Rodrigo Islas Brito
En el estado de Oaxaca resulta vital que se empiece a legislar ya en el sector de la salud mental, pues actualmente un importante número de enfermos mentales en la entidad (que aun ni siquiera están oficialmente censados) no reciben una atención médica adecuada, ya sea por la falta de acceso a los servicios de salud o por un inadecuado diagnóstico por parte del llamado personal de primer nivel de atención. A lo que se suma una falta total de conciencia de la mayoría de los pacientes y sus familias acerca del mal mental que padecen y en consecuencia un desconocimiento sobre el derecho que constitucionalmente les asiste en la protección de su salud.
Así lo analiza la diputada local por Morena, Migdalia Espinoza. Pondera que el establecimiento de normativas legales actualizadas en el tema son necesarias pues los trastornos mentales representan una gran proporción de los años de vida potencialmente perdidos por la discapacidad.
Para la diputada estas mejoras deben abordar puntos neurológicos como el establecimiento de instalaciones y servicios de salud mental de alta calidad con esencial protección a los derechos humanos y con la verdadera vocación de ofrecer un verdadero tratamiento médico, o la integración de personas con trastornos mentales a la comunidad así como una óptima promoción de la salud mental en la sociedad.
“Nuestra ley estatal de salud debe adoptar ya las definiciones y criterios establecidos y vigentes por la Organización Mundial de Salud”, apunta la diputada sobre un tema respecto al que ya ha propuesto a la 64 legislatura las reformas de ley correspondientes. La legisladora asegura que hoy todas y todos los oaxaqueños tienen derecho a la salud mental.
“La prevención y atención de trastornos mentales y del comportamiento debe basarse siempre en el conocimiento de los factores que afectan la salud mental, en la causas de las alteraciones de la conducta y en los métodos de prevención y control de enfermedades mentales”, explica Espinoza.
Tan solo desde 2017 diversos reportes periodísticos han venido dando cuenta que por ejemplo el Hospital Psiquiátrico “Cruz del Sur”, con casi 57 años de existencia, ha requerido y sigue requiriendo de rehabilitación y atención urgente para mejorar la atención que reciben sus pacientes, pues el hospital mental ha venido operando desde hace por lo menos un lustro con menos de un 60 por ciento de su estructura original y un abasto de medicamentos que se ha llegado a reportar incluso por debajo del cincuenta por ciento.
Con una demanda de atención que en seis años creció al cien por ciento y contradictorias reducciones de camas disponibles en medio de dos pabellones que desde mucho antes del 2017 ya requerían trabajos de remodelación en un lugar donde se atienden a pacientes aquejados por trastornos psicóticos, esquizofrenia y otros trastornos por ansiedad, depresión y consumo de drogas duras.