aumentar la cifra de universidades y la cantidad de alumnos en estas, se debe incrementar fuentes de empleos, pues de nada serviría una persona con un título universitario sin un trabajo. Para prueba de esto, tenemos el caso de Venezuela, que es el 3° país latinoamericano con un mayor porcentaje de profesionistas, con una taza del 78% y sin embargo esta pasando por una de las peores crisis vistas en un país latinoamericano, aún así hay que tener esperanza en que Obrador logrará sobrellevar todo esto y podrá incrementar no solo la cantidad de universidades sino también el número de trabajos, claro está, esto no es solo responsabilidad de él, sino deber de todos los mexicanos hacer que esto funcione, por el bien de México y de todos.