¿Cursos para hackers o autonomía tecnológica para comunidades de Oaxaca?
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Rodrigo Islas Brito
“¿Cursos para hackers?, no señor, esto es autonomía tecnológica”, comenta Adrián López Angulo integrante de la organización Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad, AC, sobre el taller de programación impartido en el Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPOS) de la ciudad de Oaxaca. El activista subraya que hoy la figura del hacker también es un ente de pensamiento comunal con la capacidad y obligación para ejercer y compartir su derecho al software libre.
Se le comenta a propósito del mencionado taller poblado por mujeres y hombre provenientes de distintas comunidades de Oaxaca, Pueblas y Morelos, que el conocimiento promedio que hoy se tiene sobre el hacker va sobre que este o es millonario o es un lumpen, sin ningún tipo de pensamiento individual, Angulo apunta que estos son los tiempos en los que se debe ir más allá de conceptos manidos.
“Cuando empezaba a relacionarme con estos temas y me decían hacker, yo solo pensaba en lo que había visto en los noticieros y en las películas de espías. Pero la verdad es que el concepto va más allá de la tecnología. Hackear también se refiere a migrar las cabezas, antes de migrar los equipos de algún tipo de software”, comenta Angulo.
Razona que si un niño de cinco años de una comunidad tiene acceso a un aprendizaje digital, su manera para enfrentar el mundo de los próximos cuarenta años será completamente diferente que si no la tiene. Sustenta que hoy a los niños se les limita a ser esclavos de una aplicación en lugar de explorar su habilidad para desarrollar ellos mismos un programa o un juego.
“Queremos que sean desarrolladores, que todos podamos serlo. Hoy ya es posible y muy necesario pasar de ser usurarios a ser creadores de nuestras propias tecnologías. En las comunidades llevan toda la vida creando sus propios medios, ¿porque no pensar en ese tipo de autonomía?”, pregunta y declara el entrevistado.
“Hackear la mente para después poder hackear los equipos y darle un sentido propio”, sostiene Angulo asegurando que lo que acaba de decir se encuadra dentro de un concepto de autonomía en donde en las comunidades, los y las jóvenes plantean crear ya sus propias redes sociales comunitarias
Cuenta que todo inició en el 2012 cuando un conglomerado de organizaciones sociales en las que se incluye Redes y las oaxaqueñas Ojo de Agua Comunicación y Rizomática comenzaron a pensar en un proceso de formación en las comunidades respecto a su autonomía tecnológica y de medios masivos.
Con la acción- reacción se fue consolidando un espacio llamado Tequio comunitario, un diplomado para formación de técnicos y técnicas indígenas que enfrentaran problemáticas como las que se presentan en las radios comunitarias que a veces dejaban de funcionar por la existencia de un simple cable quemado o roído
En 2016 y 2017 se conformó una primera generación de este taller con egresados y egresadas provenientes de Puebla, Oaxaca, Michoacán y Chiapas. Todo llevó al taller de programación que tuvo lugar en CEPOS en días pasados hecho con el propósito de darle herramientas a sus alumnas y alumnas para genera un Intranet en su comunidades, con servidores off line y contenidos propios y pertinentes.
Angulo y la también activista, María Álvarez Malvido, llegaron a la organización del taller en base a preguntar cómo hacerle y a involucrar a agentes cercanos al activismo digital que hoy se significa en el mundo como una lucha contra el feroz totalitarismo.
“De ahí surge la idea de hacer un Tequio Internacional apoyado por la Unión Internacional de Comunicaciones comunicación para la vida”, comenta López Angulo sobre un Campamento de Tequio Internacional que hace unas semanas se celebró en Cuetzalan, Puebla y este curso sobre autonomía tecnológica que se ha llevado a cabo en el Cepos Media Lab adscrito a la sección 22 de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (CNTE)
El entrevistado resalta que hoy la independencia de recursos frente a poderes y autoridades que cada vez se conciben a sí mismas más hegemónicas, resulta vital. “El rechazo a las tecnologías en las comunidades es luego mucho un no, no por no querer hacerlo, sino por creer que no se puede hacer, o que la tecnología necesariamente llegará a debilitar a los lazos comunitarios”, enuncia el joven activista y facilitador.
“Pero luego vamos mirando que no es tanto el concentrarnos en un aparato lo que nos debe preocupar ahora, sino en el pensar que con estas nuevas tecnologías se tienen que promover cosas y preceptos que tengan que ver con nosotros y con nuestra búsqueda de mantenernos en un orden de las cosas que tiende a arrinconarnos antes que consultarnos”, comenta.
Angulo apunta que eso lo saben las nuevas generaciones y que por eso están buscando proveer a las tecnologías de un uso más identitario, lo cual resulta fundamental en un tiempo en que pareciera que son las tecnologías las que nos están individualizando y desviando de nosotros mismos y en el que la tecnología de información y comunicación hoy se ve más que nada como una mercancía.
Apunta que un sentido a seguir creando vida es lo que se busca, y más con una violencia y una imposición de mega proyectos de infraestructura y extractivistas que hoy a los pueblos originarios solo los imaginan de mera escenografía de crímenes humanos y ambientales
“La estructura del estado nunca ha estado en equilibrio con la estructura de las comunidades. En la violencia desbordada que hoy se vive en el país, en el asesinato y persecución de defensores del territorio y de derechos humanos, en la necesidad de reconstruir ante todo este infierno el tejido social a partir de los medios de comunicación, es a donde va nuestra apuesta”, finaliza Adrián López Angulo hablando sobre hacer comunidad tecnológica, en una era de cuarentenas mundiales y sus subsecuentes caídas de mercados financieros también mundiales.
