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Humberto Ferrusca

OPINIÓN | SIN CONCESIONES

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Por Humberto Ferrusca

Quien siembra truenos, cosecha tempestades…

Dicho en breve, “el pueblo” es sinónimo de pluralismo, “el pueblo” es en realidad una sociedad vasta y heterogénea. Son las instituciones políticas todas, los órganos representativos en su conjunto, los depositarios legítimos del mandato y la soberanía popular.

Las condiciones regionales, sociales, culturales, económicas y políticas no nos permiten suponer siquiera la posibilidad para la construcción de una utopía híper mayoritaria o de una sociedad orgánica donde el pueblo habla en tono uniforme, a través de un solo intérprete. Y todo intento para volver uniforme este país múltiple, está condenado a provocar nuevos conflictos o la quiebra de relaciones federales e institucionales sobre las que descansa la estabilidad política, el poder y la legitimidad del Estado, incluyendo, por supuesto, del poder ejecutivo federal.

Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

Parece que en esta administración el pluralismo, que es en sí, el generador de los
regímenes democráticos es el enemigo fundamental a vencer en la ruta que
aparentemente traza el presidente López, la muestra final de una serie de posibles
ejemplos que en un poco más de 120 días nos ha dado, es la renovada propuesta de las cuatro ternas para integrar a cuatro nuevos comisionados de los siete que integran la Comisión Reguladora de Energía, en una primera propuesta el ejecutivo envió igual, a cuatro ternas respecto a las cuales el Senado resolvió que los candidatos no cubrían los requisitos legales y/o no contaban con los conocimientos necesarios para ocupar esos cargos; el presidente debía mandar nuevas ternas pero resolvió mandar a 11 de los 12 que originalmente fueron descalificados para ocupar esos cargos, y si el senado no determina de esas “nuevas ternas” a quienes serán los cuatro nuevos comisionados, entonces el titular del ejecutivo los designará, es decir que más allá de la idoneidad de sus propuestas lo fundamental es que sean quienes él determine, sean o no capaces y que los criterios colegiados del legislativo sean mediante una interpretación discrecional de la ley, simplemente desechados.

Importa fundamentalmente que los integrantes de ese órgano regulador cuenten con
capacidad probada, que colaboren en la institución privilegiando su autonomía técnica, operativa y de gestión, al parecer eso es intrascendente desde la óptica del presidente y lo que es relevante es que su criterio se imponga, pretendiendo con triquiñuelas legaloides legitimar ese acto, la división de poderes en nuestra nación no se estableció para competir entre ellos o para buscar la imposición de uno sobre los otros, sino para darle equilibrio, objetividad y certeza a la actuación de cada uno de sus integrantes, garantizando en todo momento que en el ámbito de sus funciones y responsabilidades ninguno violente a alguno de los otros, y en este momento, pareciera que el objetivo es simplemente y llanamente ese, imponer al ejecutivo sobre el legislativo en un juego inútil y seguramente a la larga estéril, es un despropósito pues tenemos leyes y principios que regulan la vida pública y las relaciones entre poderes, el artículo 105 de la Constitución establece que la Suprema Corte de Justicia puede conocer sobre controversias constitucionales que se susciten entre “el Poder Ejecutivo y el Congreso de la Unión; aquél y cualquiera de las Cámaras…”. Será muy importante que la Corte establezca con claridad que en asuntos de tanta importantes no valen las trampas y fundamentalmente refrendar que los poderes constitucionales no pueden ni deben estar subordinados al Ejecutivo. Ni en este ni en ningún caso, estas líneas tienen como finalidad señalar que, en la vida institucional del país, como en cualquier organización social, familia, empresa o
nación, debe privar el respeto a las atribuciones de cada uno, el respeto a sus facultades y los compromisos de cumplimiento que cada uno tiene de sus funciones.

¿Cuál es el objeto de esta pugna?, ¿demostrar quién es el más fuerte y poderoso? Quizá, aunque es en sí mismo un absurdo, radicaliza aún más la polarización que empieza a ser notoria en la sociedad mexicana, donde existen solo buenos y malos, es decir, quienes están con el proyecto de nación del presidente o eventualmente se pliegan a él y los otros, que son parte de la mafia del poder, son fifís, miembros de las oficialmente descalificadas organizaciones de la sociedad civil o simplemente son no creyentes; la policromía y pluriculturalidad de nuestro país difícilmente puede ceñirse a esa perversa catalogación social, hay un refrán conocido y que ha probado como muchos de esos evangelios chiquitos la efectividad de sus criterios, la demostración de que la observación racional surte buenos efectos y que la conciencia popular nos une más que nos separa, “quién siembra truenos, cosecha tempestades”, hay muchos elementos acumulándose en torno al futuro inmediato tanto económico, como social y político, estos elementos no obedecen a la voluntad de alguien en particular, tienen una articulación compleja y extensa, la nave no ha dejado de avanzar, y eso es efecto de lo que estaba hecho, mucho de eso, se ha dejado de hacer y mucho ha cambiado la forma de hacerse, eso y los agentes externos pronto podrían traer una calma chicha en la que se detenga la nave, no es posible que el equipo técnico de las finanzas nacionales disminuya la expectativa de crecimiento de manera oficial y que el presidente incluso apueste por un pronóstico diferente en lugar de tomar cartas en el asunto y preparar acciones para posibles contingencias financieras que pueden golpear severamente a las clases más desprotegidas y eso puede iniciar la erosión de la aceptación presidencial, recordemos que “al perro más flaco, se le cargan más las pulgas”, y eso no es ninguna analogía con las mascotitas presidenciales, abur.

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