Sepultó Peimbert casos de tortura en Oaxaca

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Ivonne Mateo

El Comité de Defensa Integral de los Derechos Humanos “Gobixha” (Código DH) identificó 84 casos de tortura y malos tratos en 120 expedientes que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) inició entre 2017 y 2018, y de los cuales, el organismo defensor había clasificado apenas 15 como casos de tortura.

El informe “Impunidad y Negación de la Tortura en Oaxaca” que analiza este fenómeno durante los últimos dos años de Arturo Peimbert Calvo al frente de la DDHPO detalla que los expedientes revisados por la organización civil solo corresponden a las oficinas centrales en la ciudad de Oaxaca y, a las defensorías regionales de Tehuantepec y Juchitán, por lo que se plantea que haciendo la revisión de todas las defensorías regionales, el número de casos de tortura no clasificados incrementaría.

De acuerdo con la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas y Degradantes (LGPIST), el delito de tortura lo comete el particular o servidor público que intervenga o cause afectaciones físicas o psicológicas, o realice procedimientos médicos o científicos sin su consentimiento a una persona con un fin en particular. Mientras que el delito de Tratos y Penas Crueles Inhumanas y Degradantes (TPCID) lo comete el servidor público que en el ejercicio de su cargo, como medio intimidatorio, como castigo o por motivos basados en discriminación, veje, maltrate, degrade, insulte o humille a una persona.

Codigo DH explica que para la realización del informe se solicitaron los expedientes sobre tortura, TPCID, detención arbitraria, abuso policial en general, y negligencia médica, pues resalta que en este tipo de expedientes son en los que se presentan hechos de tortura o malos tratos de manera más frecuente, pero que en muchas ocasiones quedan clasificados como otro tipo de violación a los derechos humanos.

El detalle, la organización refiere que de los 84 expedientes revisados y reclasificados de los años 2017 y 2018, el 58 por ciento fueron casos de tortura, mientras que el 42 por ciento fueron casos de TPCID. De esos expedientes, la Defensoría tenía contabilizados únicamente 3 como tortura y 12 como TPCID.

Asimismo, explica que esta información se localizó, en la mayoría de los casos, en los testimonios de las víctimas y en menor medida en la descripción de lesiones o secuelas psicológicas y físicas, si tal dato existía en el expediente.

Cabe resaltar que ese tipo de irregularidades se revelaron en un primer momento cuando Código DH detectó casos de tortura que nunca fueron reconocidos como tal por el ex titular de la DDHPO, como los registrados en Asunción Nochixtlan el 19 de junio del 2016, cuando elementos de Seguridad Pública hicieron uso excesivo de la fuerza al desalojar un bloqueo.

“Me pisaron la cabeza, se sentaron en mi cuerpo, en mi espalda, me pusieron las botas en mi cabeza. Se iban burlando, llevaban el escudo, lo iban jugando, lo iban azotando en la espalda”, testificó una persona después de los hechos; “Me metieron el tolete por debajo de la blusa y me lo pasaban por el cuerpo. Me decían que me desnudara pero yo les dije que no me iba a desnudar y me golpearon”, denunció una víctima más.

En ese contexto, Código DH exhibe que existe un subregistro considerable de casos de tortura por no registrarse detalladamente, o por no querer nombrar a la tortura como un hecho que ocurre de manera cotidiana en Oaxaca, lo que contribuye a la invisibilización del fenómeno y a la impunidad del mismo, que a su vez impacta en la credibilidad de las instituciones impartidoras de justicia e incentiva la no denuncia de los hechos.

Ante ello, la organización exhorta a la DDHPO a promover la adecuada documentación de los casos; dar seguimiento puntual a las autoridades con mayor número de quejas e impulsar campañas para la difusión de los derechos humanos dirigidas a diversos sectores de la población, abordando el rechazo a la tortura como un método de investigación y con cualquier otro fin.