Rodrigo Islas Brito
“Quiero decirle a mi pueblo, aquí y allá, que no hay nada que temer”, dijo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en respuesta las declaraciones vertidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre que su gobierno está en trámites para declarar a las organizaciones criminales de narcotraficantes mexicanos como terroristas, con lo cual el gobierno de aquel país expandiría su rango de acción e intervencionismo en México.
En su conferencia mañanera de hoy, ante la insistencia de la prensa, Obrador aseguró no querer polemizar ahora, ni prácticamente en lo que resta de esta semana sobre el tema en virtud del respeto que siente del hecho de que mañana se celebra el día de acción de gracias en Estados Unidos. “Cooperación si, intervencionismo no”, se limitó a decir el mandatario sobre las condiciones que deben privar en la relación de combate al crimen organizado entre Estados Unidos y México.
Obrador aseguró que será el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, quien tratará el tema con los medios de comunicación y con el propio gobierno de los Estados Unidos cuando así él lo considere conveniente. “¿Yo que cosa puedo agregar?”, preguntó el presidente a la prensa.
Tratando otros temas antes y después como la celebración en la explanada del zócalo de la Ciudad de México del primer año de su gobierno o el hecho de que en la inversión con dinero de la iniciativa privada por 859 mil millones de pesos, solo el quince por ciento de esa inversión este concentrada en la zona sur- sureste del país.
“Puede ser, todavía falta, son paquetes. Hay que tomar en cuenta que por otro lado la inversión pública hoy está enfocada al sur sureste como nunca en la historia”, expresó Obrador, recordando que antes no era así, como por ejemplo con PEMEX, donde sus directivos preferían ir a hacer búsquedas de petróleo al norte del país, antes que al sur, donde pudieron haber encontrado más de este combustible, todo por el simple hecho de que era en el norte de donde se podían hacer de contratos millonarios para si mismos.
De los señalamientos del INEGI de que la economía mexicana sí estuvo en recesión técnica entre finales de 2018 y la primera mitad de 2019, con una nula tasa de crecimiento en el tercer trimestre de este año, Obrador repitió su “vamos bien”, pues aseguró que hoy en el país se generan empleos, se aumentan salarios, el peso no se ha devaluado, el consumo está creciendo y el comercio exterior también.
Dijo que con base a estos, sus propios indicadores, puede decir que aunque la economía pueda estar destinada en su crecimiento, hoy existe una mejor distribución del presupuesto, lo que está generando bienestar.
Antes señaló que hoy en las universidades públicas en México se tiene que buscar que haya honestidad y buen manejo de fondos públicos, pues muchas malas administraciones universitarias todo el tiempo se han dedicado a pedir más dinero de un presupuesto que nunca transparentan con base a chantajes.
Al inicio de la conferencia, se hizo pública la faceta del programa Paisano, del que se anunció que tres millones de mexicanos migrantes regresaran a visitar su país esta navidad, por lo que habrá diez mil informadores en cuatro puntos fronterizos y 18 ciudades del país atendiéndolos y mil elementos de la Guardia Nacional procurando su seguridad.
Un reportero le dijo entonces que el presupuesto del próximo año había eliminado la partida para repatriar los cadáveres de los mexicanos que mueren en Estados Unidos. El presidente dijo que no estaba seguro si eso era cierto, pero que sí lo era, daría las instrucciones para que aquello se echara atrás.
“Hemos avanzado mucho. Voy a necesitar un año más para dejar sentadas las bases para la transformación del país”, dijo como adelanto de lo que dirá en la fiesta que presidirá el domingo, observando que viene en marcha la aprobación constitucional de una Constitución Moral para un país en donde el tan comentado mal humor social, aseguró que ya no existe más. “No hay decepción, lo he constatado en mis giras. Mi optimismo es sostenido”, resumió el jefe del estado mexicano que está por cumplir un año en el cargo.