OPINIÓN | Trump y el nacionalismo mexicano
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Bersahin López
Estamos inmersos en el proceso de construcción de un nuevo sistema político, al cual se le ha denominado “Cuarta Transformación” (4T), esta nueva era política tiene como cimiento principal el sentimiento nacionalista, busca a través de la exaltación de lo mexicano, una unidad social que acompañe las decisiones de gobierno, de quien encabeza la titularidad del poder ejecutivo federal y goza de amplia mayoría en el poder legislativo.
La lucha contra el neoliberalismo, el combate frontal a la corrupción, la defensa de los intereses nacionales, han sido la plataforma sobre la cual Andrés Manuel López Obrador, preparo su llegada al poder, conquistando a la mayoría de los mexicanos, con la idea de tener un Presidente de la República fuerte, que hiciera frente a los retos internos y externos de México.
Los altos niveles de popularidad antes y después de la elección, le dieron la solvencia moral para encabezar los esfuerzos de un país que requiere de la dignidad de un estadista, que con los poderes constitucionales que ostenta, logre elevar el nivel de vida digna de millones de mexicanos que se han estancado en la pobreza, por la nula eficacia de los gobiernos que lo antecedieron; pero el reto no solo es interno, la posición del Presidente de México y su gobierno frente al contexto internacional, también es importante en la percepción que los ciudadanos tienen de su mandato, este será uno de los retos de la actual administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador: mantener el equilibrio en las relaciones internacionales y fortalecer la presencia de México en el mundo.
Pero no hay una relación diplomática, histórica, comercial, cultural, tan importante por su cercanía y lazos, como la que México tiene con Estados Unidos de Norte América, los miles de kilómetros de frontera que compartimos, los millones de mexicanos y mexicanas que viven ahí pero nacieron de este lado de la frontera, el aporte de mano de obra fundamental para su economía, las remesas enviadas a este país y que representan una parte importante del sostén de la economía nacional, la migración, seguridad nacional, entre muchos otros temas en común, hacen que la relación bilateral sea importante en la agenda de los dos países, pero como nunca, la tensión, desacuerdos y crispación, son hoy la constante en la bilateralidad México-Estados Unidos.
El nacionalismo mexicano, propio de jornadas deportivas, festejos históricos, representaciones culturales, está viviendo también una etapa de transformación, la defensa de la dignidad nacional frente a nuestro “principal aliado”, está viendo la oportunidad de hacer frente de manera contundente a los dichos y acciones que ofenden a México, por parte del Presidente Donald Trump, hechos que demuestren que nuestro nacionalismo está en una edad madura, con una política exterior digna , comercio internacional responsable a través de la multilateralidad, fortalecimiento y defensa de los derechos humanos, todo lo que nos lleve a consolidarnos como un referente en América Latina.
Las constantes ofensas de Donald Trump, primero como candidato y después como Presidente, han tenido posiciones “tibias” (según analistas) de dos gobiernos, él de Enrique Peña Nieto y él del actual inquilino de las oficinas de Palacio Nacional Andrés Manuel López Obrador, con una invitación uno y con una carta el otro, pretendieron moderar los posicionamientos de Trump, cuestión que no lograron, teniendo como respuesta posiciones aún más duras que las iniciales, la diferencia sustancial se centra en que AMLO goza de todo el respaldo ciudadano, para hacer frente a las posiciones de Donald Trump, tiene la legitimidad suficiente para tomarle la palabra al presidente Americano y actuar con contundencia, haciendo valer la dignidad de la nación mexicana.
Hay momentos de unidad nacional, donde las diferencias internas deben dejarse de lado y concentrarnos en el actuar único, por la defensa de los intereses nacionales, este es uno de esos momentos, con entereza, inteligencia, nacionalismo, la respuesta del gobierno mexicano debe ser histórica, cuenta con los elementos de respaldo social, esta puede ser la gran oportunidad de lograr ventajas en el comercio internacional, fortalecer nuestra producción interna, hacer sentir el poder de nuestros compatriotas en Estados Unidos, la relación bilateral tiene que cambiar para bien, ganarnos el respeto de un personaje, es lo mínimo, frente a la posibilidad de consolidarnos como una nueva nación, en esta cuarta transformación.
Hacernos respetar con mesura y vocación nacionalista de nuestros gobernantes, es la oportunidad de realmente visualizar una nueva etapa en México.
Tomémosle la palabra a Donald Trump, más acciones y menos palabras, acciones para abrirnos a nuevos aliados comerciales que sean más confiables, acciones para que las y los mexicanos tengan posibilidades de trabajo aquí en México y así nuestra mano de obra sea valorada internacionalmente, fortalecimiento de la cadena productiva que permita mayor valor comercial a nuestros productos, erradicar la corrupción para que nuestros productores sigan dando a México y el mundo calidad en lo que producen y que es sustento de sus familias, ahí estará viviendo el nacionalismo mexicano una nueva etapa: la de bonanza que se refleje en los bolsillos y no solo la del orgullo que se ahoga en un grito.
Donald Trump tiene el 2020 como objetivo de sus acciones, el pueblo americano en las urnas calificara su gestión, demócratas y republicanos cambiaran o mantendrán a un gobierno, lo que no podemos permitir es que seamos utilizados con perjuicios palpables, como estrategia electoral del Presidente de Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador tiene la posibilidad de marcar su gestión como un gobernante valiente e inteligente para ubicarnos en el contexto internacional como un País que respeta, pero que también tiene los argumentos para hacerse respetar en el contexto internacional.
La principal coincidencia se llama México…
