Agencia Notimex
El papa Francisco llegó ayer a Chile para una visita de cuatro días muy esperada por miles de fieles católicos, pero también por grupos indignados por los abusos sexuales de sacerdotes, indígenas e inmigrantes que exigen un trato
más justo.
El avión del Papa aterrizó en el aeropuerto de la capital chilena casi una hora antes de lo previsto. Ahí fue recibido por la presidenta Michelle Bachelet, pero no se emitieron discursos.
Francisco se trasladó luego con su comitiva hasta la parroquia San Luis Beltrán, donde rindió homenaje al “obispo de los pobres” antes de recorrer en papamóvil parte de la avenida Bernardo O’Higgins, hasta la Nunciatura, donde pernoctará las tres noches que estará en Chile.
Antes de su llegada, varios grupos protestaron cerca de la embajada Argentina en Chile por el gasto que representa el viaje. Varias personas subieron a una grúa y tuvieron que ser desalojadas por carabineros, que se llevaron a cinco detenidos.
Otras manifestaciones contra los abusos sexuales de religiosos y protestas de la comunidad gay también estaban previstas, en medio de fuertes medidas de
seguridad.
Desde el pasado viernes se registraron ataques a siete iglesias chilenas por supuestos grupos de anarquistas.
Y es que el papa Francisco llega al país más crítico con la Iglesia católica de América Latina y en pleno cambio social que acaba de aprobar el aborto terapéutico y tramita en el Parlamento el matrimonio homosexual, tras la adopción de la unión civil de parejas del mismo sexo.
