La huella de Toledo en el centro penitenciario psiquiátrico de Oaxaca

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TANIVET, Oax. (apro).- Con rostros inexpresivos, casi sin articular palabra, miradas perdidas y movimientos autómatas, así conviven 88 internos del Centro Penitenciario Especializado en Pacientes Psiquiátricos.

Sus trastornos mentales, depresiones e intentos de suicidio han mermado la salud de al menos a 60 internos que emplean su tiempo en gallineros y huertos sustentables impulsados por el artista plástico Francisco Toledo en ese Centro Penitenciario, así como en el área femenil del penal de Tanivet y en la dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes (antes Consejo Tutelar de Menores).

Con almas rotas y abrumados por el remordimiento de haber causado la muerte de algún familiar –muchos están recluidos por el delito de parricidio–, violado a sus propias madres o cometido algún ataque, influidos por los efectos de alguna droga o por perturbación mental, ahora centran su tiempo en el cuidado del huerto y las gallinas.

Con su habitual uniforme color beige o caqui, y una camisola donde sobresale el número que los identifica, unos internos deambulan por el patio, otros elaboran bolsas de plástico casi de manera mecánica, algunos más hacen balones, hay otro que lee y los demás cuidan de las gallinas o las verduras.

Toledo, omnipresente

Hay tierras que parecen no ser fértiles, pero la constancia y la confianza hacen que todo florezca y que las semillas sembradas crezcan gracias a la dedicación, como sucedió en el Penal Femenil de Tanivet y en el Anexo Psiquiátrico, sitios donde el maestro Francisco Toledo, a través de Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB), inició los proyectos de huertos comunitarios y gallineros.

Aunque Toledo ya no se encuentra físicamente, la semilla que sembró sigue creciendo.

Desde hace varios años, Toledo se preocupó por apoyar en la reinserción social de las personas que se encontraban internas en los centros penitenciarios.

Cotidianamente donaba libros a las bibliotecas de los penales y hace cuatro años comenzó el proyecto de los huertos comunitarios, primero en la Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes (DEMA) y después en el Penal Femenil de Tanivet. Éste, a petición de las internas, se complementó con un gallinero que inicialmente tuvo 42 aves y recientemente cuenta con 100, de las que diariamente se recolectan entre 45 y 50 huevos, lo que permite a las personas privadas de su libertad generar un recurso económico.

En el caso del gallinero del Anexo Psiquiátrico, tienen 62 aves y diariamente recolectan 45 huevos.

En el huerto se cultivan diversas hortalizas del interés alimenticio de las internas, como jitomate, tomate de cáscara, betabel, cebolla, zanahoria, pepino, lechuga, acelga, cilantro, calabaza y elote, entre otros.

En estos espacios las internas producen abono y biofertilizantes orgánicos para la nutrición saludable de los cultivos; además, el control de plagas y enfermedades lo realizan con técnicas de control biológico, lo cual abona a mejorar la salud de los cultivos y de las mismas internas.

La producción obtenida en este huerto es consumida por las trabajadoras y comercializadas dentro del penal, y algunos excedentes se comercializan en la tienda del IAGO, por temporadas y disponibilidad.

El huerto comunitario cuenta con las facilidades de la Secretaría de Seguridad Púbica y de la Subsecretaría de Prevención y Reinserción Social.

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