Por José Manuel Luis Vera
Hace unos días el Senado de la República rechazó por segunda ocasión la terna propuesta por el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, para ocupar los cargos de integrantes de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), por considerar que ninguno de las y los candidatos cumplía con el perfil y experiencia requeridos.
A pesar que quedó en evidencia la poca o nula experiencia de los aspirantes para ocupar tan importante encomienda, el jefe del ejecutivo federal, hizo uso de la facultad contenida en el artículo 6 de la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia Energética, y designó de manera directa a Luis Linares Zapata, Norma Leticia Campos, José Alberto Celestino y Guadalupe Escalante, como los nuevos miembros de la CRE.
Sin duda la designación directa hecha por López Obrador se encuentra dentro de la legalidad, pero no dentro de la legitimidad, ya que las comparecencias en el senado son prueba palmaria que los ahora comisionados, no tienen la capacidad para ejercer el cargo con eficiencia y eficacia.
El problema de capacidades y aptitudes no solo se da en el campo del servicio público como tal, sino también en el ámbito político. Esto ha quedado descubierto con las pifias que han cometido muchos senadores, diputados federales y locales, al momento de presentar iniciativas de ley sin sustento jurídico, o que afectan el interés público, económico, social, etcétera; que ha hecho que en más de una ocasión tengan que retractarse de las mismas. Hubo incluso un senador que propuso, al menos públicamente, la desaparición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Así las cosas.
Lo anterior abre el debate sobre la necesidad de establecer en la constitución y en las leyes secundarias, la obligatoriedad de que los candidatos a ocupar el cargo de presidente de la república, senador, diputado federal, hasta diputado local, cuenten con algún grado de estudios profesionales.
Un reportaje hecho por el periódico Excelsior en el año 2018, reveló que 46% por ciento de los diputados federales que integran la actual LXIV Legislatura, no cuenta con un título profesional.
Ni nuestra Carta Magna ni la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales exigen requisitos de escolaridad para ser presidente de la república, senador o diputado federal, es más, ni siquiera piden que sepan leer y escribir. Por ello, en el 2017 la Senadora del PAN, Sonia Rocha Acosta, presentó una iniciativa de reforma a la constitución federal, para hacer obligatorio que senadores y diputados, acrediten contar con la educación superior, así como título y cédula profesional; la cual fue muy bien recibida por un sector de la sociedad, pero no así por el sector político.
Los tiempos y los retos actuales requieren y exigen el profesionalismo político, no bastan las buenas ideas, la buena disposición o la honestidad de quienes aspiran a dirigir el rumbo de este país, es necesario el rigor técnico para gobernar y legislar bien.
Es de gran importancia contar con políticos profesionales, que cuenten con las habilidades y competencias que les permitan ejercer el poder bajo principios democráticos, fortalecer a las instituciones, atender las demandas y planteamientos de la sociedad y proteger los intereses de nuestro país.
Es cierto que no con el hecho que un representante popular tenga estudios superiores se erradicará la corrupción, las malas prácticas, ni la incompetencia, pero creo, habremos dado un paso importante hacia una democracia de mayor calidad.
Sin duda, habrá muchos ciudadanos que defenderán el derecho del pueblo a decidir quién será su representante, independientemente de su preparación académica, pero también estoy seguro que muchos coincidirán en la necesidad de que, nuestros gobernantes, se encuentren profesionalmente preparados para el buen desempeño en el ejercicio del cargo, ya que sus decisiones benefician o afectan a todos.
Concluyo mi desahogo con la siguiente pregunta:
¿Se debería reformar nuestra constitución y leyes secundarias para obligar que el presidente de la república, senadores, diputados federales y locales, cuenten con una preparación académica a nivel profesional?
Usted tiene la última palabra.