Ciócrates
Entre tantos buenos augurios presumidos en cadena nacional y escenarios catastróficos advertidos en televisión local, hoy los oaxaqueños se pelean unos con otros, no hay espacio para el análisis o el razonamiento, la desesperación ha provocado el acto más triste de rebeldía, que poco a poco cobra más y más vidas en la entidad.
Y es que en un escenario en el que el titular de los Servicios de Salud, Donato Casas Escamilla, alertó a los oaxaqueños sobre que la necedad de salir a las calles y omitir el distanciamiento social ha ocasionado la saturación de dos hospitales por casos de COVID-19, el gobernador, Alejandro Murat y el presidente, Andrés Manuel López Obrador, le refutaron gravísimamente señalando que en Oaxaca los habitantes han acatado las medidas y que en algunos municipios pueden preparar el levantamiento de cuarentena.
Nada más lejos de la realidad cuando el subsecretario de Salud federal, quien día con día informa sobre el avance de la pandemia en México, Hugo López-Gatell, explicó que en Oaxaca el pico de contagios aún no se registra, y posteriormente el subdirector de Salud local, Juan Carlos Márquez Heine, señaló que será a finales de junio e inicios de julio cuando finalmente se espera que los contagios y muertes disminuyan en la entidad, sólo después de alcanzar, quizá, más de 2 mil casos y 200 decesos.
Aunque el desprestigio empañe, la Sección 22 fue una de las primeras organizaciones que alzó la voz frente a la posibilidad de la reanudación de clases, y en oposición, como siempre, a las instrucciones gubernamentales, señaló que los maestros del Sindicato no regresarán a clases hasta que se garanticen las medidas necesarias; también 23 autoridades de la Unión Liberal de Ayuntamientos de la Sierra Norte, emitieron un posicionamiento asegurando que en sus territorios la cuarentena continuará hasta mediados de junio, pues saben que la situación más grave está por comenzar en Oaxaca.
En ese escenario, la autoridad federal y estatal, cambiaron el discurso: Las clases y actividades solo se reanudarán en los municipios libres de contagios sí los maestros, padres de familia y ediles, así lo deciden, después del 1 de junio.
Derivado de ello, los usuarios de redes han caído en un fuerte intercambio de opiniones sobre si la pandemia apenas tomará su auge en Oaxaca o bien, ya todo está pasando, y ojalá solo se tratara de rebeldías digitales, pero no, en la entidad cada vez más gente sale a las calles, y no solamente se observa a comerciantes correteando a inspectores que buscan clausurar comercios no esenciales, sino que los oaxaqueños llegan al punto de romper las cintas de seguridad en los parques públicos para sentarse a convivir, en su afán de continuar con la “vieja normalidad”, misma que Gatell ha asegurado… no volverá nunca.
Tan solo en 17 días de mayo, la entidad registró 49 fallecimientos y 278 contagios, y en esta semana se reveló que el COVID-19 ya está golpeando a aquellas personas catalogadas mundialmente como los héroes con bata blanca, sí, los médicos, enfermeras y demás personal de la salud, pues hasta el corte de sabado, 94 trabajadores estaban infectados.
Lo mismo en el gremio policíaco, pues también el sábado, los elementos de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez denunciaron que las autoridades quieren ocultar 7 casos de uniformados infectados con el virus, y aunque horas después el Ayuntamiento envió un comunicado negando tal afirmación, sí admitió que hay policías en aislamiento por síntomas del COVID-19.
Si bien es cierto que las condiciones económicas de los oaxaqueños no son aptas para enfrentar una pandemia, también es cierto que la incredulidad ha ocasionado que las medidas de sana distancia y uso de cubrebocas sean casi inexistentes entre los ciudadanos, lo que se puede observar, por ejemplo en el Mercado de Abastos, lo que inevitablemente podría hacer realidad las cifras estimadas en el pico de la contingencia para la entidad, miles de contagios y cientos de fallecidos para el próximo mes.