Comienzan campañas federales: ¿Qué se elige y por qué son tan trascendentes?
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Álvaro Morales
En medio de la pandemia de Covid 19, con los pronósticos apuntando a una tercera ola de contagios, mientras la campaña de vacunación avanza entre señalamientos de desorganización y uso electorero por parte de Morena, este cuatro de abril dieron comienzo las campañas federales de cara a las elecciones del próximo seis de junio.
Catalogada como la elección más grande de la historia, debido a su empalme con las votaciones intermedias locales, este proceso federal definirá a los 500 integrantes de la próxima 65 legislatura en el Congreso federal, lo que en el caso de Oaxaca se traducirá en la designación en las urnas de 10 diputados distritales por el método de mayoría relativa (voto directo) y un número no determinado por medio de representación proporcional (plurinominales).
Para el Poder Ejecutivo federal, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, el actual periodo electivo es indispensable para mantener el control de la Cámara Baja del Congreso de la Unión, pues de la alianza con este poder autónomo depende y dependerá el éxito de su plan de gobierno en sus últimos tres años.
Morena, en la actualidad, mantiene bajo su poder 257 curules, que representan al 51 por ciento de los espacios disponibles en la Cámara Baja del país, pero si se suman los lugares que ocupan sus aliados, el Partido del Trabajo (PT), Encuentro Social (PES) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), su dominio se vuelve aún más avasallante, pues el PT ostenta 47 curules, Encuentro Social 19 y el PVEM 11.
Juntos, Morena, PT, Encuentro Social y PVEM, cuentan con 334 de las 500 diputaciones, suficientes para impulsar o censurar cualquier normativa que busque beneficiar o afectar el proyecto lopezobradorista.
Gracias al control que el grupo político de López Obrador mantiene en el Congreso federal, el mandatario ha podido modificar la Constitución y diversos ordenamientos según sus intereses durante los últimos tres años, como han sido los casos de la contra reforma educativa o la recientemente promovida reforma a la ley eléctrica.
Una de las primeras reformas que pusieron el ojo en los legisladores morenistas fue la que ayudó al escritor Paco Ignacio Taibo II a asumir formalmente la dirección del Fondo de Cultura Económica (FCE), luego de que se modificara la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, que le impedía hacerse del cargo por no ser mexicano de nacimiento y tampoco haber desempeñado cargos de alto nivel administrativo.
Taibo II nació en Gijón, España, y de niño se mudó a México, donde se naturalizó.
No es todo: los legisladores morenistas mantienen en cartera otras reformas que han sido catalogadas como prioritarias por el Poder Ejecutivo, como son reformas pendientes a la Ley de Hidrocarburos, cambios en busca de igualdad salarial y modificaciones a la Constitución en materia de igualdad sustantiva.
Otra de las modificaciones que permanecen detenidas es la de la Ley del Banco de México, con la que se pretende obligar a aquella entidad a comprar dólares en circulación que no pudieran reintegrarse al sistema financiero, una situación que de acuerdo con diversos especialistas podría terminar beneficiando al crimen organizado; también resalta otro proyecto, el que pretende eliminar la subcontratación laboral (outsourcing).
Una derrota en las elecciones del seis de junio o la pérdida de curules, restaría poder a Morena e incluso podría desembocar en que las enmiendas que pretende llevar a cabo terminen por ser bloqueadas por la oposición (PAN-PRD-Movimiento Ciudadano y en menor medida el PRI).
Con el control del Congreso, el Presidente y Morena también pueden determinar qué personajes son electos como magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) o de órganos como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación o la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Con esa potestad, Morena y sus aliados han dejado entrever en múltiples ocasiones sus intenciones de llegar a modificar si no es que desaparecer la ley que regula al Instituto Nacional Electoral (INE), al que acusan de haber legitimado prácticas irregulares, como el fraude electoral, presuntamente promovidas durante el periodo en que el PAN y el PRI permanecieron en Los Pinos, entre 2000 y 2018.
Si deseara materializar tal modificación, ésta deberá promoverse durante la 65 legislatura, una vez concluido el actual proceso electivo.
Mantener el dominio de la Cámara Baja es sustancial no sólo en materia legislativa, sino política, de cara al proceso electoral de 2024, el cual definirá al nuevo presidente de México, el sucesor de Andrés Manuel López Obrador.
Actualmente, el partido de oposición con mayor presencia en el Congreso federal, es Acción Nacional, que ostenta 78 curules; el PRI, semialiado de Morena, con 48; Movimiento Ciudadano, con 26, y el PRD, con 11; en total, 163 espacios que significan un contrapeso para Morena, pero no el necesario para incidir en el rumbo de México.
Articulada por un grupo empresarial que encabezan Claudio X González y el presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, el PAN, PRI y el PRD ha fraguado una alianza llamada Va por México, cuya intención es, justamente, quitarle presencia a Morena e impedir que se consolide en los estados del norte del país, donde registra menor nivel de aceptación.
